La droga más hipnotizante de Aronofsky. El director de obras como “Réquiem for a dream”, “Cisne Negro” o “Noé” vuelve al cine para presentarnos una historia perturbadora de la que es mejor no explicar mucho porque el factor sorpresa es esencial. Eso sí, personalmente, su película más inquietante.
La película está protagonizada magistralmente por Jennifer Lawrence quien nos mete en su cerebro para estresarnos y enloquecernos en las peripecias provocadas por su marido -Javier Bardem-. Gracias a una cámara asfixiante, un guión ideal y una ambientación macabra en medio de una historia hipnotizante y original, el espectador sentado en su butaca experimenta emociones y sensaciones extrañas para averiguar qué está pasando.
El film cuenta con dos partes difícilmente separables en las cuales, la primera es interesante y propia de un thriller psicológico, y la segunda ya es un despiporre mental y aterrador con el que el público juega segundo a segundo. Sin embargo, hay cierto desequilibrio entre ambas partes así como, también, cierto descontrol del argumento que da la sensación que no sabe hacia dónde va.
Aun así, Aronofsky sabe lo que hace y consigue lo que se propone que es hacer un nuevo thriller psicológico diferente a todos los demás «drogando» al espectador hasta saciar sus cerebros y acabando con una pregunta: “¿qué acabo de ver?”. Una película que, o se odia, o se aplaude.
Lo bueno: Jennifer Lawrence, la historia y como lo cuenta, y obligar al espectador a entenderlo todo.
Lo malo: algunas secuencias demasiado irritantes y que se salga del cine con la sensación de que te hayan engañado.
Nota: 8/10
Distribuida por Paramount Pictures

Ni el oro hace brillar a Kingsman. La segunda parte del servicio secreto más gamberro y elegante del momento vuelve con el mismo director y protagonistas ayudados por Channing Tatum, Jeff Bridges y Halle Berry. Todos deberán hacer frente a la malvada Julianne Moore quien recoge el relevo de Valentine y pretende drogar a todo el mundo, destruyendo Kingsman del mapa.
‘El Munshi’ de la Reina Victoria. El director Stephen Frears sigue contando historias curiosas. Lo hizo el año pasado con “Florence Foster Jenkins” y ahora explica la historia de amistad entre la Reina Victoria y su criado indio, Abdul Karim.
Cuestionar la verdad en una película resulta a menudo estúpido en si mismo puesto que, en una especie de contrato, al sentarse en la butaca el espectador asume por cierto todo lo que se proyecta. Ahora bien, y esta tiene que ser siempre una de las máximas del guión, una película debe resultar verosímil. ¿Entonces como se consigue? ¡Fácil! (O más bien difícil) A veces solo requiere un poco de tiempo. Porque puede ser un tópico eso de que «el cine es el arte de esculpir el tiempo» pero es solo a través de este que uno puede entender porqué los personajes de una ficción toman las decisiones que toman, dicen lo que dicen o hacen lo que hacen.
La indignación de Bigelow. La célebre directora de películas como “En Tierra Hostil” o “La Noche Más Oscura” vuelve a las salas de cine con una apuesta ambiciosa, interesante y decidida a indignar al público. En esta película deja las bombas y el terrorismo para adentrarse en la ciudad de Detroit en julio de 1967 cuando se disputaba una auténtica guerra civil.