Loving

lovingLa historia de los Loving. El director Jeff Nichols quiere explicar una historia necesaria de los años 50 en los racistas Estados Unidos cuando un matrimonio entre un hombre blanco y una mujer negra estaba mal visto, se llevaba a juicio y, en concreto, se obligaba a exiliarse de su Estado.

La película no solo plantea el tema sobre el racismo de la justicia en ese momento -ya muy visto actualmente- sino, también, la cuestión sobre la preocupación de una madre por la infancia de sus hijos y de criarlos obligadamente en una ciudad.

La historia está contada de principio a fin sin desviarse mucho de su hilo argumental y, probablemente, sea aquí donde falla ya que la historia podría dar mucho más de sí e indagar en otros aspectos. Además, los personajes de Richard y Mildred Loving interpretados por Joel Edgerton y Ruth Negga no me transmiten absolutamente nada y parecen inexpresivos. Por suerte, a medida que pasan los minutos, Mildred coge fuerza e importancia y empieza a conectar con el espectador, pero, pese a que la historia esté bien contada, hay cierta restricción emocional y contextual que impiden enlazarme con la historia.

El director expone una historia necesaria de llevar al cine que podría haber exprimido más.

Lo bueno: Ruth Negga.

Lo peor: podría haber dado más de sí.

Recomendable para esas personas que les gusten los temas raciales en los Estados Unidos y los judiciales.

Nota: 6’5/10

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Toni Erdmann

tonierdmannNecesitamos a Toni Erdmann. Tres son las películas que ha dirigido Maren Ade, pero con ésta da un enorme paso hacia delante en todos los sentidos. Crea una historia original e interesante llena de vida y diversión sobre la relación entre padre e hija. Ella tiene la vida organizada en un trabajo complejo y una vida estresante hasta que recibe la visita inesperada de él quien se encargará de estar con ella, apoyarla, ayudarla y darle el cariño que no le dio cuando era pequeña.

Nos adentramos en un viaje largo -dura 162 minutos- y lento, pero experimental, surrealista y tiernamente divertido que va dando al espectador gotas de humor negro y absurdo para elevar la importancia de las pequeñas cosas por encima de las grandes.

Si es cierto que es una historia que podría contarse con menos metraje y tiene algunas escenas totalmente innecesarias o demasiado “gráficas”, pero, a medida que van pasando los minutos, te va interesando y gustando más hasta el número final cuando caen las lágrimas de tanto reír.

Hay escenas y momentos que deben ser analizados psicológicamente y el personaje de Toni Erdmann es tan importante no solo en la vida de la protagonista sino en la vida real que terminas pensando que, a veces, deberíamos tener a alguien que nos haga quitar la importancia de las cosas o nos haga ver el mundo de otro modo.

Una comedia-drama valiosa, importante, cariñosa y jocosa desarrollada a la perfección de principio a fin.

Lo mejor: el número final.

Lo peor: la escena erótica.

Recomendada para las personas que les gustan los dramas con comedia negra y absurda, y quieran reflexionar más allá de lo que muestra.

Nota: 8/10

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Silencio

silencio2Una obra grandiosa hecha por un maestro. Martin Scorsese es uno de los mejores cineastas de la Historia del Cine después de crear grandes películas de mucho éxito y trascendencia. No obstante, esta vez viene con un proyecto especial: el proyecto de su vida.

No pretende hacer taquilla ni ganar premios ni hacer historia -almenos es lo que se desprende al verla- sino únicamente mostrar al espectador una historia de magnitudes enormes hecha con su experiencia. De aquí sale un argumento que ya se vio en 1971 sobre la misión de dos jesuitas portugueses al Japón del siglo XVII en busca de un misionero que ha renunciado a su fe.

No es solamente correcta históricamente sino, también, técnicamente, pero no le podemos pedir menos al director. Es cierto que tiene movimientos de cámara innecesarios, escenas muy largas y un ritmo lentísimo -necesario-, pero, según mi opinión, no le quitan mérito. Es un proyecto que no quiere entretener ni conectar con el público. Más bien procura contar la historia lo más preciso posible y, quien quiera, goce del monumental y hermoso viaje por Japón donde el cristianismo no tiene cabida. Además, va mucho más allá de lo que muestra ya que experimenta en un cine espiritual personal sobre la fe y cómo vivirla junto al propio silencio de Dios -coincidiendo con la inexistente banda sonora-.

Andrew Garfield y Adam Driver son los protagonistas de esta expedición y los encargados de intentar transmitir la palabra de Dios en el país nipón hasta encontrar a Liam Neeson, el misionero que se descristianizó -todos ellos bien interpretados-. 083436-jpg-r_1920_1080-f_jpg-q_x-xxyxxLa película plantea aspectos digno de reflexionar como, por ejemplo, la importancia de la raíces, la historia del cristianismo en Japón, las duras y repugnantes torturas a los cristianos, el hecho de renunciar a tus ideales, el sacrificio por transmitir la palabra de Dios, entre otros.

No es una película comercial y no gustará a todos así como tampoco llegará de la misma manera emocionalmente, pero debo -y debemos- reconocer que está hecha con la máxima ambición, poderío y experiencia de Scorsese quien puede estar bien satisfecho de su trabajo.

Lo mejor: el viaje de principio a fin y el personaje del Inquisidor.

Lo peor: su frialdad y difícil conexión.

Recomendada para los que os gusten las películas que se gozan con lentitud, paso del tiempo, escenas largas, tranquilidad, etc.

Nota: 8/10

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La La Land

lalalandEl romance más ‘hype’. Expectativas muy altas con mucho despliegue publicitario y muchos premios es lo que define este musical que parece se llevará todos los premios.

