Palmarés D’A Film Festival 2018

La octava edición del D’A Film Festival llega a su fin. Y, como sucede en los festivales, ya se ha dado a conocer el palmarés oficial. Un palmarés que concede tres premios: el Premio Talents, el Premio de la Crítica y el Premio del Público. Además, este año se ha introducido un nuevo galardón, el Premio del Público Sala Joven; destinado al espacio diseñado especialmente para un público de 16 a 25 años. Así pues, estos han sido los premiados: Sigue leyendo

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Cinezin y el D’A Film Festival 2018

[COBERTURA DEL FESTIVAL] Barcelona, ​​como cada año, vuelve a ser la capital mundial de referencia del cine de autor. Del 26 de Abril al 6 de Mayo se celebra el D’A Film Festival, un certamen en el que el cine alternativo es el protagonista durante una semana. Así pues, desde Cinezin estamos cubriendo al completo el festival. Sigue leyendo

Los ‘tops’ del Festival de Sitges 2017

Hace dos semanas empezó la 50 edición del Festival de Sitges en el que se homenajeó a Drácula y tuvo la presencia de grandes estrellas como Vince Vaughn, Susan Sarandon o Frank Langella. Los fans del festival de cine fantástico pudieron gozar películas realmente curiosas y buenas y, de otras, que pasarán rápidamente desapercibido. Para conocer qué se ha visto durante los 10 días, en Cinezin hemos decidido recoger diferentes ‘tops’ de los asistentes del evento cinéfilo. De esta manera, podremos ver qué películas valen la pena apuntar y no perder de vista, según 19 fans y expertos en cine.  Sigue leyendo

Submergence

Cuestionar la verdad en una película resulta a menudo estúpido en si mismo puesto que, en una especie de contrato, al sentarse en la butaca el espectador asume por cierto todo lo que se proyecta. Ahora bien, y esta tiene que ser siempre una de las máximas del guión, una película debe resultar verosímil. ¿Entonces como se consigue? ¡Fácil! (O más bien difícil) A veces solo requiere un poco de tiempo. Porque puede ser un tópico eso de que “el cine es el arte de esculpir el tiempo” pero es solo a través de este que uno puede entender porqué los personajes de una ficción toman las decisiones que toman, dicen lo que dicen o hacen lo que hacen.
Wim Wenders conoce de sobra esa regla, de hecho debería avergonzarme tan solo por mencionárselo, pero quizás en algún momento entre la mesa de trabajo y la sala de montaje confió demasiado en que, como ir en bici, era algo que jamás se olvidaba.

Submergence se sirve a menudo la elipsis (un recurso bien lícito y útil si usa bien) pero recorta tanto el tiempo entre escenas e incluso entre las replicas del diálogo que los personajes y las escenas quedan pegados de tal forma que al final quedan mas planos que un trozo de papel. Las frases literarias o los parlamentos cargados de profundidad existencial que tanto maravillan en las mejores obras del director aquí se convierten en algo completamente paródico e irrisorio; y  aunque la banda sonora sea de las mejores cosas que hay en la película, la fanfarria dramática no consigue emocionar ni siquiera a los actores, que parecen estar haciendo un favor al director mientras piensan en la lista de la compra. De hecho Wenders consigue un hito en el cine contemporáneo al filmar al guapo James McAvoy más feo de lo que jamás lo han filmado (y no olvidemos que se trata de una película romántica).

Si no nos creemos la historia, aún menos el discurso pseudo-político sobre terrorismo islámico que lo acompaña y que se mezcla con unos soporíferas lecciones sobre el mundo submarino que me ha hecho dudar si no era la repetición de un programa de Jacques Costeau.  A todo esto se le añade una construcción mecánica de los planos con algún encuadre que parece sacado de un anuncio de Loewe.

En resumidas cuentas, y anteponiendo siempre la admiración que le profeso a Wenders, uno tiene la sensación que ha hecho la película por no estar quieto y que él mismo es consciente de todos esos fallos pero prefirió cerrar el montaje y pasar a preocuparse del color de las gafas que se pondría en la premiere de esta noche. A veces, también en la vida es cuestión de tiempo, y si en vez de dedicarle un año a una película Wim Wenders la hubiese dejado reposar un par o tres, el tiempo dejaría de ser un problema.

Escrita por Víctor Navarro