Las Guardianas

La Francia de las mujeres. Cuando en 1915, los hombres estaban en el frente luchando contra los alemanes en esa contienda que, más tarde, se denominó Primera Guerra Mundial, la Francia que quedaba en los campos y en las casas era la Francia de las mujeres.

Esta idea es la que desarrolla el director francés Xavier Beauvois en esta película excelente en todos los sentidos: a nivel técnico es impecable, tanto en fotografía como en banda sonora, precisa a cada momento. A nivel argumental, la historia se desarrolla poco a poco, a fuego lento, durante los 134 minutos que dura el metraje. Sigue al personaje de Francine, una chica huérfana que busca un lugar donde vivir y trabajar. Lo conseguirá en una familia capitaneada por una madre trabajadora que luchará siempre por el bien de la família.

Este hilo argumental va mezclando los quehaceres de la familia, centrándose en los personajes femeninos constantemente preocupadas por sus maridos e hijos en la guerra y las vivencias de Francine. La guerra está presente, lo saben, pero el director y guionistas logran que el espectador se aleje de ese escenario bélico para empatizar con los personajes que dominan ese momento el país. Y aquí reside el mayor logro del film: esa capacidad por acercar al público en la historia que cuenta.

Hay momentos en que la trama puede hacerse espesa y pesada, pero sabe salir de la monotonía y del retrato de la vida rural para tratar otros aspectos sociales como la envidia, la imagen familiar, la reputación, el hecho de buscarse una nueva vida, la maternidad, entre otros elementos.

El director demuestra que sabe ejecutar un drama histórico sobre la existencia rural de esas personas que no fueron a la guerra con unas sobresalientes actuaciones y una belleza pictórica inmejorables. “Las Guardianas” debe pasar como drama imprescindible para entender la otra guerra por sus detalles y reflexiones, sin olvidar la hermosa historia de amor que relata.

Lo bueno: las interpretaciones de Nathalie Baye e Iris Bry.

Lo malo: que se entienda todo como una excusa para contar un culebrón romántico en una guerra.

Nota: 8’5/10

Distribuida por Wanda Visión
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Tierra de Dios

Recuerdos de una posible ‘Brokeback Mountain’ escocesa. El director británico Francis Lee nos trae un relato íntimo y romántico sobre una relación amorosa de dos chicos que viven apartados de la sociedad, en una casa rural en plena Escocia.

La película, con un ritmo pausado, va contando los cambios que sufre el protagonista con la llegada de un inmigrante rumano, tratado de una manera sutil y personal. Ambos actores están creíbles en sus personajes y transmiten al espectador todos sus pensamientos y acciones que va más allá del simple relato romántico y nos adentra en una historia tierna.

Si es verdad que hay momentos que aburre y se hace pesada y, probablemente, como público hace que estés más pendiente de la hora que de lo que realmente te cuenta, pero si te dejas envolver por su naturaleza, amor y delicadeza te darás cuenta de que es una buena película que cuenta más de lo que muestra la imagen y se va cociendo poco a poco.

Lo bueno: la sincronización perfecta entre personajes, naturaleza y reflexiones.

Lo malo: que no se haga interesante desde un principio y se piense que es una típica historia de amor gay.

Nota: 7/10

Distribuida por Karma Films
Estreno en 19 cines