Madre!

La droga más hipnotizante de Aronofsky. El director de obras como “Réquiem for a dream”, “Cisne Negro” o “Noé” vuelve al cine para presentarnos una historia perturbadora de la que es mejor no explicar mucho porque el factor sorpresa es esencial. Eso sí, personalmente, su película más inquietante.

La película está protagonizada magistralmente por Jennifer Lawrence quien nos mete en su cerebro para estresarnos y enloquecernos en las peripecias provocadas por su marido -Javier Bardem-. Gracias a una cámara asfixiante, un guión ideal y una ambientación macabra en medio de una historia hipnotizante y original, el espectador sentado en su butaca experimenta emociones y sensaciones extrañas para averiguar qué está pasando.

El film cuenta con dos partes difícilmente separables en las cuales, la primera es interesante y propia de un thriller psicológico, y la segunda ya es un despiporre mental y aterrador con el que el público juega segundo a segundo. Sin embargo, hay cierto desequilibrio entre ambas partes así como, también, cierto descontrol del argumento que da la sensación que no sabe hacia dónde va.

Aun así, Aronofsky sabe lo que hace y consigue lo que se propone que es hacer un nuevo thriller psicológico diferente a todos los demás “drogando” al espectador hasta saciar sus cerebros y acabando con una pregunta: “¿qué acabo de ver?”. Una película que, o se odia, o se aplaude.

Lo bueno: Jennifer Lawrence, la historia y como lo cuenta, y obligar al espectador a entenderlo todo.

Lo malo: algunas secuencias demasiado irritantes y que se salga del cine con la sensación de que te hayan engañado.

Nota: 8/10

Distribuida por Paramount Pictures
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La Llegada (Arrival)

arrivalLa cima de Villenueve. A falta de saber cómo enfocará la secuela de ‘Blade Runner’, el director canadiense ya nos ha demostrado sus soberbios conocimientos del arte cinematográfico como ‘Prisioneros’, ‘Sicario’ o ‘Enemy’, pero con ‘Arrival’ llega al vértice de toda su filmografía.

Mediante la excusa de los extraterrestres -parecidos a los de ‘La Guerra de los Mundos’ de Spielberg- nos sumerge en una historia puramente emocional-reflexiva que va muchos más allá de lo que nos entra por los ojos y permite al espectador pensar durante horas y días en lo que realmente quiere decirte el film. Si es cierto que tiene algunos elementos inverosímiles así como un ritmo lento -necesario, por eso-, una posible crítica estadounidense contra los rusos y los chinos muy visto e innecesario y una segunda mitad de metraje un tanto desequilibrada, pero nada de esto le quita valor.

Sin duda, la referencia clara en el género del espacio es ‘2001: odisea en el espacio’ de Stanley Kubrick no sólo en el uso de la fotografía sino en su profundo mensaje interpretable que hay que desvelar para valorar al completo la película. Técnicamente es excelente: una escenografía perfecta y adecuada a cada momento, unos efectos especiales creíbles y correctos, unas interpretaciones magníficas -a destacar la de Amy Adams-, una banda sonora caótica, hipnótica, magnética y sobresaliente y, entre otros aspectos, un diálogo correcto y trabajado.

La sensación que tienes cuando la ves es que todos los millones invertidos en hacer esta espectacular cinta están muy bien empleados porque no decae en ningún momento y te abduce de tal manera que parece que estés flotando o en otra dimensión. Además, el film demuestra un amor por el arte de la lengua digno de admirar, ya que no es la ciencia quien soluciona los problemas sino el lenguaje y la comunicación porque mediante estas acciones el mundo puede conectarse, hablar y entenderse para no caer en un mal peor.

En conclusión, tenemos delante una de las mejores películas del siglo XXI y una de las mejores películas de ciencia-ficción del espacio jamás hechas porque no solo es extraordinaria en lo técnico sino también es majestuosa y fascinante en lo reflexivo-filosófico.

Tenemos delante la película más parecida a ‘2001’ sin tener en cuenta la historia en sí y una verdadera oda a las lenguas.

Nota: 9’5/10