15:17 Tren a París

El aburrido tren de Eastwood. El célebre actor y director Clint Eastwood sigue con sus películas sobre héroes estadounidenses, esta vez contando la historia del 21 de agosto de 2015 cuando tres ciudadanos de Estados Unidos salvaron un tren de un inminente ataque terrorista.

Con este simple argumento, Eastwood explica al espectador la vida de los tres personajes principales, desde su infancia hasta el momento del frustrado ataque terrorista, dedicando un tiempo irregular y desequilibrado a la vida individual de cada uno, y explicando el inicio y el final de su viaje por Europa. Todo esto se resume en un relato de 94 minutos que se convierte en un viaje largo, aburrido y pesado, sin acción ni nada entretenido en el que solo es intrigante sus últimos diez minutos.

Uno de los logros del film es que los tres personajes están interpretados por ellos mismos, es decir, no son actores profesionales y demuestran que saben hacer creíble sus papeles, pero no le podemos pedir menos a una historia así. Con esto, no nos queda otra que valorar positivamente sus aspectos técnicos, pero que prácticamente nada levanta una película de la que se podría haber sacado un thriller dramático si no se hubiese dado importancia al patriotismo y al heroísmo.

Lo bueno: los protagonistas.

Lo malo: que forme parte de la filmografía de Eastwood.

Nota: 5/10

Distribuida por Warner Bros. Pictures
Estreno en 88 cines
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Fe de Etarras

Patriotismo etarra. El director vasco Borja Cobeaga vuelve con una comedia negra y curiosa, estrenada en la plataforma de Netflix, que cuenta la convivencia de un grupo de etarras esperando órdenes para organizar un atentado.

Un proyecto sencillo y poco ambicioso que lo hace grande su hilarante guión perfectamente bien hilvanado y construido. Nos regala ‘gags’ de auténtica comedia negra y frases memorables para enmarcar y enaltecer de manera cómica este sentimiento patriótico etarra. Además, el film cuenta con unas grandes actuaciones de Javier Cámara, Julián López, Miren Ibarguren y Gorka Otxoa con los que puedes empatizar gracias a su credibilidad. No obstante, pese a tener sus valores y puntos positivos, sus 89 minutos se hacen largos y pesados, como la espera de los protagonistas, y llega un momento que te esperas todo lo que pasará. 

Aun así, Cobeaga logra hacer una comedia a ratos tronchante y, en otros momentos, pausada y formal que bien puede ser olvidada fácilmente o recordarla, únicamente, por sus diálogos. Si es cierto que su intención no es entretener ni ser original sino simplemente trata el tema de la manera más cómica posible sin sobrepasar la raya. Y lo consigue.

Lo bueno: con muy poco hace que la película crezca.

Lo malo: le cuesta hacerse interesante y, pese a algunos fragmentos momentáneos, le falta más garra.

Nota: 6/10

Estrenada en la plataforma Netflix

Submergence

Cuestionar la verdad en una película resulta a menudo estúpido en si mismo puesto que, en una especie de contrato, al sentarse en la butaca el espectador asume por cierto todo lo que se proyecta. Ahora bien, y esta tiene que ser siempre una de las máximas del guión, una película debe resultar verosímil. ¿Entonces como se consigue? ¡Fácil! (O más bien difícil) A veces solo requiere un poco de tiempo. Porque puede ser un tópico eso de que “el cine es el arte de esculpir el tiempo” pero es solo a través de este que uno puede entender porqué los personajes de una ficción toman las decisiones que toman, dicen lo que dicen o hacen lo que hacen.
Wim Wenders conoce de sobra esa regla, de hecho debería avergonzarme tan solo por mencionárselo, pero quizás en algún momento entre la mesa de trabajo y la sala de montaje confió demasiado en que, como ir en bici, era algo que jamás se olvidaba.

Submergence se sirve a menudo la elipsis (un recurso bien lícito y útil si usa bien) pero recorta tanto el tiempo entre escenas e incluso entre las replicas del diálogo que los personajes y las escenas quedan pegados de tal forma que al final quedan mas planos que un trozo de papel. Las frases literarias o los parlamentos cargados de profundidad existencial que tanto maravillan en las mejores obras del director aquí se convierten en algo completamente paródico e irrisorio; y  aunque la banda sonora sea de las mejores cosas que hay en la película, la fanfarria dramática no consigue emocionar ni siquiera a los actores, que parecen estar haciendo un favor al director mientras piensan en la lista de la compra. De hecho Wenders consigue un hito en el cine contemporáneo al filmar al guapo James McAvoy más feo de lo que jamás lo han filmado (y no olvidemos que se trata de una película romántica).

Si no nos creemos la historia, aún menos el discurso pseudo-político sobre terrorismo islámico que lo acompaña y que se mezcla con unos soporíferas lecciones sobre el mundo submarino que me ha hecho dudar si no era la repetición de un programa de Jacques Costeau.  A todo esto se le añade una construcción mecánica de los planos con algún encuadre que parece sacado de un anuncio de Loewe.

En resumidas cuentas, y anteponiendo siempre la admiración que le profeso a Wenders, uno tiene la sensación que ha hecho la película por no estar quieto y que él mismo es consciente de todos esos fallos pero prefirió cerrar el montaje y pasar a preocuparse del color de las gafas que se pondría en la premiere de esta noche. A veces, también en la vida es cuestión de tiempo, y si en vez de dedicarle un año a una película Wim Wenders la hubiese dejado reposar un par o tres, el tiempo dejaría de ser un problema.

Escrita por Víctor Navarro

Día de Patriotas

Terrorismo y patriotismo. Con tan solo ver el título de la película y sabiendo que procede de Estados Unidos, ya podemos imaginarnos que el film de Peter Berg tendrá su contenido patriótico y su animadversión con el terrorismo musulmán.

Con esta base, la cinta cuenta el atentado durante el maratón de Boston del 2013, la persecución y la búsqueda de los culpables. Durante 130 minutos no dejaréis de mirar la pantalla porque el entretenimiento está asegurado así como, también, momentos de tensión y espectacularidad. Sin embargo, no deja de ser un producto comercial que debía salir al mercado pasase lo que pasase, que bien puede mostrar a la perfección los hechos acaecidos, pero no da pie a nada más que gozo visual con un puñado de errores imperdonables.

Como homenaje a las víctimas y la típica película comercial vale, pero queda en mente si se podría haber hecho mejor y se crea la pregunta de: ¿qué hubiera pasado si la hubiese dirigido Clint Eastwood?

Lo bueno: puro entretenimiento durante 130 minutos.

Lo malo: sus errores y ser un producto comercial que sobrepasa los 120 minutos.

Nota: 5/10

Distribuida por Entertainment One Films
Estreno en 136 cines