Damien Chazelle nos alucinó con ‘Whiplash’ y vuelve por la puerta grande para presentar una película con una mezcolanza de emociones que puede gustar o defraudar. Para ello, cuenta con las interpretaciones creíbles y bien actuadas de Ryan Gosling y Emma Stone que ambos se coronan en lo más alto y llevan el tempo y toda el alma de la cinta.

Debo reconocer que técnicamente es estupenda y perfecta y, cumple con su objetivo que es contar el romance de una pareja y su posterior evolución. Con esta premisa incide en temas más allá de lo que muestra para reflexionar como, por ejemplo, el hecho de pasar una mala racha, seguir tus sueños, seguir el amor y hacer las cosas por amor, el sacrificio, el éxito, el esfuerzo, la pasión por el jazz o la actuación, entre otros. Y, para hacerlo ameno y diferente, añade temas musicales para convertirlo en un musical y entrar más en el corazón de la gente.

Sin embargo y según mi opinión, la mezcla que contiene de emociones y sensaciones termina agobiando y alejando al espectador para que éste solo goce de las canciones -todas magníficas y lo poco que sentí- y números musicales. Pienso que es una gran película, muy bien ejecutada y, personalmente, me gustó -más las partes de comedia que de romance/musical-, pero el ‘hype’ le perjudica y puede hacerse fría o quedándose en nada. Será recordada por sus premios, pero, ¿lo será por ser la película que es?.

Lo mejor: el número inicial y su pasión por la música.

Lo peor: la mezcla difícil de emociones.

Recomendada para los amantes de los musicales, los romances, Ryan Gosling y Emma Stone.

Nota: 7’5/10

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El Club de la Lucha

clubluchaNo al perfeccionismo; sí a la autodestrucción. David Fincher presentó su cuarta película en su filmografía el año 1999 con esta teoría particular: el perfeccionismo es cosa de débiles y sólo la autodestrucción hace que la vida merezca la pena. Dura y curiosa afirmación que viene dada por Tyler, personaje encarnado por Brad Pitt, dirigida al personaje de Edward Norton, un hombre desilusionado y cansado de su vida con un duro insomnio.

Desde su estreno han surgido muchísimas teorías sobre lo qué realmente quiere explicar o transmitir por lo que es, sin duda, una película que te involucra por completo en el argumento para que una vez la hayas terminado sigas pensando en ella. Sin embargo, no entraré en este tema y me centraré en el filme en sí y qué me ha parecido. Debo reconocer que durante sus 133 minutos no decae en ningún momento y te mantiene atento gracias a su diálogo con frases memorables, su argumento incendiario, sus interpretaciones magistrales, sus escenas violentas, su fotografía digna de analizar, entre otros aspectos.

clublucha1Siendo sincero, tengo que admitir que el giro argumental principal es previsible y fácil de descifrar -almenos lo ha sido para mi-, pero no por eso es una película inferior. De hecho, pienso que hacer una creación de tantos minutos sobre cómo se funda un club de lucha para descargar frustraciones e ira y su posterior evolución tiene mucho mérito y, si además, hay capacidad para analizar psicológicamente cada personaje y darnos cuenta de las feroces críticas a la sociedad, la masculinidad, la publicidad, el capitalismo y muchos otros subtextos nos queda una grande obra maestra de la Historia del Cine.

No obstante y sin ofender a detractores ni alabadores del trabajo de Fincher, es una cinta que a mi me ha gustado mucho y pienso que es una buena película, pero se goza y siente todavía más cuando la has podido visionar más veces para darte cuenta que su disfrute no está en la propia acción del film -que también- sino en su profundo análisis ya sea psicológico, contextual o técnico.

‘El Club de la Lucha’ eleva la filmografía de Fincher aunque, a mi parecer, no es la mejor ni la que he podido saborear más.

Nota: 8/10

Frantz

frantzLas consecuencias de la guerra. Muchas son las películas sobre los efectos ocasionados por la guerra, pero, en esta película, Françóis Ozon convierte un argumento curioso y difícil, pero ya visto en ‘Remordimiento’ de Ernst Lubitsch, en una auténtica maravilla exprimiendo al máximo su sentido, sus emociones, sus mensajes y su profundidad.

Quiere explicar la historia de Anna, una chica alemana que visita la tumba de su prometido muerto en la Primera Guerra Mundial hasta que un buen día coincide con un joven desconocido francés y pretende descubrir su historia. Ambos personajes son interpretados magistralmente por Pierre Niney y Paula Beer con los que conectas y empatizas enseguida para poder sentir lo que Anna quiere descubrir de Adrien y, al mismo tiempo, lo que Adrien quiere esconder.

La primera hora de la película es exquisita, llena de fuerza, alma, pasión y con la que gozas cada minuto, cada instante y cada escena que presenta. La segunda hora quiere seguir el mismo estilo que la primera, pero por culpa de la historia y sus sucesos es inferior ya que intenta transmitir más mensajes, símbolos y elementos con los que reflexionar.

En su conjunto es una película perfectamente montada que enseña de una manera especial la posguerra desde los dos puntos más afectado, Francia y Alemania, y cómo afectó a la sociedad así como, también, enseña el valor del perdón después de un conflicto bélico totalmente innecesario. El cine de Ozon es soberbio y con ‘Frantz’ lo consolida de par en par.

Lo mejor: cuando la música pone color a la vida.

Lo peor: la inferior segunda hora, pero nada alarmante.

Recomendada para un público dispuesto a pensar y dejarse llevar por una historia sensible.

Nota: 9/10

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