Madre!

La droga más hipnotizante de Aronofsky. El director de obras como “Réquiem for a dream”, “Cisne Negro” o “Noé” vuelve al cine para presentarnos una historia perturbadora de la que es mejor no explicar mucho porque el factor sorpresa es esencial. Eso sí, personalmente, su película más inquietante.

La película está protagonizada magistralmente por Jennifer Lawrence quien nos mete en su cerebro para estresarnos y enloquecernos en las peripecias provocadas por su marido -Javier Bardem-. Gracias a una cámara asfixiante, un guión ideal y una ambientación macabra en medio de una historia hipnotizante y original, el espectador sentado en su butaca experimenta emociones y sensaciones extrañas para averiguar qué está pasando.

El film cuenta con dos partes difícilmente separables en las cuales, la primera es interesante y propia de un thriller psicológico, y la segunda ya es un despiporre mental y aterrador con el que el público juega segundo a segundo. Sin embargo, hay cierto desequilibrio entre ambas partes así como, también, cierto descontrol del argumento que da la sensación que no sabe hacia dónde va.

Aun así, Aronofsky sabe lo que hace y consigue lo que se propone que es hacer un nuevo thriller psicológico diferente a todos los demás «drogando» al espectador hasta saciar sus cerebros y acabando con una pregunta: “¿qué acabo de ver?”. Una película que, o se odia, o se aplaude.

Lo bueno: Jennifer Lawrence, la historia y como lo cuenta, y obligar al espectador a entenderlo todo.

Lo malo: algunas secuencias demasiado irritantes y que se salga del cine con la sensación de que te hayan engañado.

Nota: 8/10

Distribuida por Paramount Pictures

La Cordillera

Lacordillera_Poster_14153.jpg«La Cordillera» es una de esas películas puzzle a medio camino entre el thriller y el melodrama, en la que empiezas con las fichas volteadas sobre la mesa y poco a poco vas girando para empezar a componer. A muchos les llamará el casting (Ricardo Darín, Dolores Fonzi, Elena Anaya…) y a otros quizás el buen sabor de boca que dejó Paulina, la anterior película de Santiago Mitre. Hará falta un voto de confianza quizás, pero si fluyen con el relato prometo que no serán decepcionados.

Algo que jamás habría pensado después de ver la anterior pieza de Mitre es que el director pertenece a esa otra parte de realizadores argentinos. Me refiero a aquella que abandona un poco la verborrea y se ocupa, más allá de la evidente tesis, de los aspectos plásticos del film.  Una banda sonora excepcional (de la santa mano de Alberto Iglesias) y la cámara omnisciente que recorre la cordillera de los Andes sumergen al espectador en ese paraje desconocido y confuso que es a la vez el propio poder. Se agradece que utilice las formas manieristas sin avergonzarse precisamente porque tomar esas decisiones es a día de hoy más atrevido que cualquier ejercicio de sobriedad formal cansino. Si algo se le puede reprochar a la película es la recaída en ciertos mecanismos de la palabra en la trama de Elena Anaya o algunas de la conversaciones políticas que terminan resultando innecesarias y deshinchan un poco su autoría.

Sin necesidad de recalcar la excelencia de todos los intérpretes, a muchos les va a molestar la sensación final de cabos sin atar, pero a mi parecer esa es la más pura de las intenciones, puesto que no hay nada más maligno en el poder político que la incertidumbre y la duda sobre el espectador. Como he dicho al principio si van a ver la película, se van a encontrar ante un puzle; lo bueno es que, mientras muchas obras se apresuran en completarlo antes de los créditos finales, «La Cordillera» le deja uno irse a casa para terminarlo en la más estricta intimidad.

Lo bueno: su ambigüedad.

Lo malo: la trama de Elena Anaya.

Nota: 8/10

Escrita por Víctor Navarro

Distribuida por Warner Bros. Pictures

Kingsman: El Círculo Dorado

Ni el oro hace brillar a Kingsman. La segunda parte del servicio secreto más gamberro y elegante del momento vuelve con el mismo director y protagonistas ayudados por Channing Tatum, Jeff Bridges y Halle Berry. Todos deberán hacer frente a la malvada Julianne Moore quien recoge el relevo de Valentine y pretende drogar a todo el mundo, destruyendo Kingsman del mapa.

Esta segunda entrega no tiene nada nuevo ni sorprendente en comparación con la primera. Aquella era original, con algunas escenas de acción para enmarcar, una historia curiosa y muy bien hilvanada y una excelente alternativa al cine de espías. La de ahora es una repetición de la misma fórmula que les funcionó, pero mal ejecutada pues el argumento no deja de ser convencional y enrevesado, es innecesariamente larga, no hay equilibrio con los nuevos personajes y tiene elementos incoherentes e irreales.

Lo único que se podría salvar de esta segunda parte es su acción, que sigue siendo trepidante y muy bien conjuntada con la cámara, y la banda sonora repleta de música rock perfectamente fusionada con las escenas. A ‘El Círculo Dorado’ le repercute todo el peso de la primera y afirma que “segundas partes nunca fueron buenas”.

Lo bueno: alguna secuencia de acción brutal.

Lo malo: desaprovechar el papel de Jeff Bridges y tener la sensación de querer ver algo diferente.

