Rebelde entre el Centeno

La vida del “Guardian entre el Centeno”. En 1951 se publicó el libro “El Guardián entre el Centeno” de la mano de Jerome David Salinger y, 67 años más tarde, llega su vida al cine para dar a conocer la génesis de libro.

La película es un drama biográfico que nos cuenta convencionalmente la gestación de una vida interesante, un amor por el arte de escribir y las ansias por publicar relatos, de la mano del novel Danny Strong. Su inexperiencia en el cine se ve claramente en esta creación porque el drama no se desmarca en nada de los otros y está explicado con una estructura poco ambiciosa y algo errónea. A esto, se le añade el poco interés que provoca en el espectador, factor que puede aburrir y hacerse pesada.

Los puntos fuertes del film son las interpretaciones de Nicholas Hoult y Kevin Spacey, siendo el primero muy criticado por su falta de expresión, pero que, en mi opinión, es correcta, y el segundo es, sin duda, lo mejor de la película. Da gusto volver a ver a Spacey actuando. Asimismo, el retrato que hace del personaje en la posguerra mundial es interesante de analizar, pero no se desprende de esa sensación de “todo esto ya lo he visto”.

Así pues, Danny Strong logra hacer un biopic correcto sin más que Kevin Spacey y momentos concretos lo eleva, pero la manera cómo está explicada no deja de ser del montón.

Lo bueno: Kevin Spacey.

Lo malo: la pasividad que crea.

Nota: 5/10

Distribuida por Filmax

Alma Mater

Relato de un sufrimiento constante. En 2009, el director belga Philippe Van Leeuw nos cautivaba con una película sobre el genocidio de Ruanda de 1994 y, nueve años después, nos explica cómo se siente el sufrimiento en una ciudad que está siendo sitiada.

Van Leeuw relata la historia de una familia cerrada en su apartamento porque la ciudad, cuyo nombre es desconocido a menos que se consulte el título original del film, está siendo sitiada por unos francotiradores que, al mínimo movimiento por la calle, no dudan en disparar.

Este argumento está centralizado en la figura esencial de la madre Oum Yazan, interpretada magníficamente por Hiam Abbass, quien es el hilo conductor de todo lo que sucede en pantalla. Este hilo que se construye puede parecer aburrido y pesado, pero es todo lo contrario, ya que el film mantiene en tensión al espectador porque en cualquier momento puede pasar algo, lo mismo que les pasa a los protagonistas. Es este factor empatizador el mejor elemento que tiene esta historia pues la relación que se crea entre los miembros de la família y el público es inmediata y dura.

Junto con todo esto, la puesta en escena nerviosa e inquietante que persigue constantemente a la madre tiene la habilidad de hacer sentir ese padecimiento y angustia y, además, regala determinados fotogramas que van más allá de la pantalla y el diálogo, demostrando así la calidad y destreza que posee el director por relatar historias como ésta que, desgraciadamente, son muy actuales.

Lo bueno: el final.

Lo malo: que este sufrimiento se tenga que vivir actualmente.

Nota: 8/10

Distribuida por Surtsey Films

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Matar a Jesús

Venganza y violencia en Colombia. La directora colombiana Laura Mora Ortega presenta un drama en medio de Medellín centrado en el personaje de Paula, una joven que perderá a su padre y querrá buscar al culpable después de que la policial archivase el caso.

La historia que explica el film es una más dentro del subgénero de la venganza porque la manera como está explicada y algunos momentos son factores estandard en este tipo de cintas. No obstante, lo que la directora le añade es su propio encanto a un relato duro con una puesta en escena incómoda y haciendo un excelente retrato psicológico de la protagonista, interpretada correctamente por Natasha Jaramillo.

Aun así, el film tiene puntos negativos a remarcar que, personalmente, me faltaron, como algún momento culminante del clímax que se va creando aunque es cierto que regala una escena maravillosa, pero fictícia. Asimismo, a más de uno se le hará eterna y pesada aunque solo sean 95 minutos, ya que sí tiene tensión e intriga, pero no logra mantenerla durante todo el metraje.

En definitiva, la película de Laura Mora Ortega se queda “a medias tintas” en según qué ocasiones, factor que la hace una cinta interesante más, siendo así para quien quiera entrar en una historia de venganza juvenil en Colombia.

Lo bueno: una escena particular de Natasha.

