El último acto

ultimoactoEl teatro de Brian Cox. Tenemos delante una película que puede sorprender más de lo que uno se espera. El director János Edelényi nos trae la historia de una chica actriz que debe hacerse cargo de un famoso actor retirado y cascarrabias en su mansión.

La historia se desarrolla gracias al amor que los dos protagonistas tiene hacia William Shakespeare, ya que el diálogo es la constante repetición de frases y escenas famosas de sus obras de teatro. Además, el filme consigue tener el ritmo y el entretenimiento gracias a la magistral actuación de Brian Cox y la química que hay entre él y Coco König. Puede parecer un argumento típico y previsible, pero la manera como se desarrolla es idónea y hace que agradezcas lo que estás viendo con algunos momentos de humor e incluso de misterio.

Todos los ingredientes están perfectamente mezclados que logran cuajar una cinta curiosa, agradable, deliciosa, conmovedora y con algunas frases memorables -la del alzheimer-. Personalmente, iba con unas expectativas muy bajas y me ha sorprendido por completo. Maravillosa.

Nota: 8/10

Después de la tormenta

afterthestormLas emociones de Kore-Eda. El director japonés Hirokazu Kore-Eda vuelve a la gran pantalla con su último drama social basado en retratar la vida de un personaje desilusionado y su evolución con los problemas que le provocan tal sensación.

Volvemos a ver la detallada representación de la sociedad japonesa -como ya vimos en ‘Nuestra Hermana Pequeña’- mediante una familia normal y corriente con sus respectivos quehaceres. El director hace un trabajo minucioso de todo lo que rodea a los personajes correctamente interpretados sin buscar ni una lágrima ni ninguna emoción, simplemente quiere que simpaticemos con cada persona.

Personalmente, me esperaba otro tipo de historia ya que ésta se puede resumir en una hora y media sobre la vida de un hombre y una media hora de una posible reconciliación de pareja. No obstante, la idea de conseguir el objetivo del protagonista con la ayuda de un tifón es original, pero hasta entonces no hay nada a destacar.

Con todo esto, nos queda una típica cinta de drama con el toque personal de Kore-Eda siendo ésta inferior a otras de su filmografía.

Nota: 6’5/10

Jack Reacher: Nunca vuelvas atrás

jackreacherCuando los puñetazos pueden matarte. Esta vez, Tom Cruise se junta con Edward Zwick para llevar la segunda parte de la saga Jack Reacher para llenar la pantalla de adrenalina, hostias, muertes y el propio ingenio del personaje.

Esta entrega tiene menos minutos dedicados a la inteligencia o sexto sentido de Reacher y más al propio argumento que se desarrolla de principio a fin sin problemas. No obstante, como toda segunda parte es inferior a su predecesora porque contiene más errores, las luchas uno contra uno no son muy espectaculares, tiene escenas poco creíbles, algunos momentos innecesarios y un final horroroso y totalmente inadecuado. Además, tiene lo típico en estas películas: un malo malísimo, un bueno que lo soluciona todo y tiene un Google Maps incorporado de serie, mucha adrenalina y una banda sonora convencional, pero potente.

Pese a todo esto, el filme no nos amarga y nos mantiene durante dos horas conectados gracias a su hilo argumental rebuscado, su diálogo y la interpretación de Tom Cruise. Inferior -como cualquier otra-, pero no defraudará a nadie si se sabe bien que se busca.

Nota: 6’5/10

El destierro

destierrOtra historia de la Guerra Civil. El director Arturo Ruiz Serrano da el salto a la dirección de su primer largometraje centrado durante la Guerra Civil Española cuando dos hombres y una mujer tienen que convivir en un espacio muy pequeño a lo alto de un monte.

La historia es interesante y se desarrolla correctamente sin destacar en nada ni buscar nada en el espectador, factor que tanto puede ser positivo como negativo. Lo que sí consigue es que empaticemos e intentamos estar en un lugar casi claustrofóbico durante unos meses y aprender a convivir pese a las diferencias de cada uno en medio de un conflicto bélico. Mantiene un ritmo lento ayudado por una música para entretener y no aburrirse y contiene una constante mezcla de miedo, soledad y deseo carnal interesante.

En definitiva, es una ópera prima sencilla y buena que no logra ir mucho más allá de lo que muestra, pero que crea curiosidad para saber más sobre este nuevo director.

Nota: 6/10

Sully

sullyLa veteranía de Eastwood y Hanks. No existe la película perfecta, pero si la historia correcta para el director adecuado y el actor preciso. Y así es lo último del gran actor y director Clint Eastwood que se propuso contar la historia del piloto y copiloto que tuvieron que aterrizar en el río Hudson en 2009.

Sin ninguna duda, esta historia está contada de la mejor manera posible porque desde un principio te esperas el típico montaje: accidente de avión y posterior juicio al piloto y no es así. Es esta su gran virtud: contar esta historia desde el mejor punto de vista con el mejor montaje posible. En ocasiones, puede llegar a ser fría con algunas actuaciones inverosímiles que no acabas de creerlas, pero, en su conjunto, podríamos decir que es perfecta.

Si es verdad que deja a los Estados Unidos muy bien con sus mejores equipos de rescates, pero gracias al diálogo correcto, las interpretaciones precisas -Tom Hanks enorme-, un montaje adecuado y una música con piano apropiada a cada instante, Eastwood nos regala una película excelente que entretiene, emociona, conecta con el público -crea sensaciones de injusticia- y un final abrupto, pero también, lógico y conveniente.

Esta historia no podría haberse contado mejor y para ello cuenta con la veteranía de Clint Eastwood y Tom Hanks que ambos hacen una dupla perfecta -¿como la película?-. Imperdible.

Nota: 9/10

El Hijo de Saúl

hijosaulLa sangre de Auschwitz. El argumento basado en la Segunda Guerra Mundial y el horror en los campos de concentración durante el holocausto está muy exprimido a estas alturas, pero siempre hay alguna película que destaca por su originalidad u otro modo de enfocar la historia. Eso es ‘El Hijo de Saúl’ de László Nemes, director húngaro que consiguió llevar a lo más alto este filme intimista, psicológico y moral sobre un prisionero judío encargado de limpiar las cámaras de gas.

La vida de la película es la supervivencia moral que el protagonista debe encontrar para tener algo por lo que luchar y no morirse de pena. La virtud está en la originalidad del filme por tener como hilo conductor esta búsqueda moralizadora en un niño, supuestamente hijo del principal. Y, la gloria de la cinta sería compaginar esta idea original con la explicación mediante el horror de Auschwitz de la psicología del protagonista y su lucha por no morir moral ni físicamente. Con todo esto, tenemos una película bien interpretada por Géza Röhrig y perfectamente ambientada, una fotografía realmente buena y, en general, dispuesta a explicar una historia sin hacer un ‘dramón’ de lo que es la crueldad y la barbaridad en los campos con un aire desgarradoramente silencioso e intimista.

No obstante, pienso que abusa demasiado con el tema del niño y acaba perdiéndose en su forma de hilvanar la historia así como su final ambiguo. Aun así, es digna de reflexionar y pensar en ella más allá de lo que muestra y gozar de algunos detalles agradables como su conclusión misma.

Nota: 7’5/10