Un digno final. Disney-Pixar nos trae este verano la tercera, y parece ser última, entrega de Cars. Después de tener una segunda cinta muy criticada y muy poco acorde con la historia presentada en el primer largometraje, parece ser que Pixar ha querido darle la continuación que todo el mundo esperaba.
Para empezar, un hecho muy destacable es que no se hace ninguna referencia al segundo largometraje a lo largo de todo el film, lo que demuestra que esa entrega poco ayudó al desarrollo real de la historia principal. Esta vez, nos quieren mostrar un Rayo McQueen adulto, con experiencia y que poco a poco se va dando cuenta que tiene que dejar paso a las siguientes generaciones, todo esto con un tono más adulto y dejando de lado a los personajes que ya se nos presentaron en el primer film, pasando éstos a un segundo plano. En su lugar, aparecerá su entrenadora Cruz Ramírez, que le ayudará a mantenerse al día, y a su nuevo archienemigo Jackson Storm, un novato equipado con todo tipo de nuevas tecnologías que parece ser, destronará al eterno «pegatinas».
En un principio, esta sinopsis puede parecer muy interesante y puede darle un final de ciclo bastante profundo. Pero a medida que avanza la película, ésta empieza a caer en un desarrollo de la historia muy parecido a la primera película, haciendo ver al espectador que esa aventura ya se la han contado. Aún así, Pixar la desarrolla con maestría y hace que ésta sea dinámica y llamativa. En conclusión, un final de ciclo bien llevado pero que parece ser, no daba más de sí.
Lo bueno: los minutos finales, su tono más adulto y el nuevo personaje de Cruz Ramírez.
Lo malo: elementos de la historia repetitivos y el poco carisma de Jackson Storm.
Nota: 6’5/10
Escrita por Oriol Berbel.
Distribuida por Walt Disney Estreno en 402 cines

Terrorismo y patriotismo. Con tan solo ver el título de la película y sabiendo que procede de Estados Unidos, ya podemos imaginarnos que el film de Peter Berg tendrá su contenido patriótico y su animadversión con el terrorismo musulmán.
Vuelve la versión alocada del Batman de los 60. Y es que Lego lo ha vuelto a hacer. Nos encontramos delante una película que des del principio está pensada para que el espectador se sienta partícipe de ella. De una vez por todas, han dejado de banda el «contentar al espectador» y se han dedicado a trasladar un personaje del cómic directamente en la pantalla, aunque cabe decir que con una base de animación todo resulta más fácil.