El Tridente de Poseidón salva a la saga. Seis años después vuelve Jack Sparrow y su tripulación con una nueva historia de aventuras y un nuevo antagonista para darnos lo que ya esperamos: entretenimiento durante dos horas.
En concreto, esta quinta entrega se engancha con la tercera -la cuarta se puede olvidar- y no se desmarca mucho del hilo argumental típico de siempre: inicio, desarrollo y desenlace con un nuevo malo en el argumento, muchos efectos especiales, poca aventura, pero sí mucho entretenimiento y algunos momentos divertidos. Como novedad tenemos a Javier Bardem como Capitán Salazar que no actúa mal, pero con tanto maquillaje y efecto queda un personaje frío y gracioso, ya que no te lo tomas en serio en ningún momento -y no provoca miedo-.
Por lo demás, tenemos una nueva película de Piratas del Caribe que da todo lo que uno va a buscar, no aburre -las dos horas pasan muy rápido-, nos sumerge en su historia, nos vislumbra visualmente, pero tiene los mismos errores e incoherencias de siempre que por mucho que nos creemos lo que cuenta llega un momento que se les va de las manos.
Personalmente, me gustó en su conjunto, la gocé -digna de ver en el cine- y salí del cine definiendola como “película chula”, pero reconozco sus puntos negativos y su final horroroso y totalmente innecesario.
Lo bueno: nos da lo que queremos ver en una 5a entrega.
Lo malo: su final.
La ‘comedieta’ de Woody Harrelson. Uno de los actores más de moda se pone en el papel de un señor que, tras la muerte de su padre inicia la búsqueda de su exmujer y, seguidamente, la de su hija adolescente que fue dada en adopción.
Las armas de Chastain. El director John Madden deja su Hotel Marigold para pasarse al drama político sobre los ‘lobbies’ armamentísticos y la lucha contra la competencia.
El nacimiento de Nolan. El director de grandes obras Christopher Nolan inició su carrera con esta película que cuenta la historia de un hombre que se dedica a seguir a la gente para inspirarse en sus escritos hasta que cambia de rutina para ser un ladrón.
El amor en Croacia. El director croata Dalibor Matanic nos trae una película que por momentos es muy dura hasta herir nuestros sentimientos y, en otros momentos, decae de una manera imperdonable.
El paraíso del Holocausto. El director ruso Andrei Konchalovsky estrena nueva película en su extensa filmografía en la que adentra al espectador en tres historias distintas perfectamente entrelazadas en medio de la Segunda Guerra Mundial.