Wonder

La superación de Auggie. El director Stephen Chbosky adapta la novela de Raquel J. Palacio sobre el personaje de Auggie, un niño de 10 años que nace con malformaciones craneofaciales. Como es de esperar, el argumento se centra en explicar la difícil adaptación del chico en el colegio porque, hasta ese momento, había sido educado por su madre en casa.

Con esta premisa, nos envolvemos en una historia de superación y bondad que podríamos tomar como algo típico, pues no se desmarca del convencional drama, pero que tiene su propia luz y estima. El carisma y personalidad que le da Jacob Tremblay al personaje de Auggie es única e irrepetible y reafirma que el joven actor tiene potencial a la hora de actuar, pese al maquillaje que debe soportar. Junto con él le acompañan Julia Roberts, Owen Wilson e Izabela Vidovic, con mención especial al también joven actor Noah Jupe, todos geniales en sus papeles.

La historia podría quedarse en la sensiblería y lágrima fácil, pero va más allá con diferentes reflexiones, no solo de superación personal, si no de demostración de cómo hay que llevar, como padres, hermana, amigos, estos temas, sin olvidar el profundo homenaje que hace a la amistad. Es una película de la cual te puedes esperar momentos lacrimógenos y divertidos, pero también, instantes de enfados, de frustración, de indignación.

Podríamos decir que es un film que mezcla diferentes sensaciones al espectador con distintas reflexiones para pensar, todo ello hecho de la manera más entrañable, precisa e ingeniosa. Personalmente, me esperaba el típico ‘dramón’ con el mensaje de “las apariencias engañan”, pero hay algo en ella que la hace única y pone a prueba tus sentimientos.

Lo bueno: Jacob Tremblay y que me hiciera llorar de verdad.

Lo malo: que se interprete como un acto más de sensiblería y lágrima fácil.

Nota: 7’5/10

Distribuida por EOne
Estreno en 269 cines
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Verano 1993

Inocencia e ilusión. Dos conceptos que invaden al espectador mientras gozan de una película emotiva y dura al mismo tiempo como es la ópera prima de Carla Simón. La joven barcelonina se vuelve a poner detrás de las cámaras después de cinco cortometrajes para contarnos la historia de Frida, una niña que deberá adaptarse a un nuevo entorno tras la repentina muerte de su madre.

Si partimos desde la base que forma este film vemos una película sencilla, con una historia normal y cotidiana y sin pretensiones de ser lacrimógena o lo que se conoce por un ‘dramón’. El carisma y la naturalidad con la que trata el tema de la muerte, la adaptación a un nuevo hogar, la infancia y la amistad hacen de esta cinta una obra necesaria. Si a estas virtudes les añadimos un ritmo constante, una buena puesta en escena, unos actuaciones magistrales y un guión bien hilvanado durante sus 96 minutos nos queda una gran película de obligado visionado.

Personalmente, me gusta mucho el personaje de Frida y la actuación de Laia Artigas que consiguen conquistar al espectador e ir rompiendo el corazón poco a poco hasta su conclusión más emocional. Una película que no pretende hacer ruido en el exterior del público, pero sí despedazar nuestros sentimientos y corazones.

Lo bueno: Laia Artigas

Lo malo: que esta historia suceda más allá de la pantalla.

Nota: 8/10

Distribuida por Avalon
Estreno en 37 cines

Los Demonios

Inquietudes de la infancia. El director canadiense Philippe Lesage nos trae su primera película sobre las inquietudes y miedos de un niño que, poco a poco, va entrando en la adolescencia y va aprendiendo como es el mundo de su alrededor.

Édouard Tremblay-Grenier es el encargado de encarnar el personaje de Félix y lo hace de manera creíble y sin decaer ya que consigue hacer creer al público todos sus pensamientos y reflexiones mediante sus miradas y actos. En él encontramos la imagen del niño con problemas en casa por culpa de sus padres con unos vecinos peligrosos y unos secuestros en la ciudad que, todo junto, le provocan preocupación y desconfianza, pero a la vez curiosidad e interés.

No obstante, es un film lento que va entrando poco a poco y puede dejar frío al público, pero no deja de ser una película intimista, reflexiva, bien explicada e interesante.

Lo bueno: las reflexiones que provocan en el espectador.

Lo malo: algunas escenas están metidas para aumentar los minutos.

Nota: 6’5/10

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