La Cordillera

Lacordillera_Poster_14153.jpg“La Cordillera” es una de esas películas puzzle a medio camino entre el thriller y el melodrama, en la que empiezas con las fichas volteadas sobre la mesa y poco a poco vas girando para empezar a componer. A muchos les llamará el casting (Ricardo Darín, Dolores Fonzi, Elena Anaya…) y a otros quizás el buen sabor de boca que dejó Paulina, la anterior película de Santiago Mitre. Hará falta un voto de confianza quizás, pero si fluyen con el relato prometo que no serán decepcionados.

Algo que jamás habría pensado después de ver la anterior pieza de Mitre es que el director pertenece a esa otra parte de realizadores argentinos. Me refiero a aquella que abandona un poco la verborrea y se ocupa, más allá de la evidente tesis, de los aspectos plásticos del film.  Una banda sonora excepcional (de la santa mano de Alberto Iglesias) y la cámara omnisciente que recorre la cordillera de los Andes sumergen al espectador en ese paraje desconocido y confuso que es a la vez el propio poder. Se agradece que utilice las formas manieristas sin avergonzarse precisamente porque tomar esas decisiones es a día de hoy más atrevido que cualquier ejercicio de sobriedad formal cansino. Si algo se le puede reprochar a la película es la recaída en ciertos mecanismos de la palabra en la trama de Elena Anaya o algunas de la conversaciones políticas que terminan resultando innecesarias y deshinchan un poco su autoría.

Sin necesidad de recalcar la excelencia de todos los intérpretes, a muchos les va a molestar la sensación final de cabos sin atar, pero a mi parecer esa es la más pura de las intenciones, puesto que no hay nada más maligno en el poder político que la incertidumbre y la duda sobre el espectador. Como he dicho al principio si van a ver la película, se van a encontrar ante un puzle; lo bueno es que, mientras muchas obras se apresuran en completarlo antes de los créditos finales, “La Cordillera” le deja uno irse a casa para terminarlo en la más estricta intimidad.

Lo bueno: su ambigüedad.

Lo malo: la trama de Elena Anaya.

Nota: 8/10

Escrita por Víctor Navarro

Distribuida por Warner Bros. Pictures
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Truman

436022Julián, Tomás y Truman. El éxito español del año pasado estuvo dirigido por Cesc Gay quien quiso contar una historia que trata los valores de la amistad, la muerte, las relaciones sociales, la ética, la familia, entre otros. Lo que pretende contar es trágico y muy triste, pero el director ya lo sabe y quiere hacerlo de otra manera más compleja y original.

Los dos protagonistas son Ricardo Darín y Javier Cámara quienes lo bordan en sus papeles pese a que el principio cueste creérselos. Darín da un recital desde el minuto 1 y, pienso que gracias a él y su credibilidad nos adentramos fácilmente en la trama y sentimos las mismas sensaciones que él. Por momentos parece que quiere sacar la lágrima al público y esa sea su objetivo, pero nos gira el argumento para pensar lo contrario, es decir, parece ser una película que hace llorar el alma, pero por fuera quiere transmitir delicadeza, ternura y afecto.

Destaco muy positivamente elementos técnicos como su fotografía, su diálogo y su final. Éste quizás previsible, pero acertado y digno de terminar la película. Debo tener en cuenta algo negativo y es que la escena de sexo me parece totalmente innecesaria e inapropiada, pero no le quita mérito a un filme que va de menos a más y roba el corazón de toda persona.

Realmente y debo reconocer que es muy buena.

Nota: 8/10

Relatos Salvajes

Relatos-salvajesDescerebradamente increíble. Damián Szifrón crea una película brutalmente fascinante. Seis historias en las que cada una se desarrolla por separado y tiene un argumento diferente.

A medida que pasan los minutos ves como las historias son mas largas, sofisticadas y retorcidas. Los temas más importantes y comunes son la crítica y denuncia a nivel social y político y la venganza. Quiere y consigue ser una comedia muy negra gracias a las interpretaciones creíbles y metidas en sus papeles, unos diálogos dinámicos y sus argumentos bien ejecutados. Tiene algunos posibles errores de coherencia pero pueden formar ya parte de la idea del director.

Destornillante, divertida, maquiavélica, sinfín, original y muy descerebrada. Exquisita.

Nota: 9/10