Star Wars: Los Últimos Jedi

¿Una genialidad o una porquería? La última cinta de la saga Star Wars ha divido a los fans con un espectro amplio de distintas opiniones. Es la continuación directa de ‘El despertar de la Fuerza’, pero esta vez la dirección está a cargo de Rian Johnson (‘Looper’) y no JJ Abrams (que volverá para dirigir el Episodio IX) y realmente se nota este cambio ya que no podría ser más distinta a su predecesora.

‘Los Últimos Jedi’ nos presenta una historia muy atrevida y diferente a las otras entregas, pero sin faltar homenajes a los momentos clásicos de la trilogía original. En el argumento del filme hay dos tramas separadas. Una que continúa la historia de la heroína y protagonista de la nueva trilogía Rey (Daisy Ridley) entrenándose con Luke Skywalker (Mark Hamill vuelve para interpretar a su personaje más icónico en una actuación más acertada y madura) para enfrentarse al villano Kylo Ren (Adam Driver). La otra trama que involucra a Finn (John Boyega) y a Rose (Kelly Marie Tran) es bastante menos interesante, alarga el filme de una manera innecesaria y al final del filme no aporta nada para el desarrollo del clímax final.

En definitiva, el Episodio VIII es una película competentemente dirigida con una buena banda sonora, efectos especiales fantásticos y escenas muy emocionantes (sobre todo para los fans) pero aún así resulta decepcionante por el hecho de que esta nueva trilogía parece otro producto más de Disney y no una obra de un autor (como la trilogía original de Lucas). Johnson y Abrams trabajaron completamente separados en sus respectivos filmes y no hubo una puesta en común hacia dónde se dirigía la historia de la saga y eso repercute en una narrativa inconsistente y un futuro más borroso para el siguiente capítulo.

Lo bueno: escenas con Rey y Kylo Ren, y la actuación de Mark Hamill.

Lo peor: el humor de Disney y la falta de visión para el futuro de la saga.

Nota: 6,5/10

Escrita por Fernando

Distribuida por Walt Disney Spain
Estreno en 414 cines

Detroit

La indignación de Bigelow. La célebre directora de películas como “En Tierra Hostil” o “La Noche Más Oscura” vuelve a las salas de cine con una apuesta ambiciosa, interesante y decidida a indignar al público. En esta película deja las bombas y el terrorismo para adentrarse en la ciudad de Detroit en julio de 1967 cuando se disputaba una auténtica guerra civil.

Nada más empezar la película, ya sabemos que nos encontraremos porque Bigelow nos tiene acostumbrados a un trabajado y buen cine a nivel técnico. La nerviosa puesta en escena del film es la gran protagonista ya que sus idas y venidas desquician y hacen estar en tensión constantemente. Además, las actuaciones del elenco actoral son muy correctas, sobretodo la de Will Poulter, responsable de que salgas de la sala de cine queriendo su muerte. Y, si lo miramos en un tono histórico, vemos que la directora ha querido representar fielmente esa Detroit de años 60 donde el racismo, en según qué cuerpos de seguridad, y en la misma sociedad existía. 

Sin embargo, con Bigelow siempre hay ‘peros’ y, en esta ocasión, remarco como negativo su innecesaria duración de 143 minutos, su intención de indignar hasta que te sientes obligado a hacerlo, y su irregularidad en ritmo y provocación. Personalmente, me esperaba una película más dinámica y diferente, pero es una más dentro del género del drama racial. 

Lo bueno: Will Poulter.

Lo malo: su inexplicable duración y que no vaya más allá de lo que cuenta.

Nota: 6/10

Distribuida por Entertainment One
Estreno en 215 cines