A La Sombra de Kennedy

‘A La Sombra de Kennedy’ es un drama sin dramatización sobre el sucesor de Kennedy que presenta el otro punto de vista de los hechos de una manera sutil y correcta.

Título original: LBJ (Lyndon B. Johnson)
Dirección: Rob Reiner
Guion: Joey Hartstone
Fotografía: Barry Markowitz
Reparto: Woody Harrelson, Bill Pullman, Jennifer Jason Leigh, Michael Stahl-David, Richard Jenkins, …
Fecha de estreno: 23/11/2018
País: Estados Unidos. Duración: 98′. Género: Drama
Distribución: Festival Films. Cines: 24. Trailer.

Sinopsis: explica la historia de Lyndon Baine Johnson, el sucesor de John Fitzgerald Kennedy, que asumió el cargo de presidente de 1963 a 1969.

Rob Reiner estrenó en 2017 su película número veinte, después de obras como Misery, Algunos Hombres Buenos o La Princesa Prometida. Esta vez vuelve a adentrarse en el drama político, como hizo ya en El Presidente y Miss Wade, contando la historia de Lyndon B. Johnson. Y lo hace, primeramente, con un montaje ágil mezclando líneas temporales y, luego, vuelve al convencionalismo. Pese a no destacar como biopic, tiene algunos aspectos muy interesantes sobre el retrato que hace de Kennedy y el guion de Joey Hartstone es magistral.

El buen trabajo de la dirección y guión es complementado (y es lo que da puntos positivos a la película) con una soberbia actuación de Woody Harrelson como Lyndon B. Johnson (pese a que no se parezca mucho). Su acento, sus expresiones con alto porcentaje de maquillaje y la manera como hace creíble sus diálogos hacen que el espectador siga a su personaje y no desconte. Los 98 minutos de metraje son ideales, ni más ni menos, para contar un relato carente de emoción, preciso y muy correcto.

Lo bueno: las metáforas de LBJ.
Lo malo: el personaje de Jeffrey Donovan como JFK, horrible.

Nota: 7/10

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Aniquilación

ANIQUILACIÓNRecuerdo que quedé totalmente maravillado con Alex Garland cuando vi por primera vez esa pequeña gran joya de la ciencia ficción que es Ex Machina. Tenía muchas ganas de ver lo nuevo de este prometedor director, hasta que llegó Aniquilación. Empezaré diciendo que me siento muy frustrado.

Desde el primer día que anunciaron la producción de esta adaptación de la novela escrita por Jeff VanderMeer me sentí muy cautivado, no solo por lo que proponía, sino porque tenía la impresión de que habíamos encontrado a un nuevo genio del género representado en la figura del director británico, pero… llegó Aniquilación.

Lo que más me frustra de esta película es su incomprensible guión, y no porque me resultase difícil de entender o de asimilar. De hecho, es un film muy asequible, a pesar de la complejidad de la historia. Lo que más me molesta es que el encargado de escribir un libreto como el de ‘Ex Machina’ (nominado al Oscar, por cierto) sea capaz de crear un guión con tantos sinsentidos, previsible, y lo deje todo en manos de su estética, de su puesta en escena y el ‘acting’.

Otra cosa que me pone de los nervios son los planos con destellos de luz causados por el efecto óptico captados por la cámara. Quedan preciosos, y puedes utilizarlos dos o tres veces, pero, ¿en todos los planos?

A pesar de todo ello, no podría considerar a Aniquilación como una película horrible. Consigue su propósito de mantener el interés hasta el final y lo mejor de todo el conjunto es, sin duda alguna, esa facilidad pasmosa con la que Alex Garland es capaz de crear momentos de suma intensidad perturbadora sin caer en el morbo o en lo escabroso, especialmente en su parte final. Aunque, al contrario que en su anterior obra, es incapaz de ofrecernos una reflexión interna sobre todo lo que aquí sucede. Aniquilación es un film flojo, con carencias, y falto de elocuencia.

Lo mejor: el interés suscitado por la propia historia no llega a aburrir.

Lo peor: la ausencia de un guión sólido, su pobreza tanto narrativa como visual, y la escasez de meditación argumental.

Nota: 5/10

Disponible en Netflix