1917

‘1917’ es un viaje onírico, en el que la realidad desgarrada por la guerra se parece más a un mundo de pesadillas que a la realidad.

Título original: 1917
Dirección: Sam Mendes
Guion: Sam Mendes, Kristy Wilson-Cairns
Fotografía: Roger Deakins
Música: Thomas Newman
Reparto: George MacKay, Dean-Charles Chapman, Mark Strong, Richard Madden, Benedict Cumberbatch, Colin Firth.
Fecha de estreno: 10/01/2020
País: Reino Unido. Duración: 119′. Género: Bélico.
Distribución: Universal Pictures. Cines: 376. Tráiler.

Sinopsis: explica la historia de dos jóvenes soldados británicos, Schofield y Blake, quienes reciben una misión aparentemente imposible. En una carrera contrarreloj, deberán atravesar el territorio enemigo para entregar un mensaje que evitará un mortífero ataque contra cientos de soldados, entre ellos el propio hermano de Blake.

Una anécdota castrense de su abuelo es todo lo que ha necesitado Sam Mendes para rodar la que quizá sea una de las películas bélicas mejor rodadas de la historia. Con 1917, su décima película, el director británico regresa al cine bélico para ofrecer una visión realista de la guerra, como ya hizo en Jarhead en 2005. La película es una experiencia inmersiva total, grabada con lo que parece ser una única toma que permite al espectador adentrarse en las trincheras del frente occidental durante el decisivo año de 1917.

Su metraje intenso y vibrante, pero no por ello frenético ni caótico, crea un conjunto de altísima factura junto con el apartado visual en el que el film se consagra como un nuevo hito del cine bélico. Un mérito que se debe al impecable trabajo de Roger Deakins como director de fotografía y a la excelente recreación de la vida en las trincheras y los extensos kilómetros de tierra de nadie. La construcción de escenarios es soberbia y detallada, excelente en el retrato de lo que realmente es la guerra: barro, agua sucia, alambres, cadáveres en descomposición, ratas y hedor a muerte. Un viaje onírico, en el que la realidad desgarrada por la guerra se parece más a un mundo de pesadillas que a la realidad. Otto Dix en la gran pantalla. Y todo esto aderezado con la tensa música de Thomas Newman que se funde con el implacable viaje por las trincheras de los dos protagonistas.

Sin ser su punto fuerte, el argumento nos cuenta una historia sobre la supervivencia del hombre y el sinsentido que es la guerra. Aquí no hay banderas, discursos gloriosos ni exaltaciones del martirio. Mendes tampoco profundiza en el desarrollo de los personajes ni busca una emotividad vacía. Es una historia a contrarreloj sobre dos compañeros con una misión clara: evitar otra masacre (más). Unos notables George MacKay y Dean-Charles Chapman cargan con el peso interpretativo de la película, participando en una historia que se desenvuelve con naturalidad y en la que el espectador es el tercer acompañante.

En conclusión, 1917 es un filme impecable que merece ser disfrutado por todo lo alto en la sala de cine, ese altar particular de los que amamos el séptimo arte. La película destaca no tanto por su dramatismo, sino por la creación de una experiencia inmersiva magistralmente rodada y visualmente sobrecogedora. Verla es lo más parecido a viajar en el tiempo que vamos a poder experimentar en una sala de cine y lo es gracias al buen hacer de Sam Mendes. Por cierto, atención al guiño (musical) a Senderos de Gloria de Kubrick.

Lo bueno: Un espectáculo inmersivo único sobre la Primera Guerra Mundial. Puro cine.
Lo malo: Poco margen para el desarrollo de los personajes.

Nota: 9,5/10

Escrita por Alexandre Lavado.

Las Guardianas

La Francia de las mujeres. Cuando en 1915, los hombres estaban en el frente luchando contra los alemanes en esa contienda que, más tarde, se denominó Primera Guerra Mundial, la Francia que quedaba en los campos y en las casas era la Francia de las mujeres.

Esta idea es la que desarrolla el director francés Xavier Beauvois en esta película excelente en todos los sentidos: a nivel técnico es impecable, tanto en fotografía como en banda sonora, precisa a cada momento. A nivel argumental, la historia se desarrolla poco a poco, a fuego lento, durante los 134 minutos que dura el metraje. Sigue al personaje de Francine, una chica huérfana que busca un lugar donde vivir y trabajar. Lo conseguirá en una familia capitaneada por una madre trabajadora que luchará siempre por el bien de la família.

Este hilo argumental va mezclando los quehaceres de la familia, centrándose en los personajes femeninos constantemente preocupadas por sus maridos e hijos en la guerra y las vivencias de Francine. La guerra está presente, lo saben, pero el director y guionistas logran que el espectador se aleje de ese escenario bélico para empatizar con los personajes que dominan ese momento el país. Y aquí reside el mayor logro del film: esa capacidad por acercar al público en la historia que cuenta.

Hay momentos en que la trama puede hacerse espesa y pesada, pero sabe salir de la monotonía y del retrato de la vida rural para tratar otros aspectos sociales como la envidia, la imagen familiar, la reputación, el hecho de buscarse una nueva vida, la maternidad, entre otros elementos.

El director demuestra que sabe ejecutar un drama histórico sobre la existencia rural de esas personas que no fueron a la guerra con unas sobresalientes actuaciones y una belleza pictórica inmejorables. “Las Guardianas” debe pasar como drama imprescindible para entender la otra guerra por sus detalles y reflexiones, sin olvidar la hermosa historia de amor que relata.

Lo bueno: las interpretaciones de Nathalie Baye e Iris Bry.

Lo malo: que se entienda todo como una excusa para contar un culebrón romántico en una guerra.

Nota: 8’5/10

Distribuida por Wanda Visión

Frantz

frantzLas consecuencias de la guerra. Muchas son las películas sobre los efectos ocasionados por la guerra, pero, en esta película, Françóis Ozon convierte un argumento curioso y difícil, pero ya visto en ‘Remordimiento’ de Ernst Lubitsch, en una auténtica maravilla exprimiendo al máximo su sentido, sus emociones, sus mensajes y su profundidad.

Quiere explicar la historia de Anna, una chica alemana que visita la tumba de su prometido muerto en la Primera Guerra Mundial hasta que un buen día coincide con un joven desconocido francés y pretende descubrir su historia. Ambos personajes son interpretados magistralmente por Pierre Niney y Paula Beer con los que conectas y empatizas enseguida para poder sentir lo que Anna quiere descubrir de Adrien y, al mismo tiempo, lo que Adrien quiere esconder.

La primera hora de la película es exquisita, llena de fuerza, alma, pasión y con la que gozas cada minuto, cada instante y cada escena que presenta. La segunda hora quiere seguir el mismo estilo que la primera, pero por culpa de la historia y sus sucesos es inferior ya que intenta transmitir más mensajes, símbolos y elementos con los que reflexionar.

En su conjunto es una película perfectamente montada que enseña de una manera especial la posguerra desde los dos puntos más afectado, Francia y Alemania, y cómo afectó a la sociedad así como, también, enseña el valor del perdón después de un conflicto bélico totalmente innecesario. El cine de Ozon es soberbio y con ‘Frantz’ lo consolida de par en par.

Lo mejor: cuando la música pone color a la vida.

Lo peor: la inferior segunda hora, pero nada alarmante.

Recomendada para un público dispuesto a pensar y dejarse llevar por una historia sensible.

Nota: 9/10

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