La doble emoción. El director francés François Ozon vuelve a los cines con un ‘thriller’ psicológico inquietante y rocambolesco que juega con el espectador para que o vomite o se excite.
El argumento cuenta la vida de una chica débil quien recorre a un psicoterapeuta para que la ayude hasta que se ve involucrada en una historia de pasión y mentiras con la que se obsesionará. Con tonos de intriga y romance, la historia empieza maravillosamente, con una puesta en escena muy buena y elegante, que va poniendo al público en situación.
Sin embargo, a medida que avanza el metraje, el film comienza a ser un despropósito y un lío confuso hasta que acaba, sin levantar cabeza, en ese entramado de celos y frenesí sexual en el que se encuentra. Por este motivo, la doble emoción de asco y placer existe, pero no compenetra bien con una historia retorcida que pierde fuelle a cada giro que da.
Lo bueno: su elenco actoral y elegancia.
Lo malo: esperar algo tan bueno como su anterior proyecto, ‘Frantz’.
Nota: 5’5/10
Distribuida por Golem Distribución
La toma de decisión de Winston Churchill. El 6 de junio de 1944 hubo el desembarco de los aliados en el norte de Francia en una operación llamada ‘Operación Overlord’ o más conocida como ‘Desembarco de Normandía’. 24 días antes, Winston Churchill, primer ministro de Gran Bretaña, y otros generales de los aliados como Dwight D. Eisenhower tuvieron que tomar una decisión que cambiaría el transcurso de la guerra: inciar o no la Operación.
Perdidos en la niebla de La Gomera. El guionista y ahora director Andrés Koppel lleva al cine la novela del célebre escritor Lorenzo Silva para adentrarnos en las profundidades de La Gomera. Vuelve el sargento Bevilacqua y su cabo Chamorro para descubrir el asesino de la muerte de un joven de la isla obligando a reabrir un caso que daban por zanjado.
Viviendo la vida con Barry Seal. Una vida aparentemente perfecta con família, dinero, una buena casa donde vivir, relaciones sociales importantes y trabajo fijo. Esta es la vida real de Barry Seal, un piloto de aviones que pasó a ser trabajador de la CIA, traficante de droga y armas, más tarde formó parte de la DEA e incluso de la Casa Blanca.
Magnífica. Así es ‘Verónica’. Y no es de extrañar cuando viene de la mano de uno de los mejores directores de terror del cine español: Paco Plaza. El realizador valenciano vuelve al cine proyectando un largometraje pausado, ingenioso y escalofriante. Con un guión perspicaz. Una delicia para los amantes del género. Y es que, de hecho, ‘Verónica’ no solo es una película de terror, sino que también es un retrato de la sociedad española de los años 90 (al son de ‘Héroes del Silencio’ y del mítico anuncio de ‘Centella’).