La cima de Villenueve. A falta de saber cómo enfocará la secuela de ‘Blade Runner’, el director canadiense ya nos ha demostrado sus soberbios conocimientos del arte cinematográfico como ‘Prisioneros’, ‘Sicario’ o ‘Enemy’, pero con ‘Arrival’ llega al vértice de toda su filmografía.
Mediante la excusa de los extraterrestres -parecidos a los de ‘La Guerra de los Mundos’ de Spielberg- nos sumerge en una historia puramente emocional-reflexiva que va muchos más allá de lo que nos entra por los ojos y permite al espectador pensar durante horas y días en lo que realmente quiere decirte el film. Si es cierto que tiene algunos elementos inverosímiles así como un ritmo lento -necesario, por eso-, una posible crítica estadounidense contra los rusos y los chinos muy visto e innecesario y una segunda mitad de metraje un tanto desequilibrada, pero nada de esto le quita valor.
Sin duda, la referencia clara en el género del espacio es ‘2001: odisea en el espacio’ de Stanley Kubrick no sólo en el uso de la fotografía sino en su profundo mensaje interpretable que hay que desvelar para valorar al completo la película. Técnicamente es excelente: una escenografía perfecta y adecuada a cada momento, unos efectos especiales creíbles y correctos, unas interpretaciones magníficas -a destacar la de Amy Adams-, una banda sonora caótica, hipnótica, magnética y sobresaliente y, entre otros aspectos, un diálogo correcto y trabajado.
La sensación que tienes cuando la ves es que todos los millones invertidos en hacer esta espectacular cinta están muy bien empleados porque no decae en ningún momento y te abduce de tal manera que parece que estés flotando o en otra dimensión. Además, el film demuestra un amor por el arte de la lengua digno de admirar, ya que no es la ciencia quien soluciona los problemas sino el lenguaje y la comunicación porque mediante estas acciones el mundo puede conectarse, hablar y entenderse para no caer en un mal peor.
En conclusión, tenemos delante una de las mejores películas del siglo XXI y una de las mejores películas de ciencia-ficción del espacio jamás hechas porque no solo es extraordinaria en lo técnico sino también es majestuosa y fascinante en lo reflexivo-filosófico.
Tenemos delante la película más parecida a ‘2001’ sin tener en cuenta la historia en sí y una verdadera oda a las lenguas.
Nota: 9’5/10
El terror de Terminator. El año 1984 se estrenó ‘Terminator’, una película de ciencia-ficción protagonizada por Arnold Schwarzenegger y Linda Hamilton que bebe mucho de ‘Alien’ de Ridley Scott. Ambos actores están perfectos en sus papeles destacando a Linda quien hasta el final te asfixia e inquieta por el temible robot que le persigue -muy parecido a Sigourney Weaver-.
Un terrible accidente, una mujer de hierro enviada para evaluar al robot que lo ha producido, un laboratorio perdido en un inmenso bosque de pinos igualmente inmensos, un grupo de científicos que esconden algún secreto, un atractivo joven aliado con la protagonista y el robot en cuestión capaz de reproducir elaboradas emociones… ¿Familiar? Para el espectador que haya visto cualquier películas sobre inteligencia artificial estrenada en este último siglo seguro que sí.
Demasiado allá. La tercera entrega de ‘Star Trek’ llega a los cines de la mano del director Justin Lin, conocido por su filmografía llena de acción trepidante y que, esta vez, le toca sustituir a J.J. Abrams.
Obra de arte del cine. Fritz Lang creó una película completa en todos sus aspectos que, por desgracia, fue muy maltratada por los adaptadores.
Un regreso magnificado. James Cameron se encargó de hacer la secuela de Ridley Scott, pero debemos reconocer que tiene muchas diferencias y es peligroso decir que son primera y segunda parte.