Deadpool 2

Menos frescura, mejor historia. Hace dos años, Ryan Reynolds revolucionó –en cierto modo- el cine de superhéroes con Deadpool, la primera película del subgénero recomendada para mayores de 18 años que hacía del humor gamberro y la violencia descarnada sus señas de identidad. También era la redención particular del actor canadiense con la vorágine del cine superheroico tras el desastre de Linterna verde y su participación en la paupérrima X-Men Orígenes: Lobezno, donde precisamente interpretaba a Wade Wilson, el alter ego de Deadpool. En definitiva, Deadpool 2, tras el éxito de la primera entrega, era cuestión de tiempo. ¿El problema? Sucumbir la enfermedad de las secuelas y perder su frescura en pos de mayor presupuesto y conocimiento por parte del público general.

¿Resultado? Sí, la propuesta no tiene la misma frescura, pero su capacidad para el humor referencial sigue intacta, quizás mejor, y la historia central –así como el villano- son mucho más interesantes y más libres en tanto que no depende de presentación de personaje en un film inaugural de franquicia. El cambio de director, con David Leitch (John Wick, Atómica) al frente, se nota en unas set pieces mucho más elaboradas y mejor ejecutadas: desde ese prólogo por varias ciudades hasta el alucinante –y desternillante- salto en paracaídas al iniciar la misión. La inclusión de Cable (enorme Josh Brolin) es tan esperado por los fans de Marvel (lo echaban de menos en entregas de X-Men) como de recibo para los neófitos, porque es un gran personaje y aporta dinamismo al relato (el enfrentamiento entre Deadpool y Cable es antológico).

Deadpool ironiza al inicio –romper la cuarta pared es otro de los muchos aciertos humorísticos de esta saga- acerca de si la película es familiar o no. Lo que está claro es que es un canto a la relación fraternal entre un conjunto de superhéroes desencantados de la vida e incomprendidos por el sistema. En buena parte, la propia película también lo es: navega a contracorriente en el vasto océano del cine de superhéroes canónico de Marvel Studios y DC-Warner. Una consonancia extracinematográfica que arropa todo el juego meta de la película: desde bromas con el equipo creativo (al propio director incluido), al estudio (20th FOX) con constantes dardos a la franquicia X-Men, pasando por toda clase de referencias a la cultura popular como Star Wars, los universos cinematográficos rivales o temas más espinosos como el conflicto racial en E.E.U.U. o la pederastia en centros docentes. Entre todas ellas, servidor tuvo especial predilección con un gag a colación de la –brillante- serie Community, solo apreciable para espectadores de la misma.

Por encima de todo ello, lo mejor es la capacidad autocrítica de Ryan Reynolds. En un ejercicio de auto exorcismo se ríe de su condición de chico modelo como star hollywoodiense y de sus fracasos artísticos. Su interpretación es excelente, siempre ha sido un intérprete de corto alcance, pero como Deadpool ha encontrado un registro idóneo a sus limitaciones. Deadpool 2 no es nada novedosa, está sujeta al encorsetamiento del género, pese al humor negro y su explícita violencia, y se antoja como rutinaria en un engranaje en el que ya es difícil sorprender.

Nota: 7/10

Escrita por Alain Garrido

Distribuida por 20th Century Fox
Estreno en 388 cines

Campeones

“A mi tampoco me gustaría tener un hijo como yo, pero sí me gustaría tener un padre como tú”. Esta es la frase que resume la película de Javier Fesser sobre un entrenador de baloncesto con prejuicios que debe hacerse cargo de un equipo de discapacitados intelectuales.

Después de hacer Mortadelo y Filemón, Fesser regresa a la gran pantalla con una comedia dramática sobre una situación cotidiana que plantea interesantes debates como, por ejemplo, sobre lo que es normal. Además, acompaña al espectador durante 124 minutos sin hacerse larga ni pesada, siempre manteniendo el interés por saber cómo evoluciona el personaje de Marco, magníficamente bien interpretado por Javier Gutiérrez.

Hay que decir que, nada más empezar la película ya sabes qué pasará y, toda ella es bastante predecible. No deja de ser un drama típico sobre un tema actual con el que muchos se pueden identificar, por lo que no juega con el factor sorpresa. Aun así, el carisma y el esfuerzo de todos los integrantes del film hacen que, como drama nos de momentos verdaderamente emotivos y, como comedia nos regala instantes para enmarcar.

Javier Fesser logra hacer una película completa que no deja indiferente y que obliga a pensar sobre los pensamientos que tenemos acerca de determinadas personas sin  antes conocerlas.

Lo bueno: la ternura que desprende cada personaje sin caer en el dramatismo extremo.

Lo malo: la historia de amor parece añadida con calzador.

Nota: 8/10

Distribuida por Universal Pictures
Estreno en 286 cines

Rebelde entre el Centeno

La vida del “Guardian entre el Centeno”. En 1951 se publicó el libro “El Guardián entre el Centeno” de la mano de Jerome David Salinger y, 67 años más tarde, llega su vida al cine para dar a conocer la génesis de libro.

La película es un drama biográfico que nos cuenta convencionalmente la gestación de una vida interesante, un amor por el arte de escribir y las ansias por publicar relatos, de la mano del novel Danny Strong. Su inexperiencia en el cine se ve claramente en esta creación porque el drama no se desmarca en nada de los otros y está explicado con una estructura poco ambiciosa y algo errónea. A esto, se le añade el poco interés que provoca en el espectador, factor que puede aburrir y hacerse pesada.

