Blackwood

El internado de Madame Duret. El director de 15 Días, Concursante, Buried y Luces Rojas, Rodrigo Cortés estrena nueva película tras unos años de inactividad en el cine para adaptar la novela de Lois Duncan “Down A Dark Hall”.

La historia trata sobre cinco adolescentes enviadas por sus padres a un internado dirigido por Madame Duret donde descubrirán sus mejores dotes artísticos. Con esta base, el argumento se va desarrollando poco a poco, a fuego lento, dejando entrever al espectador que algo malo pasará. Es aquí cuando el film juega con el público para ir dando en cuentagotas sus dosis de miedo, sustos y malas sensaciones en una atmósfera al estilo de Caravaggio.

La película está muy bien dirigida y sabe como mantener al espectador pegado en su butaca. De hecho, sus 96 minutos de metraje pasan volando y debes estar pendiente de todo lo que sucede porque todo es importante. Otro logro del film es que no cae en demasía en los tópicos juveniles, a pesar de estar interpretada excelentemente por cinco chicas adolescentes.

A todo esto, lo que eleva la película es Uma Thurman, ya que su papel como Madame Duret le va como anillo al dedo, haciendo creíble su personaje francés y de enseñanza estricta. No por eso tiene menos importancia la protagonista, AnnaSophia Robb que su actuación ya nos hace pensar que será una gran actriz.

Finalmente, “Blackwood” pretende ser el motivo para envolver al espectador en un atmósfera oscura en la que guionista y director quieren mostrar lo terrorífica que puede ser la etapa de la adolescencia. Una película que tiene su parte original, el mensaje y su desarrollo, y la otra más convencional propia de películas de este tipo.

Lo bueno: la presencia de Madame Duret y el “mal rollo” que va creando.

Lo malo: que la parte final se vea como exagerada y no como necesaria.

Nota: 7/10

Distribuida por Entertainment One
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Entrevista a Rodrigo Cortés

“Uma Thurman tiene una naturaleza y una belleza muy perturbadora con una carnalidad delicada e inquietante que la hace ser muy sofisticada y muy europea.” – Rodrigo Cortés.

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El Cuaderno de Sara

Aventura africana para Belén Rueda. La famosa actriz de películas como ‘Los Ojos de Julia’ o la reciente, ‘Perfectos Desconocidos’ se pone a las órdenes del director Norberto López Amado para encarnar a Laura, una mujer que decide ir a buscar a su hermana al Congo.

La película es un drama de aventuras que recuerda a ‘Diamante de Sangre’ (Edward Zwick) y que nos adentra en un argumento que podría haberse exprimido más o haber buscado más la reflexión en temas como los niños soldados. Sin embargo, no pretende en ningún momento desmarcarse de su género y se limita a contar la historia, apoyándola con momentos lacrimógenos y una banda sonora repetitiva que ayuda a provocar esa lágrima.

Algunos de los puntos negativos del film son sus diálogos y sus actuaciones porque en ningún momento se hacen creíbles y parecen muy sobreactuados, además de tener secuencias totalmente irreales o innecesarias. A nivel de producción y fotografía es un drama aceptable, pero argumentalmente podría haber dado más de sí, y el viaje a África no enseña nada nuevo.

Lo bueno: su ambiciosa parte técnica y Belén Rueda.

Lo malo: su constante inverosimilitud.

Nota: 5/10

Distribuida por Vasaver y Disney España

El Muñeco de Nieve

El adictivo detective adicto. Harry Hole se adentra junto a Katrine Bratt en uno de los más oscuros crímenes jamás cometidos en Oslo. Esta adaptación de la novela de Jo Nesbo, la cual da título a la película y es dirigida por Tomas Alfredson, se queda un tanto corta.

El resultado final del film es un muy simplificado guión que trata de unir todas las piezas de un puzle que le queda grande. Hay momentos que pueden parecer un tanto fuera de lugar y tiene un ritmo algo vertiginoso, pues trata de explicar la enrevesada e interesante historia del asesino “Muñeco de Nieve” en poco tiempo.

La interpretación del alcohólico Harry Hole por parte de Michael Fassbender es la más acertada, haciéndose suyo el papel de detective y metiéndose al público en sus botas. La ambientación de los sinuosos paisajes de un Oslo nevado y con un asesino suelto, no hacen más que mantener a la audiencia atenta. Sin embargo, hay personajes que parecen rellenar el tiempo que necesitan Harry y Katrine para resolver el caso. El problema vuelve a ser de nuevo la simplificada adaptación del guión, puesto que son personajes importantes en la novela e irrelevantes en la pantalla.

La omisión de un sinfín de detalles importantes torna esta trepidante historia en una mediocre película de asesinos en serie, dejando en mal lugar la impresionante novela que Jo Nesbo trajo al mundo.

Lo bueno: La perturbadora historia.

Lo malo: El guión y su adaptación de la novela.

