Ahora la protagonista es Mrs. Kennedy. Mucho sabemos de la vida del presidente Kennedy, pero, esta vez, el director chileno Pablo Larraín lleva a la gran pantalla la historia de su mujer, Jacqueline Kennedy. No obstante, no quiere explicar su vida sino cómo reaccionó y pasó las posteriores horas del asesinato de su marido.
La película es fúnebre desde el principio con una banda sonora monótona y melodías lúgubres para adentrar al espectador dentro del alma de Jackie. Seguidamente, la historia se desarrolla mediante una entrevista de un periodista que le hace a la primera dama creando unos momentos de tensión y buenos diálogos entre ambos. Además, Natalie Portman consigue interpretar a la perfección a Jaqueline haciendo que uno deje de ver a Portman y vea a la protagonista de la película.
Tiene aspectos hacen que conectemos con la historia, pero su error está en provocar interés. Personalmente, no me interesó en ningún momento la historia que cuenta el director con su particular estilo de explicar los biopics -visto ya en ‘Neruda’-. Si es cierto que tiene puntos positivos a tener en cuenta -poner imágenes y vídeos originales de ese momento, la puesta en escena, su diálogo-, pero no me creó la inquietud de saber más sobre Mrs. Kennedy ni conecté con la película porque no me transmitió ninguna emoción ni reacción. Y no solo eso sino que se hace pesada y inaguantable.
De este modo, el estilo de Pablo Larraín sigue sin gustarme, pero debo reconocer que con este film da un paso adelante en su filmografía pese a que a mi no me conquistó del todo.
Lo bueno: Natalie Portman.
Lo malo: no logra ser interesante y su lentitud.
La homosexualidad de Little, Chiron o Black. Una de las claras candidatas a los Oscar 2017 es esta película dirigida por Barry Jenkins que se centra en explicar la difícil vida de Chiron, un niño afroamericano que crece en un barrio conflictivo y tiene una familia desestructurada.
Vuelve la versión alocada del Batman de los 60. Y es que Lego lo ha vuelto a hacer. Nos encontramos delante una película que des del principio está pensada para que el espectador se sienta partícipe de ella. De una vez por todas, han dejado de banda el «contentar al espectador» y se han dedicado a trasladar un personaje del cómic directamente en la pantalla, aunque cabe decir que con una base de animación todo resulta más fácil.
¿Redención para M. Night Shyamalan? El cineasta indio que en su día fue referido como “el próximo Spielberg” lleva un largo historial de fracaso con la crítica. Su nueva cinta es un thriller psicológico protagonizado por James McAvoy que está siendo humildemente aclamada.
Los zombis se comen la historia. El género postapocalíptico de los muertos vivientes está más que exprimido, pero siempre hay cabida para algún argumento original y es aquí donde el director Colm McCarthy se deja ver.
La contención de las emociones. El director Kenneth Lonergan viene con una película candidata a los Oscar sobre el hecho de contener y guardar las emociones y los problemas dentro de uno mismo sin poder deshacerse de ellos. Es cierto que la cinta trata un tema actual que bien podría exteriorizarse a nuestras vidas, pero como drama tiene que hacerse interesante para el espectador para que éste se crea la historia y se sienta identificado. Sin embargo, no lo consigue -al menos para mi-.