La sangre de Auschwitz. El argumento basado en la Segunda Guerra Mundial y el horror en los campos de concentración durante el holocausto está muy exprimido a estas alturas, pero siempre hay alguna película que destaca por su originalidad u otro modo de enfocar la historia. Eso es ‘El Hijo de Saúl’ de László Nemes, director húngaro que consiguió llevar a lo más alto este filme intimista, psicológico y moral sobre un prisionero judío encargado de limpiar las cámaras de gas.
La vida de la película es la supervivencia moral que el protagonista debe encontrar para tener algo por lo que luchar y no morirse de pena. La virtud está en la originalidad del filme por tener como hilo conductor esta búsqueda moralizadora en un niño, supuestamente hijo del principal. Y, la gloria de la cinta sería compaginar esta idea original con la explicación mediante el horror de Auschwitz de la psicología del protagonista y su lucha por no morir moral ni físicamente. Con todo esto, tenemos una película bien interpretada por Géza Röhrig y perfectamente ambientada, una fotografía realmente buena y, en general, dispuesta a explicar una historia sin hacer un ‘dramón’ de lo que es la crueldad y la barbaridad en los campos con un aire desgarradoramente silencioso e intimista.
No obstante, pienso que abusa demasiado con el tema del niño y acaba perdiéndose en su forma de hilvanar la historia así como su final ambiguo. Aun así, es digna de reflexionar y pensar en ella más allá de lo que muestra y gozar de algunos detalles agradables como su conclusión misma.
Nota: 7’5/10
Planes imprevisibles. La comedia de Rebecca Miller quiere enseñar que no siempre hacer planes es bueno y algunos no sabes si saldrán como te esperas.
El hechizo de Marvel. Antes de nada aviso que opino sin tener presente la versión del cómic original, pero sí mi aversión por Marvel. Por fin la gran empresa que se dedica a adaptar cómics hace una película al nivel de las expectativas creadas. Tanta promoción para después salir del cine y pensar que ya tocaba.
Una história con fuerza en el papel pero sin alma en el cine. Tate Taylor es el encargado de adaptar este best-seller que deja mucho que desear.
Aclarando herencias. El director estadounidense, Ira Sachs presenta su nueva película dedicada a cuestionarse las relaciones familiares y sociales para convertirse en un drama mezclado con el principio de adolescencia de dos niños que presencian el enfrentamiento de sus respectivas familias.
Una flatulencia filosófica. Nunca había pensado que un pedo podría ser tan protagonista en una película. Y no lo digo solo por la acción sino también para saber hasta dónde puede llegar una reflexión sobre la sociedad actual.