El amor en Croacia. El director croata Dalibor Matanic nos trae una película que por momentos es muy dura hasta herir nuestros sentimientos y, en otros momentos, decae de una manera imperdonable.
El argumento que nos presenta trata sobre tres historias en tres años diferentes -1991, 2001, 2011- para mostrar la evolución de la sociedad croata y el mismo país a través de los jóvenes con sus encuentros amorosos. Para empezar, cada historia tiene su mensaje y su reflexión, pero hay un desequilibrio en interés entre ellas. La primera muestra el conflicto de la Guerra de los Balcanes por encima, pero tiene escenas desgarradoras; la segunda es aún más dura mostrando las consecuencias de la guerra y, por desgracia, la tercera es aburrida y pierde todo el interés y emoción conseguido con las otras con tan solo un momento conmovedor.
Aun así, Dalibor Matanic logra lo que se propone y nos deja motivos para debatir una vez vista la película pese a sus contrastes emocionales entre historia e historia y el desequilibrio entre ellas.
Lo bueno: la segunda historia.
Lo malo: la tercera historia.
Bella y bestia fueron y son. Uno de los mejores clásicos de Disney de la Historia del Cine vuelve a las salas de cine dejando atrás la animación y modernizándose con personajes de carne y hueso. El responsable es Bill Condon, director de nueve películas de todo tipo que, esta vez quiere demostrar que sabe revivir un clásico y puede renacer la sensación que todo amante de Disney tenemos dentro con este particular film.
La historia de los Loving. El director Jeff Nichols quiere explicar una historia necesaria de los años 50 en los racistas Estados Unidos cuando un matrimonio entre un hombre blanco y una mujer negra estaba mal visto, se llevaba a juicio y, en concreto, se obligaba a exiliarse de su Estado.
El romance más ‘hype’. Expectativas muy altas con mucho despliegue publicitario y muchos premios es lo que define este musical que parece se llevará todos los premios.
Un drama sin drama. El director Robert Zemeckis pone en su filmografía una de las peores películas que ha hecho desde que empezó como director.
Planes imprevisibles. La comedia de Rebecca Miller quiere enseñar que no siempre hacer planes es bueno y algunos no sabes si saldrán como te esperas.