Call Me By Your Name

Amor a primer fotograma: una sensación generalizada a lo largo del filme. Luca Guadagnino es el director encargado de darle -y lo consigue- la atmósfera de verano perfecta y el ambiente ideal a este drama sobre la historia romántica entre Elío y Oliver, para que repose el amor y los dos corazones adecuados se fusionen. Ambos personajes están interpretados por Armie Hammer y Timothée Chalamet, los dos magistrales, aunque Chalamet merece mención aparte porque está insuperable.

La manera como se conduce la película, entre chapuzones y paseos en bicicleta, lecturas bajo los árboles y fiestas, baladas al piano y bailes en medio de una ciudad en silencio, permiten que el espectador sienta parte de la historia como suya, haciéndonos olvidar de las butacas y los problemas que nos rodean. La potencia de la historia que se transmite se consigue gracias al importante y bien llevado papel que tienen tanto la fotografía como el guión. Y no olvidar la música, ya que da vida a la película y se convierte en una extensión más de los sentimientos entre Elío y Oliver. La combinación de todo esto nos permite disfrutar de poesías visuales, paisajes y sensaciones rodeadas de palabras.

Así mismo, es una película que no se hace larga en ningún momento, con una química y tensión que se salen de la pantalla y nos deja mensajes y reflexiones sobre, por ejemplo, ese amor de verano que bien nos puede dar alegrías como calabazas. Todo en ‘Call Me By Your Name’ funciona, tiene un motivo, está hecho por algo ya sean los paisajes, la luz, el vestuario, los pequeños detalles que elevan el drama romántico hasta lo más alto. Una idílica y bella preciosidad de historia y película.

Lo bueno: la sensación de vida que transmite y nos regala.

Lo malo: que se trate sólo de una película.

Nota: 9’5/10

Escrita por Milena Munjé.

Distribuida por Sony Pictures España
Estreno en 71 cines
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La Forma del Agua

Demasiado fantástico como para creérselo. El director de ‘La cumbre escarlata’ o ‘El laberinto del Fauno’, Guillermo del Toro, vuelve al cine con otra película fantástica, esta vez ambientada en la Guerra Fría para explicar una historia romántica entre una mujer muda y un anfibio.

Una vez más, Del Toro nos sorprende con un argumento peculiar y llamativo con el que pretende explicar una historia de amor hermosa, emotiva y conmovedora rodeada de elementos del género fantástico. Podríamos decir que es un romance fantástico que, gracias a la actuación de Sally Hawkins, que pese a ser muda sabe transmitir y hablar mucho, y Doug Jones dentro de esa criatura que le da alma, y la música magistral de Alexandre Desplat, le dan un toque personal, único e inmejorable.

Sin embargo, el film contiene instantes y elementos que me hacen sacar de esta historia de amor y me descolocan, provocando así cierto rechazo e imposibilitando que me crea lo que me cuenta. De este modo, personalmente la película técnicamente es excelente, pero es su thriller el que se me hace interesante, no su romance, y se sustenta en su gran mayoría por este amorío, por lo que acaba siendo una decepción.

‘La Forma del Agua’ puede ser el film más completo de Guillermo del Toro y el mejor en aspectos técnicos, ya que su fotografía, banda sonora, escenarios y manera de grabar son dignos de admirar -no es una mala película-. No obstante, si uno no entra y no se cree el amor entre Elisa y el anfibio se queda en un mero inteligente ejercicio cinematográfico disfrutable y difícil de olvidar, y también, en una mera historia de amor demasiado ‘ñoña’ que quiere conquistar a toda costa al espectador.

Lo bueno: Sally Hawkins.

Lo malo: que no seduzca al espectador, como pretende, y seas de los pocos a los que no le ha gustado.

Nota: 6/10

Distribuida por 20th Century Fox
Estreno en 294 cines

Tierra de Dios

Recuerdos de una posible ‘Brokeback Mountain’ escocesa. El director británico Francis Lee nos trae un relato íntimo y romántico sobre una relación amorosa de dos chicos que viven apartados de la sociedad, en una casa rural en plena Escocia.

La película, con un ritmo pausado, va contando los cambios que sufre el protagonista con la llegada de un inmigrante rumano, tratado de una manera sutil y personal. Ambos actores están creíbles en sus personajes y transmiten al espectador todos sus pensamientos y acciones que va más allá del simple relato romántico y nos adentra en una historia tierna.

Si es verdad que hay momentos que aburre y se hace pesada y, probablemente, como público hace que estés más pendiente de la hora que de lo que realmente te cuenta, pero si te dejas envolver por su naturaleza, amor y delicadeza te darás cuenta de que es una buena película que cuenta más de lo que muestra la imagen y se va cociendo poco a poco.

Lo bueno: la sincronización perfecta entre personajes, naturaleza y reflexiones.

Lo malo: que no se haga interesante desde un principio y se piense que es una típica historia de amor gay.

Nota: 7/10

Distribuida por Karma Films
Estreno en 19 cines

En Cuerpo y Alma

Más allá de una pantalla. Este film narra la historia entre dos personas que se conocen en el trabajo. Él es un encargado con un brazo inútil y ella es una mujer diferente y reservada. La relación entre ellos dos cambia en el momento en que descubren que tienen algo en común muy especial.

El film se desarrolla entorno unos paisajes que arropan la historia de los dos protagonistas, sabiendo aprovechar cada uno de ellos de la mejor manera. Además, y siguiendo con la estética de la película, se sirven de unos planos un tanto curiosos que van haciendo mella en el espectador. Las interpretaciones del actor Morcsányi Géza y la actriz Alexandra Borbély son de lo más acertadas, puesto que -sobre todo ella- tienen unos personajes muy marcados. Incluso en las escenas donde no hay diálogo, el silencio queda llenado con su actuación.