Los puntos fuertes del film son las interpretaciones de Nicholas Hoult y Kevin Spacey, siendo el primero muy criticado por su falta de expresión, pero que, en mi opinión, es correcta, y el segundo es, sin duda, lo mejor de la película. Da gusto volver a ver a Spacey actuando. Asimismo, el retrato que hace del personaje en la posguerra mundial es interesante de analizar, pero no se desprende de esa sensación de “todo esto ya lo he visto”.

Así pues, Danny Strong logra hacer un biopic correcto sin más que Kevin Spacey y momentos concretos lo eleva, pero la manera cómo está explicada no deja de ser del montón.

Lo bueno: Kevin Spacey.

Lo malo: la pasividad que crea.

Nota: 5/10

Distribuida por Filmax

Vengadores: Infinity War

Thanos ha venido para quedarse. Volvemos a tener en el cine una nueva superproducción de Marvel Studios y de la saga de los “Vengadores”, los cuales esta vez lo pasarán mal con el malvado Thanos.

Los hermanos Russo firman una vez más la dirección de esta nueva entrega en la que el espectador encontrará todo lo que quiere ver: espectáculo, entretenimiento, humor y la típica batalla de buenos contra malo. Y así lo da en bandeja el film durante sus 156 minutos que pasan volando junto a un disfrute visual apabullante.

El verdadero logro que tiene esta película es hacer caber en un mismo producto todos los personajes que aparecen y explicarlo bien. El hilo argumental es contar diferentes historias paralelas que, a mitad de metraje, se entrelazan entre ellas, mientras van dando al público batallas épicas y de pelos de punta. Todo ello manteniendo el miedo que hay por Thanos y de conseguir las gemas.

Al final, el resultado es una gran superproducción monumental y espectacular que transmite al espectador diferentes sensaciones, una de ellas la de miedo por el malvado Thanos, que por fin es un auténtico antagonista, y, también, las ganas de ver más a todos estos superhéroes juntos. Los hermanos Russo y todo el equipo han conseguido una gran hazaña que parecía imposible: realizar la culminación perfecta de años de películas y superhéroes.

Lo bueno: Thanos.

Lo malo: que no tenga nada más profundo que el mero argumento ya conocido y los personajes de los ‘Guardianes de la Galaxia’.

Nota 7’5/10

Distribuida por Disney España
Estreno en 398 cines

Alma Mater

Relato de un sufrimiento constante. En 2009, el director belga Philippe Van Leeuw nos cautivaba con una película sobre el genocidio de Ruanda de 1994 y, nueve años después, nos explica cómo se siente el sufrimiento en una ciudad que está siendo sitiada.

Van Leeuw relata la historia de una familia cerrada en su apartamento porque la ciudad, cuyo nombre es desconocido a menos que se consulte el título original del film, está siendo sitiada por unos francotiradores que, al mínimo movimiento por la calle, no dudan en disparar.

Este argumento está centralizado en la figura esencial de la madre Oum Yazan, interpretada magníficamente por Hiam Abbass, quien es el hilo conductor de todo lo que sucede en pantalla. Este hilo que se construye puede parecer aburrido y pesado, pero es todo lo contrario, ya que el film mantiene en tensión al espectador porque en cualquier momento puede pasar algo, lo mismo que les pasa a los protagonistas. Es este factor empatizador el mejor elemento que tiene esta historia pues la relación que se crea entre los miembros de la família y el público es inmediata y dura.

Junto con todo esto, la puesta en escena nerviosa e inquietante que persigue constantemente a la madre tiene la habilidad de hacer sentir ese padecimiento y angustia y, además, regala determinados fotogramas que van más allá de la pantalla y el diálogo, demostrando así la calidad y destreza que posee el director por relatar historias como ésta que, desgraciadamente, son muy actuales.

Lo bueno: el final.

Lo malo: que este sufrimiento se tenga que vivir actualmente.

Nota: 8/10

Distribuida por Surtsey Films

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Matar a Jesús

Venganza y violencia en Colombia. La directora colombiana Laura Mora Ortega presenta un drama en medio de Medellín centrado en el personaje de Paula, una joven que perderá a su padre y querrá buscar al culpable después de que la policial archivase el caso.

La historia que explica el film es una más dentro del subgénero de la venganza porque la manera como está explicada y algunos momentos son factores estandard en este tipo de cintas. No obstante, lo que la directora le añade es su propio encanto a un relato duro con una puesta en escena incómoda y haciendo un excelente retrato psicológico de la protagonista, interpretada correctamente por Natasha Jaramillo.

Aun así, el film tiene puntos negativos a remarcar que, personalmente, me faltaron, como algún momento culminante del clímax que se va creando aunque es cierto que regala una escena maravillosa, pero fictícia. Asimismo, a más de uno se le hará eterna y pesada aunque solo sean 95 minutos, ya que sí tiene tensión e intriga, pero no logra mantenerla durante todo el metraje.

En definitiva, la película de Laura Mora Ortega se queda “a medias tintas” en según qué ocasiones, factor que la hace una cinta interesante más, siendo así para quien quiera entrar en una historia de venganza juvenil en Colombia.

Lo bueno: una escena particular de Natasha.

Lo malo: que no termine de ser atrevida y completa.

Nota: 6’5/10

Distribuida por El Sur Films

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