Alma Mater

Relato de un sufrimiento constante. En 2009, el director belga Philippe Van Leeuw nos cautivaba con una película sobre el genocidio de Ruanda de 1994 y, nueve años después, nos explica cómo se siente el sufrimiento en una ciudad que está siendo sitiada.

Van Leeuw relata la historia de una familia cerrada en su apartamento porque la ciudad, cuyo nombre es desconocido a menos que se consulte el título original del film, está siendo sitiada por unos francotiradores que, al mínimo movimiento por la calle, no dudan en disparar.

Este argumento está centralizado en la figura esencial de la madre Oum Yazan, interpretada magníficamente por Hiam Abbass, quien es el hilo conductor de todo lo que sucede en pantalla. Este hilo que se construye puede parecer aburrido y pesado, pero es todo lo contrario, ya que el film mantiene en tensión al espectador porque en cualquier momento puede pasar algo, lo mismo que les pasa a los protagonistas. Es este factor empatizador el mejor elemento que tiene esta historia pues la relación que se crea entre los miembros de la família y el público es inmediata y dura.

Junto con todo esto, la puesta en escena nerviosa e inquietante que persigue constantemente a la madre tiene la habilidad de hacer sentir ese padecimiento y angustia y, además, regala determinados fotogramas que van más allá de la pantalla y el diálogo, demostrando así la calidad y destreza que posee el director por relatar historias como ésta que, desgraciadamente, son muy actuales.

Lo bueno: el final.

Lo malo: que este sufrimiento se tenga que vivir actualmente.

Nota: 7’5/10

Distribuida por Surtsey Films
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