La historia que se cuenta va más allá de las películas a las que nos tienen acostumbrados, ya que se parte de un hecho poco común y que tiene en cuenta no solo el cuerpo sino también el alma de los protagonistas, creando una relación un tanto peculiar pero de lo más interesante.

Sin embargo, hay que destacar que si no se entra en la historia, el film se hace largo y pesado, puesto que las casi dos horas de película siguen un hilo lento. Por lo contrario, si el espectador entra en la electrizante historia de los dos protagonistas disfrutará cada minuto como si de un niño pequeño se tratara.

Antes de ir a verla, lo mejor es leer su sinopsis para asegurarse de que se tiene una idea de la historia que esperar una vez se apaguen las luces de la sala.

Lo bueno: la originalidad de la historia.

Lo malo: su lentitud puede jugar como hándicap.

Nota: 8/10

Escrita por Milena Munjé

Distribuida por Karma Films
Estreno en 30 cines

Submergence

Cuestionar la verdad en una película resulta a menudo estúpido en si mismo puesto que, en una especie de contrato, al sentarse en la butaca el espectador asume por cierto todo lo que se proyecta. Ahora bien, y esta tiene que ser siempre una de las máximas del guión, una película debe resultar verosímil. ¿Entonces como se consigue? ¡Fácil! (O más bien difícil) A veces solo requiere un poco de tiempo. Porque puede ser un tópico eso de que “el cine es el arte de esculpir el tiempo” pero es solo a través de este que uno puede entender porqué los personajes de una ficción toman las decisiones que toman, dicen lo que dicen o hacen lo que hacen.
Wim Wenders conoce de sobra esa regla, de hecho debería avergonzarme tan solo por mencionárselo, pero quizás en algún momento entre la mesa de trabajo y la sala de montaje confió demasiado en que, como ir en bici, era algo que jamás se olvidaba.

Submergence se sirve a menudo la elipsis (un recurso bien lícito y útil si usa bien) pero recorta tanto el tiempo entre escenas e incluso entre las replicas del diálogo que los personajes y las escenas quedan pegados de tal forma que al final quedan mas planos que un trozo de papel. Las frases literarias o los parlamentos cargados de profundidad existencial que tanto maravillan en las mejores obras del director aquí se convierten en algo completamente paródico e irrisorio; y  aunque la banda sonora sea de las mejores cosas que hay en la película, la fanfarria dramática no consigue emocionar ni siquiera a los actores, que parecen estar haciendo un favor al director mientras piensan en la lista de la compra. De hecho Wenders consigue un hito en el cine contemporáneo al filmar al guapo James McAvoy más feo de lo que jamás lo han filmado (y no olvidemos que se trata de una película romántica).

Si no nos creemos la historia, aún menos el discurso pseudo-político sobre terrorismo islámico que lo acompaña y que se mezcla con unos soporíferas lecciones sobre el mundo submarino que me ha hecho dudar si no era la repetición de un programa de Jacques Costeau.  A todo esto se le añade una construcción mecánica de los planos con algún encuadre que parece sacado de un anuncio de Loewe.

En resumidas cuentas, y anteponiendo siempre la admiración que le profeso a Wenders, uno tiene la sensación que ha hecho la película por no estar quieto y que él mismo es consciente de todos esos fallos pero prefirió cerrar el montaje y pasar a preocuparse del color de las gafas que se pondría en la premiere de esta noche. A veces, también en la vida es cuestión de tiempo, y si en vez de dedicarle un año a una película Wim Wenders la hubiese dejado reposar un par o tres, el tiempo dejaría de ser un problema.

Escrita por Víctor Navarro

El Amante Doble

La doble emoción. El director francés François Ozon vuelve a los cines con un ‘thriller’ psicológico inquietante y rocambolesco que juega con el espectador para que o vomite o se excite.

El argumento cuenta la vida de una chica débil quien recorre a un psicoterapeuta para que la ayude hasta que se ve involucrada en una historia de pasión y mentiras con la que se obsesionará. Con tonos de intriga y romance, la historia empieza maravillosamente, con una puesta en escena muy buena y elegante, que va poniendo al público en situación.

Sin embargo, a medida que avanza el metraje, el film comienza a ser un despropósito y un lío confuso hasta que acaba, sin levantar cabeza, en ese entramado de celos y frenesí sexual en el que se encuentra. Por este motivo, la doble emoción de asco y placer existe, pero no compenetra bien con una historia retorcida que pierde fuelle a cada giro que da.

Lo bueno: su elenco actoral y elegancia.

Lo malo: esperar algo tan bueno como su anterior proyecto, ‘Frantz’.

Nota: 5’5/10

Distribuida por Golem Distribución

París Puede Esperar

Eleanor Coppola había dado sus pasos como directora de documentales y ayudante de dirección de su marido Francis Ford Coppola y, ahora, en “París puede esperar” se libera de ese lastre.

Coppola escribe una historia libre con el arte y la gastronomía como vehículo conductor creando así una “road movie” que comienza en el festival de cine de Cannes y se convierte en una aventura de dos días repleta de diversión.

Eleanor dirige con elegancia y acierto a los actores, en especial a una maravillosa Diane Lane, que bien podría ser su “alter ego” si fuera un film autobiográfico. La historia se va desarrollando y enlazando mediante un buen montaje que nos muestra cuadros de autores franceses. Restaurantes, vinos y quesos de la región con el actor Arnaud Viard como guía turístico son otros de los atractivos de este film de Eleanor Coppola que no decepciona.

Lo bueno: el montaje del film y Diane Lane.

Lo malo: su ritmo pausado que hay veces que desquicia.

Nota: 6/10

Escrita por Jordi Izquierdo.

Distribuida por Filmax
Estreno en 69 cines