Mes de Julio de odiseas y simios

Este 2018 es un año de celebración cinéfila porque hace 50 años que se estrenaron grandes películas, como la magistral e inmejorable «2001: odisea en el espacio» de Stanley Kubrick por lo que se refiere a ciencia-ficción, «La Noche de los Muertos Vivientes» de George A. Romero con el terror del Apocalipsis zombie y «El Planeta de los Simios» de Franklin J. Schaffner. Además, hace 200 años de la creación del monstruo de Mary Shelley de Frankenstein. Seguir leyendo

Borg/McEnroe

El prudente contra el insensato. En 1980 se celebró la edición 94 de la final del Campeonato de Wimbledon en Inglaterra en la que se enfrentaron Björn Borg y John McEnroe. Este hecho es el que retrata este drama deportivo dirigido por el danés Janus Metz Pedersen.

El director explica esta historia basada en hechos reales con una estructura argumental simple: empieza relatando la vida de los dos personajes hasta que culmina en el partido final. A lo largo del relato, no solo trata de retratar convencionalmente los dos deportistas si no que le añade debates deportivos (con el carácter de McEnroe) o periodístico (el periodismo polémico) que le da un toque especial para salir de lo normal en dramas así.

Shia Labeouf y Sverrir Gudnason son los encargados de encarnar las vidas de cada tenista y ambos los interpretan de manera creíble y adecuada. Sin embargo, el que merece mención a parte es Labeouf quien tiene que mostrar un carácter antideportivo, nervioso, maleducado y grosero a lo largo del film. Asimismo, otro tema relevante es la tensión que se va creando en el relato de sus vidas que termina con el partido de la final, momento más emocionante de la película.

Por lo tanto, el drama/biopic que construye Janus Metz es convencional y no se coloca como de los mejores sobre deporte aunque a lo mejor sí dentro de las películas sobre tenis. Transmite valores deportivos, debates interesantes, esta bien actuado y tiene tintes de thriller deportivo.

Lo bueno: Shia Labeouf y el montaje del partido final.

Lo malo: el desequilibrio en interés entre las dos partes.

Nota: 6’5/10

Distribuida por A Contracorriente Films
Estreno en 117 cines

Lean On Pete

Trágica y esperanzadora adolescencia. El director Andrew Haigh vuelve al cine con un nuevo drama duro de digerir sobre la vida de un adolescente que deberá hacerse cargo de su vida, iniciando así un viaje con un caballo para encontrar a su tía.

Con este argumento, el director nos adentra en una historia intimista sobre el personaje principal interpretado magistralmente por Charlie Plummer. La excelente fotografía y el hilo conductor del drama coloca al espectador en la piel del adolescente y no lo suelta hasta pasados 121 minutos. Mientras, nos regala momentos duros, trágicos y, otros de esperanza y diversión, haciendo un retrato brillante y reflexivo de la psicología del chaval.

En un paisaje propio de un western, viajamos por las estepas rurales de Norteamérica y, observamos y vivimos los momentos que debe pasar el chico para conseguir su objetivo: ir a casa de su tía. Es por eso que no deja de ser un argumento de “luchar y esforzarse para conseguir el objetivo”, pero el logro del film es la manera cómo trata y explica el director los sucesos.

‘Lean on Pete’ es un drama intimista, natural y cautivador que nos muestra la crudeza de la adolescencia del protagonista y que, como espectador, sentimos su impotencia y soledad y, hace que nos preocupemos por él. Sin duda, una historia que encoge el corazón y provoca un torbellino de sensaciones.

Lo bueno: Charlie Plummer, el cambio de registro de Travis Fimmel, el trato de la historia sin caer en sensiblerías.

Lo malo: esos 121 minutos pueden hacerse largos y pesados para alguien que no le guste este tipo de cine menos convencional y más poético.

Nota: 8/10

Distribuida por Diamond Films España
Estreno en 24 cines

Deadpool 2

Menos frescura, mejor historia. Hace dos años, Ryan Reynolds revolucionó –en cierto modo- el cine de superhéroes con Deadpool, la primera película del subgénero recomendada para mayores de 18 años que hacía del humor gamberro y la violencia descarnada sus señas de identidad. También era la redención particular del actor canadiense con la vorágine del cine superheroico tras el desastre de Linterna verde y su participación en la paupérrima X-Men Orígenes: Lobezno, donde precisamente interpretaba a Wade Wilson, el alter ego de Deadpool. En definitiva, Deadpool 2, tras el éxito de la primera entrega, era cuestión de tiempo. ¿El problema? Sucumbir la enfermedad de las secuelas y perder su frescura en pos de mayor presupuesto y conocimiento por parte del público general.