Nota: 6/10

Escrita por Milena Munjé

Distribuida por Universal Pictures
Estreno en 324 cines

La Cordillera

Lacordillera_Poster_14153.jpg“La Cordillera” es una de esas películas puzzle a medio camino entre el thriller y el melodrama, en la que empiezas con las fichas volteadas sobre la mesa y poco a poco vas girando para empezar a componer. A muchos les llamará el casting (Ricardo Darín, Dolores Fonzi, Elena Anaya…) y a otros quizás el buen sabor de boca que dejó Paulina, la anterior película de Santiago Mitre. Hará falta un voto de confianza quizás, pero si fluyen con el relato prometo que no serán decepcionados.

Algo que jamás habría pensado después de ver la anterior pieza de Mitre es que el director pertenece a esa otra parte de realizadores argentinos. Me refiero a aquella que abandona un poco la verborrea y se ocupa, más allá de la evidente tesis, de los aspectos plásticos del film.  Una banda sonora excepcional (de la santa mano de Alberto Iglesias) y la cámara omnisciente que recorre la cordillera de los Andes sumergen al espectador en ese paraje desconocido y confuso que es a la vez el propio poder. Se agradece que utilice las formas manieristas sin avergonzarse precisamente porque tomar esas decisiones es a día de hoy más atrevido que cualquier ejercicio de sobriedad formal cansino. Si algo se le puede reprochar a la película es la recaída en ciertos mecanismos de la palabra en la trama de Elena Anaya o algunas de la conversaciones políticas que terminan resultando innecesarias y deshinchan un poco su autoría.

Sin necesidad de recalcar la excelencia de todos los intérpretes, a muchos les va a molestar la sensación final de cabos sin atar, pero a mi parecer esa es la más pura de las intenciones, puesto que no hay nada más maligno en el poder político que la incertidumbre y la duda sobre el espectador. Como he dicho al principio si van a ver la película, se van a encontrar ante un puzle; lo bueno es que, mientras muchas obras se apresuran en completarlo antes de los créditos finales, “La Cordillera” le deja uno irse a casa para terminarlo en la más estricta intimidad.

Lo bueno: su ambigüedad.

Lo malo: la trama de Elena Anaya.

Nota: 8/10

Escrita por Víctor Navarro

Distribuida por Warner Bros. Pictures

Submergence

Cuestionar la verdad en una película resulta a menudo estúpido en si mismo puesto que, en una especie de contrato, al sentarse en la butaca el espectador asume por cierto todo lo que se proyecta. Ahora bien, y esta tiene que ser siempre una de las máximas del guión, una película debe resultar verosímil. ¿Entonces como se consigue? ¡Fácil! (O más bien difícil) A veces solo requiere un poco de tiempo. Porque puede ser un tópico eso de que “el cine es el arte de esculpir el tiempo” pero es solo a través de este que uno puede entender porqué los personajes de una ficción toman las decisiones que toman, dicen lo que dicen o hacen lo que hacen.
Wim Wenders conoce de sobra esa regla, de hecho debería avergonzarme tan solo por mencionárselo, pero quizás en algún momento entre la mesa de trabajo y la sala de montaje confió demasiado en que, como ir en bici, era algo que jamás se olvidaba.

Submergence se sirve a menudo la elipsis (un recurso bien lícito y útil si usa bien) pero recorta tanto el tiempo entre escenas e incluso entre las replicas del diálogo que los personajes y las escenas quedan pegados de tal forma que al final quedan mas planos que un trozo de papel. Las frases literarias o los parlamentos cargados de profundidad existencial que tanto maravillan en las mejores obras del director aquí se convierten en algo completamente paródico e irrisorio; y  aunque la banda sonora sea de las mejores cosas que hay en la película, la fanfarria dramática no consigue emocionar ni siquiera a los actores, que parecen estar haciendo un favor al director mientras piensan en la lista de la compra. De hecho Wenders consigue un hito en el cine contemporáneo al filmar al guapo James McAvoy más feo de lo que jamás lo han filmado (y no olvidemos que se trata de una película romántica).

Si no nos creemos la historia, aún menos el discurso pseudo-político sobre terrorismo islámico que lo acompaña y que se mezcla con unos soporíferas lecciones sobre el mundo submarino que me ha hecho dudar si no era la repetición de un programa de Jacques Costeau.  A todo esto se le añade una construcción mecánica de los planos con algún encuadre que parece sacado de un anuncio de Loewe.

En resumidas cuentas, y anteponiendo siempre la admiración que le profeso a Wenders, uno tiene la sensación que ha hecho la película por no estar quieto y que él mismo es consciente de todos esos fallos pero prefirió cerrar el montaje y pasar a preocuparse del color de las gafas que se pondría en la premiere de esta noche. A veces, también en la vida es cuestión de tiempo, y si en vez de dedicarle un año a una película Wim Wenders la hubiese dejado reposar un par o tres, el tiempo dejaría de ser un problema.

Escrita por Víctor Navarro