No al perfeccionismo; sí a la autodestrucción. David Fincher presentó su cuarta película en su filmografía el año 1999 con esta teoría particular: el perfeccionismo es cosa de débiles y sólo la autodestrucción hace que la vida merezca la pena. Dura y curiosa afirmación que viene dada por Tyler, personaje encarnado por Brad Pitt, dirigida al personaje de Edward Norton, un hombre desilusionado y cansado de su vida con un duro insomnio.
Desde su estreno han surgido muchísimas teorías sobre lo qué realmente quiere explicar o transmitir por lo que es, sin duda, una película que te involucra por completo en el argumento para que una vez la hayas terminado sigas pensando en ella. Sin embargo, no entraré en este tema y me centraré en el filme en sí y qué me ha parecido. Debo reconocer que durante sus 133 minutos no decae en ningún momento y te mantiene atento gracias a su diálogo con frases memorables, su argumento incendiario, sus interpretaciones magistrales, sus escenas violentas, su fotografía digna de analizar, entre otros aspectos.
Siendo sincero, tengo que admitir que el giro argumental principal es previsible y fácil de descifrar -almenos lo ha sido para mi-, pero no por eso es una película inferior. De hecho, pienso que hacer una creación de tantos minutos sobre cómo se funda un club de lucha para descargar frustraciones e ira y su posterior evolución tiene mucho mérito y, si además, hay capacidad para analizar psicológicamente cada personaje y darnos cuenta de las feroces críticas a la sociedad, la masculinidad, la publicidad, el capitalismo y muchos otros subtextos nos queda una grande obra maestra de la Historia del Cine.
No obstante y sin ofender a detractores ni alabadores del trabajo de Fincher, es una cinta que a mi me ha gustado mucho y pienso que es una buena película, pero se goza y siente todavía más cuando la has podido visionar más veces para darte cuenta que su disfrute no está en la propia acción del film -que también- sino en su profundo análisis ya sea psicológico, contextual o técnico.
‘El Club de la Lucha’ eleva la filmografía de Fincher aunque, a mi parecer, no es la mejor ni la que he podido saborear más.
Las consecuencias de la guerra. Muchas son las películas sobre los efectos ocasionados por la guerra, pero, en esta película, Françóis Ozon convierte un argumento curioso y difícil, pero ya visto en ‘Remordimiento’ de Ernst Lubitsch, en una auténtica maravilla exprimiendo al máximo su sentido, sus emociones, sus mensajes y su profundidad.
El estado de Jeff Bridges. El director David Mackenzie vuelve después de ‘Convicto’ con un neo-western sobre la vida de dos hermanos desesperados para conseguir dinero.
De tejado en tejado. El director Justin Kurzel deja el teatro de Shakespeare con ‘Macbeth’ para adaptar el exitosos videojuego sobre la historia de Aguilar, un hombre de la organización secreta de los Assassins.
Este film toma un descanso de la famosa saga episódica y nos cuenta lo que antes tan solo era una anécdota del principio de «La guerra de las galaxias (1977)»: la crónica de cómo la Alianza Rebelde robo los planes de la Estrella de la Muerte del Imperio Galáctico.
Una operación irregular, pero necesaria. El director británico Sean Ellis presenta su nueva película sobre un suceso relevante de la Segunda Guerra Mundial, en concreto, sobre el asesinato de un hombre esencial de Hitler: Reinhard Heydrich.