Fast & Furious: Hobbs & Shaw

‘Hobbs and Shaw’ es una salvajada super entretenida y divertida. Johnson y Statham reparten burlas y golpes para que el espectador se adentre en una película de acción de calidad.

Título original: Fast & Furious Presents: Hobbs & Shaw
Dirección: David Leitch (Deadpool)
Guion: Chris Morgan, Drew Pearce
Fotografía: Jonathan Sela
Música: Tyler Bates
Reparto: Dwayne Johnson, Jason Statham, Idris Elba, Vanessa Kirby, Helen Mirren, Eiza González, Eddie Marsan, …
Fecha de estreno: 01/08/2019
País: Estados Unidos. Duración: 135′. Género: Acción.
Distribución: Universal Pictures. Cines: 389. Tráiler.

Sinopsis: El agente Hobbs y el mercenario Shaw tendrán que dejar atrás sus insultos, golpes y burlas para acabar con Brixton, un personaje ciber-genéticamente mejorado que pretende acabar con el mundo.

David Leitch terminó de dirigir Deadpool para dedicarse a un proyecto más grande y ambicioso como es este spin-off de la célebre saga Fast and Furious. Leitch y su equipo dan forma a este proyecto, que surgió de la octava película de la saga, con un argumento simple y muy visto en el que hay un antagonista que quiere terminar con el mundo. Nada sorprendente. En este caso, no hay un solo salvador sino tres, pero destacan por encima de todos, los personajes de Hobbs y Shaw, ambos interpretados magníficamente por Dwayne Johnson y Jason Statham, respectivamente.

Las burlas, los insultos, duelos y destrozos que nos regalaron en Fast and Furious 8 vuelven a verse en esta película con más metraje y más exageración. Explotan hasta la saciedad las diferencias entre Hobbs y Shaw, que es lo que el espectador busca, mientras van desarrollando el argumento para, finalmente, juntarse y luchar contra un común adversario. Como se puede contemplar, no difiere mucho de su saga.

Idris Elba es el responsable de ser el malo, Brixton, y representa a un grupo extremista y xenófobo que quiere la supremacía de una raza a través de la tecnología, un elemento muy interesante. Otro aspecto es que la película aprovecha la mala relación entre los dos protagonistas para explicar que, dejando las diferencias a parte, centrándose y haciendo uso de la razón, se pueden solucionar los problemas. Y no olvidar el mensaje o símbolo de la importancia de tus raíces, la familia y tu tierra, un tema también para reflexionar.

En definitiva, Hobbs & Shaw es una película de acción notable, muy entretenida y divertida que, quizás peca de tener instantes demasiado dramáticos que no aportan nada a la trama, pero que siguen con el estilo de la saga original.

¿Recomendable? Por supuesto.

Lo bueno: su acción y la dupla Johnson-Statham.
Lo malo: momentos dramáticos totalmente innecesarios.

Nota: 8/10

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Deadpool 2

Menos frescura, mejor historia. Hace dos años, Ryan Reynolds revolucionó –en cierto modo- el cine de superhéroes con Deadpool, la primera película del subgénero recomendada para mayores de 18 años que hacía del humor gamberro y la violencia descarnada sus señas de identidad. También era la redención particular del actor canadiense con la vorágine del cine superheroico tras el desastre de Linterna verde y su participación en la paupérrima X-Men Orígenes: Lobezno, donde precisamente interpretaba a Wade Wilson, el alter ego de Deadpool. En definitiva, Deadpool 2, tras el éxito de la primera entrega, era cuestión de tiempo. ¿El problema? Sucumbir la enfermedad de las secuelas y perder su frescura en pos de mayor presupuesto y conocimiento por parte del público general.

¿Resultado? Sí, la propuesta no tiene la misma frescura, pero su capacidad para el humor referencial sigue intacta, quizás mejor, y la historia central –así como el villano- son mucho más interesantes y más libres en tanto que no depende de presentación de personaje en un film inaugural de franquicia. El cambio de director, con David Leitch (John Wick, Atómica) al frente, se nota en unas set pieces mucho más elaboradas y mejor ejecutadas: desde ese prólogo por varias ciudades hasta el alucinante –y desternillante- salto en paracaídas al iniciar la misión. La inclusión de Cable (enorme Josh Brolin) es tan esperado por los fans de Marvel (lo echaban de menos en entregas de X-Men) como de recibo para los neófitos, porque es un gran personaje y aporta dinamismo al relato (el enfrentamiento entre Deadpool y Cable es antológico).

Deadpool ironiza al inicio –romper la cuarta pared es otro de los muchos aciertos humorísticos de esta saga- acerca de si la película es familiar o no. Lo que está claro es que es un canto a la relación fraternal entre un conjunto de superhéroes desencantados de la vida e incomprendidos por el sistema. En buena parte, la propia película también lo es: navega a contracorriente en el vasto océano del cine de superhéroes canónico de Marvel Studios y DC-Warner. Una consonancia extracinematográfica que arropa todo el juego meta de la película: desde bromas con el equipo creativo (al propio director incluido), al estudio (20th FOX) con constantes dardos a la franquicia X-Men, pasando por toda clase de referencias a la cultura popular como Star Wars, los universos cinematográficos rivales o temas más espinosos como el conflicto racial en E.E.U.U. o la pederastia en centros docentes. Entre todas ellas, servidor tuvo especial predilección con un gag a colación de la –brillante- serie Community, solo apreciable para espectadores de la misma.

Por encima de todo ello, lo mejor es la capacidad autocrítica de Ryan Reynolds. En un ejercicio de auto exorcismo se ríe de su condición de chico modelo como star hollywoodiense y de sus fracasos artísticos. Su interpretación es excelente, siempre ha sido un intérprete de corto alcance, pero como Deadpool ha encontrado un registro idóneo a sus limitaciones. Deadpool 2 no es nada novedosa, está sujeta al encorsetamiento del género, pese al humor negro y su explícita violencia, y se antoja como rutinaria en un engranaje en el que ya es difícil sorprender.

Nota: 7/10

Escrita por Alain Garrido

Distribuida por 20th Century Fox
Estreno en 388 cines