Tierra de Dios

Recuerdos de una posible ‘Brokeback Mountain’ escocesa. El director británico Francis Lee nos trae un relato íntimo y romántico sobre una relación amorosa de dos chicos que viven apartados de la sociedad, en una casa rural en plena Escocia.

La película, con un ritmo pausado, va contando los cambios que sufre el protagonista con la llegada de un inmigrante rumano, tratado de una manera sutil y personal. Ambos actores están creíbles en sus personajes y transmiten al espectador todos sus pensamientos y acciones que va más allá del simple relato romántico y nos adentra en una historia tierna.

Si es verdad que hay momentos que aburre y se hace pesada y, probablemente, como público hace que estés más pendiente de la hora que de lo que realmente te cuenta, pero si te dejas envolver por su naturaleza, amor y delicadeza te darás cuenta de que es una buena película que cuenta más de lo que muestra la imagen y se va cociendo poco a poco.

Lo bueno: la sincronización perfecta entre personajes, naturaleza y reflexiones.

Lo malo: que no se haga interesante desde un principio y se piense que es una típica historia de amor gay.

Nota: 7/10

Distribuida por Karma Films
Estreno en 19 cines
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En Cuerpo y Alma

Más allá de una pantalla. Este film narra la historia entre dos personas que se conocen en el trabajo. Él es un encargado con un brazo inútil y ella es una mujer diferente y reservada. La relación entre ellos dos cambia en el momento en que descubren que tienen algo en común muy especial.

El film se desarrolla entorno unos paisajes que arropan la historia de los dos protagonistas, sabiendo aprovechar cada uno de ellos de la mejor manera. Además, y siguiendo con la estética de la película, se sirven de unos planos un tanto curiosos que van haciendo mella en el espectador. Las interpretaciones del actor Morcsányi Géza y la actriz Alexandra Borbély son de lo más acertadas, puesto que -sobre todo ella- tienen unos personajes muy marcados. Incluso en las escenas donde no hay diálogo, el silencio queda llenado con su actuación.

La historia que se cuenta va más allá de las películas a las que nos tienen acostumbrados, ya que se parte de un hecho poco común y que tiene en cuenta no solo el cuerpo sino también el alma de los protagonistas, creando una relación un tanto peculiar pero de lo más interesante.

Sin embargo, hay que destacar que si no se entra en la historia, el film se hace largo y pesado, puesto que las casi dos horas de película siguen un hilo lento. Por lo contrario, si el espectador entra en la electrizante historia de los dos protagonistas disfrutará cada minuto como si de un niño pequeño se tratara.

Antes de ir a verla, lo mejor es leer su sinopsis para asegurarse de que se tiene una idea de la historia que esperar una vez se apaguen las luces de la sala.

Lo bueno: la originalidad de la historia.

Lo malo: su lentitud puede jugar como hándicap.

Nota: 8/10

Escrita por Milena Munjé

Distribuida por Karma Films
Estreno en 30 cines

Submergence

Cuestionar la verdad en una película resulta a menudo estúpido en si mismo puesto que, en una especie de contrato, al sentarse en la butaca el espectador asume por cierto todo lo que se proyecta. Ahora bien, y esta tiene que ser siempre una de las máximas del guión, una película debe resultar verosímil. ¿Entonces como se consigue? ¡Fácil! (O más bien difícil) A veces solo requiere un poco de tiempo. Porque puede ser un tópico eso de que “el cine es el arte de esculpir el tiempo” pero es solo a través de este que uno puede entender porqué los personajes de una ficción toman las decisiones que toman, dicen lo que dicen o hacen lo que hacen.
Wim Wenders conoce de sobra esa regla, de hecho debería avergonzarme tan solo por mencionárselo, pero quizás en algún momento entre la mesa de trabajo y la sala de montaje confió demasiado en que, como ir en bici, era algo que jamás se olvidaba.

Submergence se sirve a menudo la elipsis (un recurso bien lícito y útil si usa bien) pero recorta tanto el tiempo entre escenas e incluso entre las replicas del diálogo que los personajes y las escenas quedan pegados de tal forma que al final quedan mas planos que un trozo de papel. Las frases literarias o los parlamentos cargados de profundidad existencial que tanto maravillan en las mejores obras del director aquí se convierten en algo completamente paródico e irrisorio; y  aunque la banda sonora sea de las mejores cosas que hay en la película, la fanfarria dramática no consigue emocionar ni siquiera a los actores, que parecen estar haciendo un favor al director mientras piensan en la lista de la compra. De hecho Wenders consigue un hito en el cine contemporáneo al filmar al guapo James McAvoy más feo de lo que jamás lo han filmado (y no olvidemos que se trata de una película romántica).

Si no nos creemos la historia, aún menos el discurso pseudo-político sobre terrorismo islámico que lo acompaña y que se mezcla con unos soporíferas lecciones sobre el mundo submarino que me ha hecho dudar si no era la repetición de un programa de Jacques Costeau.  A todo esto se le añade una construcción mecánica de los planos con algún encuadre que parece sacado de un anuncio de Loewe.

En resumidas cuentas, y anteponiendo siempre la admiración que le profeso a Wenders, uno tiene la sensación que ha hecho la película por no estar quieto y que él mismo es consciente de todos esos fallos pero prefirió cerrar el montaje y pasar a preocuparse del color de las gafas que se pondría en la premiere de esta noche. A veces, también en la vida es cuestión de tiempo, y si en vez de dedicarle un año a una película Wim Wenders la hubiese dejado reposar un par o tres, el tiempo dejaría de ser un problema.

