La suerte de los Logan

Soderbergh y los hermanos suertudos. El director de la hilarante saga de los ‘Ocean’s’ y muchos otros títulos vuelve a dirigir un proyecto prometedor y jocoso junto con Channing Tatum y Adam Driver.

Los hermanos Logan tienen una posible maldición familiar que les persigue y planean cambiar su mala suerte atracando el dinero de una carrera de la NASCAR. Ambos hermanos interpretados magníficamente por Tatum y Driver (y la hermana por Riley Keough) que se compenetran magistralmente con sus diálogos y actos. Serán ayudados por un experto, actuado por Daniel Craig quien vuelve a demostrar que es un actor polifacético y muy convincente en cada papel.

A parte de un elenco actoral que da la talla, tenemos delante una ración de humor de todo tipo que nos acompaña en un viaje entretenido, agradable e ingenioso. Si es cierto que cuesta que arranque y entres en la trama, pero en seguida te coge y no te suelta gracias a su diálogo ágil y conciso perfectamente hilvanado.

Soderbergh vuelve hacer de las suyas en una película que no es una obra maestra, pero sí un producto eficiente y muy propio del autor que entra bien y deja muy buen sabor de boca. Mezcla perfecta y original entre comedia absurda y drama familiar.

Lo bueno: su conclusión, Daniel Craig y la canción “Country Roads” de John Denver.

Lo malo: que la alarguen innecesariamente.

Nota: 7’5/10

Distribuida por DeAPlaneta
Estreno en 151 cines
Anuncios

Silencio

silencio2Una obra grandiosa hecha por un maestro. Martin Scorsese es uno de los mejores cineastas de la Historia del Cine después de crear grandes películas de mucho éxito y trascendencia. No obstante, esta vez viene con un proyecto especial: el proyecto de su vida.

No pretende hacer taquilla ni ganar premios ni hacer historia -almenos es lo que se desprende al verla- sino únicamente mostrar al espectador una historia de magnitudes enormes hecha con su experiencia. De aquí sale un argumento que ya se vio en 1971 sobre la misión de dos jesuitas portugueses al Japón del siglo XVII en busca de un misionero que ha renunciado a su fe.

No es solamente correcta históricamente sino, también, técnicamente, pero no le podemos pedir menos al director. Es cierto que tiene movimientos de cámara innecesarios, escenas muy largas y un ritmo lentísimo -necesario-, pero, según mi opinión, no le quitan mérito. Es un proyecto que no quiere entretener ni conectar con el público. Más bien procura contar la historia lo más preciso posible y, quien quiera, goce del monumental y hermoso viaje por Japón donde el cristianismo no tiene cabida. Además, va mucho más allá de lo que muestra ya que experimenta en un cine espiritual personal sobre la fe y cómo vivirla junto al propio silencio de Dios -coincidiendo con la inexistente banda sonora-.

Andrew Garfield y Adam Driver son los protagonistas de esta expedición y los encargados de intentar transmitir la palabra de Dios en el país nipón hasta encontrar a Liam Neeson, el misionero que se descristianizó -todos ellos bien interpretados-. 083436-jpg-r_1920_1080-f_jpg-q_x-xxyxxLa película plantea aspectos digno de reflexionar como, por ejemplo, la importancia de la raíces, la historia del cristianismo en Japón, las duras y repugnantes torturas a los cristianos, el hecho de renunciar a tus ideales, el sacrificio por transmitir la palabra de Dios, entre otros.

No es una película comercial y no gustará a todos así como tampoco llegará de la misma manera emocionalmente, pero debo -y debemos- reconocer que está hecha con la máxima ambición, poderío y experiencia de Scorsese quien puede estar bien satisfecho de su trabajo.

Lo mejor: el viaje de principio a fin y el personaje del Inquisidor.

Lo peor: su frialdad y difícil conexión.

Recomendada para los que os gusten las películas que se gozan con lentitud, paso del tiempo, escenas largas, tranquilidad, etc.

Nota: 8/10

Sigue leyendo

Paterson

patersonEntre versos y poemas. El famoso director Jim Jarmusch vuelve a las salas de cine con una película sencilla y pequeña por fuera, pero compleja y profunda por dentro.

Cuenta la vida de un conductor de autobús de un barrio de New Jersey aparejado con una chica ambiciosa, y un perro rabioso con los que convive. El film quiere contar el humilde día a día de Paterson -nombre del protagonista y del barrio- mientras conduce, llega a casa, sale a pasear a Marvin -el perro- y se toma una cerveza en el bar de siempre.

Su rutina no tiene acción y es pausada, pero vive y sigue adelante gracias al amor que tiene por la poesía y al arte que posee de escribir versos, rimas y poemas. La película tiene un ritmo lento, pero no cansa ni aburre porque mientras sigues a Paterson, a veces, su rutina se ve truncada por algo que contiene un significado al fondo por el que pensar. Por este motivo, la gran virtud de la película es su habilidad de hacer de una historia sencilla algo interesante y con dobles intenciones para que como público pienses.

Gracias a su reparto correcto en sus papeles, su banda sonora escasa e hipnótica y su diálogo adecuado a cada instante, podemos gozar de una cinta original dispuesta a hacer reflexionar no para extrapolarlo a nuestras vidas sino a la propia historia que nos cuenta y podamos empatizar con Paterson.

En definitiva, tras ver esta joya es impensable salir frío o indiferente porque Jarmusch presenta un drama con toques de humor preparado para entrar dentro de nuestro cerebro y hacernos pensar que falta nos hace. Los poemas: una delicia.

Lo mejor: la habilidad de hacer de una cosa pequeña algo grande.

Lo peor: puede ser monótona y aburrida.

Nota: 8’5/10

Sigue leyendo