Interesante, pero ambigua. El director Gary Ross deja de lado “Los Juegos del Hambre” para centrarse en una historia digna de enseñar sobre la Guerra de Secesión. Para ello cuenta con una interpretación magnífica, una vez más, de Matthew McConaughey quien mediante un acento sureño lleva la batuta y el peso del filme.
Hay elementos curiosos para que el espectador reflexione sobre de lo que se está enseñando, pero el gran problema de la cinta es la ambigüedad entre sí estamos viendo una película bélica o histórica. La trama histórica pretende exponer los hechos acaecidos durante la rebelión y, al mismo tiempo, ser visualmente buena y disfrutable como cine bélico. Sin embargo, en su mezcla no termina de quedar bien y deja mucho que desear en su conjunto ya que hay trozo de una fuerte intensidad, pero otros que aburren o no se aguantan.
Sus primeros 20 minutos -bélicos- son muy buenos, pero decae con el paso del tiempo -exceptuando algunas escenas de acción- y, por si fuera poco, pretende sermonear con el tema de la esclavitud como si no se hubiera tratado ya antes. Contiene alguna reflexión interesante, pero no conectó conmigo cuando debería -discursos para convencer al pueblo- y su diálogo tiene muchas lagunas.
Así pues, la mezcla entre bélico-histórico y mensaje sobre la esclavitud no está del todo conseguida así como su narración y ritmo. No obstante, McConaughey salva -en parte- la película y actúa como nos tiene acostumbrados.
Nota: 6/10
Un terrible accidente, una mujer de hierro enviada para evaluar al robot que lo ha producido, un laboratorio perdido en un inmenso bosque de pinos igualmente inmensos, un grupo de científicos que esconden algún secreto, un atractivo joven aliado con la protagonista y el robot en cuestión capaz de reproducir elaboradas emociones… ¿Familiar? Para el espectador que haya visto cualquier películas sobre inteligencia artificial estrenada en este último siglo seguro que sí.
Platos repletos de verbos y copas con agudos adjetivos. Este espléndido filme nos sumerge en un espectacular diálogo que se apodera del espectador desde un primer momento.
Bombardeando Guernica. El director vasco Koldo Serra ha podido tirar adelante un proyecto arriesgado y delicado para llevar a la gran pantalla la representación del bombardeo de Guernica en abril de 1937.
La ira de Arévalo. El famoso actor español Raúl Arévalo pasa a la dirección con su ópera prima ‘Tarde para la Ira’, una historia de venganza, violencia y mucha ira descontrolada.
Armas resacosas. El director de la célebre saga ‘Resacón en Las Vegas’, Todd Philipps, vuelve a la gran pantalla con una película muy similar a su trilogía y, al mismo tiempo, a ‘El Lobo de Wall Street’. Podríamos considerar que es una mezcolanza de estas dos cintas para explicar la historia real