¿Resultado? Sí, la propuesta no tiene la misma frescura, pero su capacidad para el humor referencial sigue intacta, quizás mejor, y la historia central –así como el villano- son mucho más interesantes y más libres en tanto que no depende de presentación de personaje en un film inaugural de franquicia. El cambio de director, con David Leitch (John Wick, Atómica) al frente, se nota en unas set pieces mucho más elaboradas y mejor ejecutadas: desde ese prólogo por varias ciudades hasta el alucinante –y desternillante- salto en paracaídas al iniciar la misión. La inclusión de Cable (enorme Josh Brolin) es tan esperado por los fans de Marvel (lo echaban de menos en entregas de X-Men) como de recibo para los neófitos, porque es un gran personaje y aporta dinamismo al relato (el enfrentamiento entre Deadpool y Cable es antológico).

Deadpool ironiza al inicio –romper la cuarta pared es otro de los muchos aciertos humorísticos de esta saga- acerca de si la película es familiar o no. Lo que está claro es que es un canto a la relación fraternal entre un conjunto de superhéroes desencantados de la vida e incomprendidos por el sistema. En buena parte, la propia película también lo es: navega a contracorriente en el vasto océano del cine de superhéroes canónico de Marvel Studios y DC-Warner. Una consonancia extracinematográfica que arropa todo el juego meta de la película: desde bromas con el equipo creativo (al propio director incluido), al estudio (20th FOX) con constantes dardos a la franquicia X-Men, pasando por toda clase de referencias a la cultura popular como Star Wars, los universos cinematográficos rivales o temas más espinosos como el conflicto racial en E.E.U.U. o la pederastia en centros docentes. Entre todas ellas, servidor tuvo especial predilección con un gag a colación de la –brillante- serie Community, solo apreciable para espectadores de la misma.

Por encima de todo ello, lo mejor es la capacidad autocrítica de Ryan Reynolds. En un ejercicio de auto exorcismo se ríe de su condición de chico modelo como star hollywoodiense y de sus fracasos artísticos. Su interpretación es excelente, siempre ha sido un intérprete de corto alcance, pero como Deadpool ha encontrado un registro idóneo a sus limitaciones. Deadpool 2 no es nada novedosa, está sujeta al encorsetamiento del género, pese al humor negro y su explícita violencia, y se antoja como rutinaria en un engranaje en el que ya es difícil sorprender.

Nota: 7/10

Escrita por Alain Garrido

Distribuida por 20th Century Fox
Estreno en 388 cines

Campeones

“A mi tampoco me gustaría tener un hijo como yo, pero sí me gustaría tener un padre como tú”. Esta es la frase que resume la película de Javier Fesser sobre un entrenador de baloncesto con prejuicios que debe hacerse cargo de un equipo de discapacitados intelectuales.

Después de hacer Mortadelo y Filemón, Fesser regresa a la gran pantalla con una comedia dramática sobre una situación cotidiana que plantea interesantes debates como, por ejemplo, sobre lo que es normal. Además, acompaña al espectador durante 124 minutos sin hacerse larga ni pesada, siempre manteniendo el interés por saber cómo evoluciona el personaje de Marco, magníficamente bien interpretado por Javier Gutiérrez.

Hay que decir que, nada más empezar la película ya sabes qué pasará y, toda ella es bastante predecible. No deja de ser un drama típico sobre un tema actual con el que muchos se pueden identificar, por lo que no juega con el factor sorpresa. Aun así, el carisma y el esfuerzo de todos los integrantes del film hacen que, como drama nos de momentos verdaderamente emotivos y, como comedia nos regala instantes para enmarcar.

Javier Fesser logra hacer una película completa que no deja indiferente y que obliga a pensar sobre los pensamientos que tenemos acerca de determinadas personas sin  antes conocerlas.

Lo bueno: la ternura que desprende cada personaje sin caer en el dramatismo extremo.

Lo malo: la historia de amor parece añadida con calzador.

Nota: 8/10

Distribuida por Universal Pictures
Estreno en 286 cines