Sachi, Chika, Yoshino y Susu. Cuatro hermanas que viven juntas en Japón cuentan una historia preciosa de amistad y maduración que va más allá de lo que nos presenta el director Kore-Eda. Cada una tiene su rol particular de estilo de vida: la responsable, la juerguista, la ‘hippie’ y la educada. Juntas muestran al espectador su día a día sin olvidarse de quiénes son y qué les une.
La película es presentada de forma coherente y precisa a su argumento que se desarrolla perfectamente gracias a la naturalidad en que las actrices hacen sus papeles. Puede parecer una historia familiar usual, pero destaca lo bien contada que esta y su montaje y, en ocasiones, el mensaje que nos da.
La hermana pequeña -recién llegada- presenta un proceso de maduración, aprendizaje y ‘desintoxicación’ de los modales correctos y académicos que le enseñaron desde pequeña que se oponen a los de sus hermanas. Por lo tanto, hay un choque de diferentes modos de hacer que convergen entre ellos correctamente y lo exponen al público para que pensemos en nuestras propias experiencias. Asimismo, el filme presenta algunos conflictos dramáticos sin excederse -la madre ausente-.
Una hermana pequeña que da vida a sus hermanas y, a la vez, al director para crear una historia atrayente.
Nota: 7’5/10
Almodóvar llega a las veinte películas en su máxima plenitud creativa. Desde su giro por historias más íntimas y menos rocambolescas con Todo sobre mi madre, el director manchego se ha amoldado al melodrama más contenido.
Realismo y Kubrick. Dos términos que cuando se juntan crean obras de arte. El director más retorcido y polémico quiso hacer una película basada en el siglo XVIII mediante la historia de un personaje muy libertino. Y le salió bien, pero que muy bien.
nte. Las pinturas rupestres en la Cueva de Altamira fueron un hallazgo muy importante para la prehistoria, la historia de la humanidad y España. Sin embargo, tal enorme significado no se ve reflejado en esta película sobre su encuentro. No le hace justicia.
Todos somos clientes del producto llamado “vida”. Michael Stone es un experto de la “atención al cliente”, y es así como lo conoce todo sobre las relaciones entre personas. 