Submergence

Cuestionar la verdad en una película resulta a menudo estúpido en si mismo puesto que, en una especie de contrato, al sentarse en la butaca el espectador asume por cierto todo lo que se proyecta. Ahora bien, y esta tiene que ser siempre una de las máximas del guión, una película debe resultar verosímil. ¿Entonces como se consigue? ¡Fácil! (O más bien difícil) A veces solo requiere un poco de tiempo. Porque puede ser un tópico eso de que “el cine es el arte de esculpir el tiempo” pero es solo a través de este que uno puede entender porqué los personajes de una ficción toman las decisiones que toman, dicen lo que dicen o hacen lo que hacen.
Wim Wenders conoce de sobra esa regla, de hecho debería avergonzarme tan solo por mencionárselo, pero quizás en algún momento entre la mesa de trabajo y la sala de montaje confió demasiado en que, como ir en bici, era algo que jamás se olvidaba.

Submergence se sirve a menudo la elipsis (un recurso bien lícito y útil si usa bien) pero recorta tanto el tiempo entre escenas e incluso entre las replicas del diálogo que los personajes y las escenas quedan pegados de tal forma que al final quedan mas planos que un trozo de papel. Las frases literarias o los parlamentos cargados de profundidad existencial que tanto maravillan en las mejores obras del director aquí se convierten en algo completamente paródico e irrisorio; y  aunque la banda sonora sea de las mejores cosas que hay en la película, la fanfarria dramática no consigue emocionar ni siquiera a los actores, que parecen estar haciendo un favor al director mientras piensan en la lista de la compra. De hecho Wenders consigue un hito en el cine contemporáneo al filmar al guapo James McAvoy más feo de lo que jamás lo han filmado (y no olvidemos que se trata de una película romántica).

Si no nos creemos la historia, aún menos el discurso pseudo-político sobre terrorismo islámico que lo acompaña y que se mezcla con unos soporíferas lecciones sobre el mundo submarino que me ha hecho dudar si no era la repetición de un programa de Jacques Costeau.  A todo esto se le añade una construcción mecánica de los planos con algún encuadre que parece sacado de un anuncio de Loewe.

En resumidas cuentas, y anteponiendo siempre la admiración que le profeso a Wenders, uno tiene la sensación que ha hecho la película por no estar quieto y que él mismo es consciente de todos esos fallos pero prefirió cerrar el montaje y pasar a preocuparse del color de las gafas que se pondría en la premiere de esta noche. A veces, también en la vida es cuestión de tiempo, y si en vez de dedicarle un año a una película Wim Wenders la hubiese dejado reposar un par o tres, el tiempo dejaría de ser un problema.

Escrita por Víctor Navarro

La Luz Entre Los Océanos

oceanosUn ‘dramón’ entre océanos. El director Derek Cianfrance se dispone a llevar al cine un drama de época sobre una familia que vive en un faro y, un buen día, reciben un bote con un hombre muerto y un bebé, y deciden adoptarlo hasta que todo se complica cuando descubren que la madre biológica está viva.

El argumento, a primera vista, parece muy interesante, curioso y digno de analizar ya que puede dar lugar a buenas reflexiones y juicios morales. Sin embargo, la intención que le dan durante todo los 130 minutos es que sea primero un romance-drama y, segundo, un drama-moral, pero los dos están condimentados de innecesarios momentos lacrimógenos y escenas totalmente inverosímiles. Podríamos decir que les importa más que conectes con los personajes por el drama, el llanto y el lloriqueo que tienen encima.

Sin duda y según mi opinión, la ejecución de la película es totalmente fallida y lo único positivo que podemos destacar es su fotografía y su banda sonora. Fassbender y Vikander actúan bien en sus papeles -a veces forzados- pero no consiguen levantar un proyecto que podría prometer mucho y que, en cambio, terminas pensando en su larga e innecesaria duración.

Lo bueno: la fotografía.

Lo malo: su ejecución.

Recomendable para las personas que les gusten los dramas de épocas que pretenden incidir en el corazón del espectador y provoquen alguna lágrima.

Nota: 5/10

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La Chica Danesa

Chica DanesaEinar y Lili. Dos personas en una misma en la que Tom Hooper dedica este filme a enseñar como de Einar sale Lili. Su intención no es denunciar la crítica de la transexualidad de la época sino mostrar la sensación de la persona que se siente mujer atrapada en el cuerpo de un hombre y sus cambios personales.

Por un lado, la realización es notable porque el tema debe tratarse con naturalidad y así lo hace. Sin embargo, hay momentos que parecen demasiado preparados y pierde toda la naturalidad necesaria. Además, su ritmo lento hace que preveas lo que pasará y no lo hace especial cuando debería.

Por otro lado, la película se sostiene gracias a las magníficas y perfectas actuaciones de Vikander y Redmayne totalmente creíbles. Y su banda sonora es precisa en cada momento crucial del protagonista. No abusa de momentos lacrimógenos y quiere que conectes con lo mismo que Einar Wegener va sintiendo a lo largo de sus sentimientos cambiantes.

Una película sentimental con una realización correcta, pero mejorable en momentos trascendentes.

Nota: 7’5/10