Demasiado fantástico como para creérselo. El director de ‘La cumbre escarlata’ o ‘El laberinto del Fauno’, Guillermo del Toro, vuelve al cine con otra película fantástica, esta vez ambientada en la Guerra Fría para explicar una historia romántica entre una mujer muda y un anfibio.
Una vez más, Del Toro nos sorprende con un argumento peculiar y llamativo con el que pretende explicar una historia de amor hermosa, emotiva y conmovedora rodeada de elementos del género fantástico. Podríamos decir que es un romance fantástico que, gracias a la actuación de Sally Hawkins, que pese a ser muda sabe transmitir y hablar mucho, y Doug Jones dentro de esa criatura que le da alma, y la música magistral de Alexandre Desplat, le dan un toque personal, único e inmejorable.
Sin embargo, el film contiene instantes y elementos que me hacen sacar de esta historia de amor y me descolocan, provocando así cierto rechazo e imposibilitando que me crea lo que me cuenta. De este modo, personalmente la película técnicamente es excelente, pero es su thriller el que se me hace interesante, no su romance, y se sustenta en su gran mayoría por este amorío, por lo que acaba siendo una decepción.
‘La Forma del Agua’ puede ser el film más completo de Guillermo del Toro y el mejor en aspectos técnicos, ya que su fotografía, banda sonora, escenarios y manera de grabar son dignos de admirar -no es una mala película-. No obstante, si uno no entra y no se cree el amor entre Elisa y el anfibio se queda en un mero inteligente ejercicio cinematográfico disfrutable y difícil de olvidar, y también, en una mera historia de amor demasiado ‘ñoña’ que quiere conquistar a toda costa al espectador.
Lo bueno: Sally Hawkins.
Lo malo: que no seduzca al espectador, como pretende, y seas de los pocos a los que no le ha gustado.
Nota: 6/10
Distribuida por 20th Century Fox Estreno en 294 cines
Recuerdos de una posible ‘Brokeback Mountain’ escocesa. El director británico Francis Lee nos trae un relato íntimo y romántico sobre una relación amorosa de dos chicos que viven apartados de la sociedad, en una casa rural en plena Escocia.
Más allá de una pantalla. Este film narra la historia entre dos personas que se conocen en el trabajo. Él es un encargado con un brazo inútil y ella es una mujer diferente y reservada. La relación entre ellos dos cambia en el momento en que descubren que tienen algo en común muy especial.
Cuestionar la verdad en una película resulta a menudo estúpido en si mismo puesto que, en una especie de contrato, al sentarse en la butaca el espectador asume por cierto todo lo que se proyecta. Ahora bien, y esta tiene que ser siempre una de las máximas del guión, una película debe resultar verosímil. ¿Entonces como se consigue? ¡Fácil! (O más bien difícil) A veces solo requiere un poco de tiempo. Porque puede ser un tópico eso de que «el cine es el arte de esculpir el tiempo» pero es solo a través de este que uno puede entender porqué los personajes de una ficción toman las decisiones que toman, dicen lo que dicen o hacen lo que hacen.
La doble emoción. El director francés François Ozon vuelve a los cines con un ‘thriller’ psicológico inquietante y rocambolesco que juega con el espectador para que o vomite o se excite.
Eleanor Coppola había dado sus pasos como directora de documentales y ayudante de dirección de su marido Francis Ford Coppola y, ahora, en “