Espectáculo suicida. La película más esperada del año llega a los cines de la mano de David Ayer para contar la historia de un grupo de villanos que deben salvar el mundo del ataque de una bruja. Con esta película, DC Comics pretende renovar su imagen para hacer una mezcla entre ‘Los Vengadores’ y ‘Deadpool’ y así luchar contra la competencia de Marvel.
Con todo esto, la cinta es puro espectáculo. Una acción movida y ágil con unos personajes muy malos y algunos graciosos, un objetivo a conseguir a toda costa, una música excelente basada en canciones y, en su conjunto, gozoso para los ojos. Sin embargo, esta cinta peca de muchos lados. Por ejemplo, hay escenas que no tienen sentido mostrarlas, unas bromas inútiles, un desequilibrio total entre personajes, algunos errores, difícil empatizar con todos los intérpretes, unos cameos innecesarios de otros superhéroes, un final excesivamente visto, etc. Además, tanta publicidad con el Joker y sólo sale en contadas escenas, pero hay que reconocer que cuando aparece se sale y abduce.
Debo destacar las interpretaciones de Margot Robbie y Cara Delevingne: perfectas en su papel, una de psicópata y loca de remate y la otra de bruja mala. Robbie lo borda cada vez que sale y transmite una sensación muy ácida. El gran error del filme es querer mostrar a un grupo de villanos y solo dos o tres tiene el protagonismo en toda la película mientras que los otros aparecen y alguno tiene su momento de gloria pero nada más.
‘Escuadrón Suicida’ es una película que ha dividido la crítica y en la que nosotros pensamos que es digna de disfrutar por su gran espectáculo y entretenimiento, pero que decae por otros motivos por lo que no hay que tomarla en serio y hay que saber a lo que se va.
Nota: 5’5/10
La magnificación de Yates. El director David Yates se atrevió a llevar en carne y hueso la historia de Tarzán, el hombre de la selva como ya antes se había hecho. Con el peligro que conlleva hacerlo hay que reconocer que la película es aceptable. 
La película empieza -como siempre- con Scrat haciendo de las suyas para conseguir la bellota. Y, también, con esa costumbre suya de clavarla en el suelo y liarla que sirve para dar comienzo al resto de la historia.
El tiburón de Collet-Serra. No encontraréis el mismo tiburón de Spielberg sino el recuerdo de éste y el de Jaume Collet-Serra, un director polifacético que sabe manejar cada situación con habilidad.
El gigante de Spielberg. Steven Spielberg deja la Guerra Fría para empezar a soñar con Roald Dahl y adaptar su cuento.