Escrita por Víctor Navarro

El Amante Doble

La doble emoción. El director francés François Ozon vuelve a los cines con un ‘thriller’ psicológico inquietante y rocambolesco que juega con el espectador para que o vomite o se excite.

El argumento cuenta la vida de una chica débil quien recorre a un psicoterapeuta para que la ayude hasta que se ve involucrada en una historia de pasión y mentiras con la que se obsesionará. Con tonos de intriga y romance, la historia empieza maravillosamente, con una puesta en escena muy buena y elegante, que va poniendo al público en situación.

Sin embargo, a medida que avanza el metraje, el film comienza a ser un despropósito y un lío confuso hasta que acaba, sin levantar cabeza, en ese entramado de celos y frenesí sexual en el que se encuentra. Por este motivo, la doble emoción de asco y placer existe, pero no compenetra bien con una historia retorcida que pierde fuelle a cada giro que da.

Lo bueno: su elenco actoral y elegancia.

Lo malo: esperar algo tan bueno como su anterior proyecto, ‘Frantz’.

Nota: 5’5/10

Distribuida por Golem Distribución

París Puede Esperar

Eleanor Coppola había dado sus pasos como directora de documentales y ayudante de dirección de su marido Francis Ford Coppola y, ahora, en “París puede esperar” se libera de ese lastre.

Coppola escribe una historia libre con el arte y la gastronomía como vehículo conductor creando así una “road movie” que comienza en el festival de cine de Cannes y se convierte en una aventura de dos días repleta de diversión.

Eleanor dirige con elegancia y acierto a los actores, en especial a una maravillosa Diane Lane, que bien podría ser su “alter ego” si fuera un film autobiográfico. La historia se va desarrollando y enlazando mediante un buen montaje que nos muestra cuadros de autores franceses. Restaurantes, vinos y quesos de la región con el actor Arnaud Viard como guía turístico son otros de los atractivos de este film de Eleanor Coppola que no decepciona.

Lo bueno: el montaje del film y Diane Lane.

Lo malo: su ritmo pausado que hay veces que desquicia.

Nota: 6/10

Escrita por Jordi Izquierdo.

Distribuida por Filmax
Estreno en 69 cines

Bajo el Sol

El amor en Croacia. El director croata Dalibor Matanic nos trae una película que por momentos es muy dura hasta herir nuestros sentimientos y, en otros momentos, decae de una manera imperdonable.

El argumento que nos presenta trata sobre tres historias en tres años diferentes -1991, 2001, 2011- para mostrar la evolución de la sociedad croata y el mismo país a través de los jóvenes con sus encuentros amorosos. Para empezar, cada historia tiene su mensaje y su reflexión, pero hay un desequilibrio en interés entre ellas. La primera muestra el conflicto de la Guerra de los Balcanes por encima, pero tiene escenas desgarradoras; la segunda es aún más dura mostrando las consecuencias de la guerra y, por desgracia, la tercera es aburrida y pierde todo el interés y emoción conseguido con las otras con tan solo un momento conmovedor.

Aun así, Dalibor Matanic logra lo que se propone y nos deja motivos para debatir una vez vista la película pese a sus contrastes emocionales entre historia e historia y el desequilibrio entre ellas.

Lo bueno: la segunda historia.

Lo malo: la tercera historia.

Nota: 7/10

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La Bella y la Bestia (2017)

Bella y bestia fueron y son. Uno de los mejores clásicos de Disney de la Historia del Cine vuelve a las salas de cine dejando atrás la animación y modernizándose con personajes de carne y hueso. El responsable es Bill Condon, director de nueve películas de todo tipo que, esta vez quiere demostrar que sabe revivir un clásico y puede renacer la sensación que todo amante de Disney tenemos dentro con este particular film.

Para empezar, hay que reconocer que ésta versión no se desmarca de la de dibujos y es una copia casi idéntica pese a tener algunos añadidos que pueden o no convencer al público -personalmente, me gustaron-. Como musical está muy bien y los números musicales están bien encajados a la trama. Todos penetran en tu interior para maravillarte gracias a las grandes canciones y el ambiente que crean que, junto a un magnífico diseño de producción, hacen que el film crezca y estemos viendo como la mítica película de nuestra infancia -para algunos- cobra vida.

Como película es mucho más grande que la de animación y este aspecto puede jugar a favor o en contra según los gustos de cada uno, pero debo admitir que el cambio a personajes reales es para bien y ayuda a volver a sentir lo que sentimos al ver la de animación aunque tenga el saborcillo de “película comercial con muchos efectos”. No obstante, la actuación de Emma Watson está muy sobreactuada, tiene escenas descabelladas, puede tener elementos poco creíbles, es muy ‘cursi’ y el final es espectacular y épico innecesariamente.

En mi opinión, es un buen ‘remake’ que se siente, se goza, emociona, conmueve, incentivará a ver más versiones para los que solo conozcan ésta y, probablemente, sus canciones se tararearán durante días, pero si es cierto que la poca originalidad hará que se recuerde por su modernización y no por su mensaje ya conocido.

Lo mejor: el diseño de producción, las canciones añadidas y Gastón.

Lo peor: su cursilería y su espectacularidad final.

Nota: 7’5/10

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