U
n objetivo maximizado. En comparación con “Objetivo: Casa Blanca”, esta entrega dirigida por Babak Najafi quiere conseguir que todos los ingredientes de una películas de acción sean más y mejor. Más intriga, más efectos, más disparos, más acción, más argumento, más muertes, más oscuridad, etc.
Lo único que logra es hacer una película típica y previsible de este género con unas interpretaciones mejorables -Morgan Freeman se salva por algunas frases- y estar muy por debajo de su predecesora.
El factor de la oscuridad intenta crearte intriga, pero rápidamente sabes qué pasará. Y, a esto, le sumamos algunos errores y alguna escenas sin utilidad nos queda una película que solo se goza visualmente -en esto esta bien- y es bastante pasable de ver.
Lo mejor de la película es que solo dura 99 minutos y no se hace pesada. No le da tiempo.
Nota: 5/10
Almodóvar llega a las veinte películas en su máxima plenitud creativa. Desde su giro por historias más íntimas y menos rocambolescas con Todo sobre mi madre, el director manchego se ha amoldado al melodrama más contenido.
Realismo y Kubrick. Dos términos que cuando se juntan crean obras de arte. El director más retorcido y polémico quiso hacer una película basada en el siglo XVIII mediante la historia de un personaje muy libertino. Y le salió bien, pero que muy bien.
nte. Las pinturas rupestres en la Cueva de Altamira fueron un hallazgo muy importante para la prehistoria, la historia de la humanidad y España. Sin embargo, tal enorme significado no se ve reflejado en esta película sobre su encuentro. No le hace justicia.
Guerra de guerrillas en sueños. Christopher Nolan se saca de la manga las mejores armas para hacer una película espectacular.
Una espectacularidad innecesaria. Tenemos delante una película que cuenta la historia de Superman desde sus inicios y sigue el argumento típico de las películas de superhéroes.