Nota: 6/10

Distribuida por 20th Century Fox
Estreno en 348 cines

La Reina Victoria y Abdul

‘El Munshi’ de la Reina Victoria. El director Stephen Frears sigue contando historias curiosas. Lo hizo el año pasado con “Florence Foster Jenkins” y ahora explica la historia de amistad entre la Reina Victoria y su criado indio, Abdul Karim.

La película relata un hecho ambientado en 1887 de manera convencional y sin ninguna sorpresa, pero con un tono encantador y entrañable. Gracias a las creíbles actuaciones de Judi Dench -que tiene unos primeros planos excepcionales- y Ali Fazal nos adentramos en un argumento que se hace interesante y, a la vez, curioso con momentos de humor y tensión muy controlados.

El film tiene sus virtudes como es la mezcla adecuada de sensaciones para el espectador que se dejará llevar por los quehaceres de la reina con su maestro indio y los constantes reproches del resto de la casa real. No obstante, le falta chispa y rabia en esos instantes cruciales que marcan la película y podrían haberse aprovechado mejor.

Lo mejor: el duo Judi Dench y Eddie Izzard.

Lo malo: su larga conclusión.

Nota: 6/10

Distribuida por Universal Pictures
Estreno en 210 cines

Submergence

Cuestionar la verdad en una película resulta a menudo estúpido en si mismo puesto que, en una especie de contrato, al sentarse en la butaca el espectador asume por cierto todo lo que se proyecta. Ahora bien, y esta tiene que ser siempre una de las máximas del guión, una película debe resultar verosímil. ¿Entonces como se consigue? ¡Fácil! (O más bien difícil) A veces solo requiere un poco de tiempo. Porque puede ser un tópico eso de que «el cine es el arte de esculpir el tiempo» pero es solo a través de este que uno puede entender porqué los personajes de una ficción toman las decisiones que toman, dicen lo que dicen o hacen lo que hacen.
Wim Wenders conoce de sobra esa regla, de hecho debería avergonzarme tan solo por mencionárselo, pero quizás en algún momento entre la mesa de trabajo y la sala de montaje confió demasiado en que, como ir en bici, era algo que jamás se olvidaba.

Submergence se sirve a menudo la elipsis (un recurso bien lícito y útil si usa bien) pero recorta tanto el tiempo entre escenas e incluso entre las replicas del diálogo que los personajes y las escenas quedan pegados de tal forma que al final quedan mas planos que un trozo de papel. Las frases literarias o los parlamentos cargados de profundidad existencial que tanto maravillan en las mejores obras del director aquí se convierten en algo completamente paródico e irrisorio; y  aunque la banda sonora sea de las mejores cosas que hay en la película, la fanfarria dramática no consigue emocionar ni siquiera a los actores, que parecen estar haciendo un favor al director mientras piensan en la lista de la compra. De hecho Wenders consigue un hito en el cine contemporáneo al filmar al guapo James McAvoy más feo de lo que jamás lo han filmado (y no olvidemos que se trata de una película romántica).

Si no nos creemos la historia, aún menos el discurso pseudo-político sobre terrorismo islámico que lo acompaña y que se mezcla con unos soporíferas lecciones sobre el mundo submarino que me ha hecho dudar si no era la repetición de un programa de Jacques Costeau.  A todo esto se le añade una construcción mecánica de los planos con algún encuadre que parece sacado de un anuncio de Loewe.

En resumidas cuentas, y anteponiendo siempre la admiración que le profeso a Wenders, uno tiene la sensación que ha hecho la película por no estar quieto y que él mismo es consciente de todos esos fallos pero prefirió cerrar el montaje y pasar a preocuparse del color de las gafas que se pondría en la premiere de esta noche. A veces, también en la vida es cuestión de tiempo, y si en vez de dedicarle un año a una película Wim Wenders la hubiese dejado reposar un par o tres, el tiempo dejaría de ser un problema.

Escrita por Víctor Navarro

Detroit

La indignación de Bigelow. La célebre directora de películas como “En Tierra Hostil” o “La Noche Más Oscura” vuelve a las salas de cine con una apuesta ambiciosa, interesante y decidida a indignar al público. En esta película deja las bombas y el terrorismo para adentrarse en la ciudad de Detroit en julio de 1967 cuando se disputaba una auténtica guerra civil.

Nada más empezar la película, ya sabemos que nos encontraremos porque Bigelow nos tiene acostumbrados a un trabajado y buen cine a nivel técnico. La nerviosa puesta en escena del film es la gran protagonista ya que sus idas y venidas desquician y hacen estar en tensión constantemente. Además, las actuaciones del elenco actoral son muy correctas, sobretodo la de Will Poulter, responsable de que salgas de la sala de cine queriendo su muerte. Y, si lo miramos en un tono histórico, vemos que la directora ha querido representar fielmente esa Detroit de años 60 donde el racismo, en según qué cuerpos de seguridad, y en la misma sociedad existía. 

Sin embargo, con Bigelow siempre hay ‘peros’ y, en esta ocasión, remarco como negativo su innecesaria duración de 143 minutos, su intención de indignar hasta que te sientes obligado a hacerlo, y su irregularidad en ritmo y provocación. Personalmente, me esperaba una película más dinámica y diferente, pero es una más dentro del género del drama racial. 

Lo bueno: Will Poulter.

Lo malo: su inexplicable duración y que no vaya más allá de lo que cuenta.

Nota: 6/10

Distribuida por Entertainment One
Estreno en 215 cines