El teatro de Brian Cox. Tenemos delante una película que puede sorprender más de lo que uno se espera. El director János Edelényi nos trae la historia de una chica actriz que debe hacerse cargo de un famoso actor retirado y cascarrabias en su mansión.
La historia se desarrolla gracias al amor que los dos protagonistas tiene hacia William Shakespeare, ya que el diálogo es la constante repetición de frases y escenas famosas de sus obras de teatro. Además, el filme consigue tener el ritmo y el entretenimiento gracias a la magistral actuación de Brian Cox y la química que hay entre él y Coco König. Puede parecer un argumento típico y previsible, pero la manera como se desarrolla es idónea y hace que agradezcas lo que estás viendo con algunos momentos de humor e incluso de misterio.
Todos los ingredientes están perfectamente mezclados que logran cuajar una cinta curiosa, agradable, deliciosa, conmovedora y con algunas frases memorables -la del alzheimer-. Personalmente, iba con unas expectativas muy bajas y me ha sorprendido por completo. Maravillosa.
Nota: 8/10
Las emociones de Kore-Eda. El director japonés Hirokazu Kore-Eda vuelve a la gran pantalla con su último drama social basado en retratar la vida de un personaje desilusionado y su evolución con los problemas que le provocan tal sensación.
Cuando los puñetazos pueden matarte. Esta vez, Tom Cruise se junta con Edward Zwick para llevar la segunda parte de la saga Jack Reacher para llenar la pantalla de adrenalina, hostias, muertes y el propio ingenio del personaje.
Otra historia de la Guerra Civil. El director Arturo Ruiz Serrano da el salto a la dirección de su primer largometraje centrado durante la Guerra Civil Española cuando dos hombres y una mujer tienen que convivir en un espacio muy pequeño a lo alto de un monte.
La veteranía de Eastwood y Hanks. No existe la película perfecta, pero si la historia correcta para el director adecuado y el actor preciso. Y así es lo último del gran actor y director Clint Eastwood que se propuso contar la historia del piloto y copiloto que tuvieron que aterrizar en el río Hudson en 2009.
La sangre de Auschwitz. El argumento basado en la Segunda Guerra Mundial y el horror en los campos de concentración durante el holocausto está muy exprimido a estas alturas, pero siempre hay alguna película que destaca por su originalidad u otro modo de enfocar la historia. Eso es ‘El Hijo de Saúl’ de László Nemes, director húngaro que consiguió llevar a lo más alto este filme intimista, psicológico y moral sobre un prisionero judío encargado de limpiar las cámaras de gas.