Retrato de un asesino. Hace unos días se puso a la venta en Estados Unidos una de las películas que llevaba tiempo esperando: ‘My Friend Dahmer’ (2017) de Marc Meyers, basada en la novela gráfica del mismo nombre escrita por Derf Backderf.
El film es un biopic que nos narra los años de juventud del que sería uno de los mayores asesinos en serie más infames de la Historia: Jeffrey Dahmer. El señor Backderf, quien fue compañero y «amigo» de Dahmer en el instituto, nos narra con una veracidad perturbadora el nacimiento de un monstruo que aterrorizó la ciudad de Milwaukee durante casi dos décadas. Y ahora, su adaptación cinematográfica, nos transporta a finales de los años 70, donde empezó todo.
Estamos ante una película muy curiosa. A pesar de lo morboso de la historia, no encontramos un ápice de violencia visual en las casi dos horas de metraje. Y aunque no lleguemos a encontrar una violencia tan explícita como podría llegar a esperar cualquier persona aficionada del tema, el filme posee y se mantiene, de manera constante, en una vorágine psicológica-emocional extremadamente dura de violencia; y es esa violencia psicológica la que convierte a este biopic en una pequeña joya del cine de género.
En ‘My Friend Dahmer’, Ross Lynch (antigua estrella infantil de Disney) logra dar vida de forma brillante a un joven Jeff Dahmer en sus años de instituto, dotándolo de una extraordinaria extravagancia y excentricismo que intentan esconder en su personalidad antisocial a un futuro sociópata y depredador humano.
El film nos habla, también, de la influencia de un ambiente propicio y estable a la hora de nuestra formación como seres humanos, por ejemplo, tu situación familiar, los amigos con los que te relacionas, etc y cómo todo ello puede llegar a dinamitar la vida de una persona y lo es aún más cuando ésta se encuentra en una etapa tan determinante como es la adolescencia. Y eso es con lo que nos encontramos aquí: el proceso de creación de un psicópata a través de la mala regulación de las reglas de nuestra sociedad. Podríamos decir que es nuestra sociedad la que, en cierto modo, puede llegar a convertirnos en verdaderos monstruos. ¿No os parece algo irónico?
Nota: 8/10
Escrita por Fer Zaragoza.
Sin distribución en cines
La droga más hipnotizante de Aronofsky. El director de obras como “Réquiem for a dream”, “Cisne Negro” o “Noé” vuelve al cine para presentarnos una historia perturbadora de la que es mejor no explicar mucho porque el factor sorpresa es esencial. Eso sí, personalmente, su película más inquietante.
El predecesor de Jack el Destripador. El director del film lleva a la gran pantalla esta macabra historia que narra los asesinatos del temido asesino apodado «Golem». Además, cada asesinato se entrelaza con la historia de una de las protagonistas, tratando de inducir al espectador la duda sobre quién es el culpable.
Flotando con Pennywise. El payaso más terrorífico del cine vuelve a la gran pantalla para atemorizar a todos los espectadores que vayan a ver este ‘remake’ del telefilm de 1990, readaptando la extensa novela de Stephen King. El encargado es Andrés Muschietti, quien ya nos asustó con ‘Mamá’ en 2013, y ahora vuelve para adentrar al público en una aventura adolescente en el pueblo de Derry donde desaparecen misteriosamente niños cada 27 años.
Magnífica. Así es ‘Verónica’. Y no es de extrañar cuando viene de la mano de uno de los mejores directores de terror del cine español: Paco Plaza. El realizador valenciano vuelve al cine proyectando un largometraje pausado, ingenioso y escalofriante. Con un guión perspicaz. Una delicia para los amantes del género. Y es que, de hecho, ‘Verónica’ no solo es una película de terror, sino que también es un retrato de la sociedad española de los años 90 (al son de ‘Héroes del Silencio’ y del mítico anuncio de ‘Centella’).