Lo malo: que no termine de ser atrevida y completa.

Nota: 6’5/10

Distribuida por El Sur Films

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Call Me By Your Name

Amor a primer fotograma: una sensación generalizada a lo largo del filme. Luca Guadagnino es el director encargado de darle -y lo consigue- la atmósfera de verano perfecta y el ambiente ideal a este drama sobre la historia romántica entre Elío y Oliver, para que repose el amor y los dos corazones adecuados se fusionen. Ambos personajes están interpretados por Armie Hammer y Timothée Chalamet, los dos magistrales, aunque Chalamet merece mención aparte porque está insuperable.

La manera como se conduce la película, entre chapuzones y paseos en bicicleta, lecturas bajo los árboles y fiestas, baladas al piano y bailes en medio de una ciudad en silencio, permiten que el espectador sienta parte de la historia como suya, haciéndonos olvidar de las butacas y los problemas que nos rodean. La potencia de la historia que se transmite se consigue gracias al importante y bien llevado papel que tienen tanto la fotografía como el guión. Y no olvidar la música, ya que da vida a la película y se convierte en una extensión más de los sentimientos entre Elío y Oliver. La combinación de todo esto nos permite disfrutar de poesías visuales, paisajes y sensaciones rodeadas de palabras.

Así mismo, es una película que no se hace larga en ningún momento, con una química y tensión que se salen de la pantalla y nos deja mensajes y reflexiones sobre, por ejemplo, ese amor de verano que bien nos puede dar alegrías como calabazas. Todo en ‘Call Me By Your Name’ funciona, tiene un motivo, está hecho por algo ya sean los paisajes, la luz, el vestuario, los pequeños detalles que elevan el drama romántico hasta lo más alto. Una idílica y bella preciosidad de historia y película.

Lo bueno: la sensación de vida que transmite y nos regala.

Lo malo: que se trate sólo de una película.

Nota: 9’5/10

Escrita por Milena Munjé.

Distribuida por Sony Pictures España
Estreno en 71 cines

Lady Bird

La madurez de Saoirse Ronan. La actriz de ‘Brooklyn’ y ‘Expiación’ regresa a la gran pantalla con una interpretación mucho más madura sobre una chica que se hace llamar ‘Lady Bird’ y experimenta las sensaciones del paso del Instituto a la Universidad.

La película está dirigida por la novel Greta Gerwig que inicia su filmografía con una película notable en la que destacan sus grandes protagonistas; Saoirse Ronan y, sobre todo, Laurie Metcalf, quien interpreta el papel de madre, de orientadora, de protectora y de soporte a su hija. Ambas dan alma a sus personajes para que el espectador pueda situarse en ese momento de la adolescencia desde el punto de vista personal y maternal, y el cambio hacia la madurez que supone la Universidad.

Como contrapartida, el film no deja de ser una historia más sobre este cambio en la vida que se hace repetitiva y pesada, ya que pese a durar 94 minutos, hay instantes en los que estás más pendiente del reloj que de la historia. Aun así, del entrañable personaje de ‘Lady Bird’ puedes sacar grandes conclusiones y reflexiones como, por ejemplo, esos diálogos acerca de Sacramento y los deseos de la protagonista.

Podríamos decir que la gran virtud del film, a parte de sus actuaciones, es que la trama avanza correctamente a medida que la protagonista madura, aprende y vive ese momento tan especial y, como espectador, decides dejarte llevar por sus quehaceres aunque, algunos de ellos, ya los hayamos visto en otras películas.

Lo bueno: Laurie Metcalf y los momentos con Lucas Hedges.

Lo malo: cuesta imaginar a Ronan como adolescente.

Nota: 7/10

Distribuida por Universal Pictures
Estreno en 145 cines

Yo, Tonya

La podredumbre de los Estados Unidos. El director de la mejorable película ‘La hora decisiva’, Craig Gillespie vuelve al cine con una nueva película basada en hechos reales que trata sobre la dura historia de Tonya Harding y sus éxitos y fracasos en el patinaje sobre hielo.

El director nos presenta un biopic aparentemente convencional explicando la vida de Tonya, desde sus inicios hasta su retirada, con una clara línea argumental típica de inicio, nudo y desenlace. Sin embargo, lo que la hace especial y reveladora es su montaje que combina entrevistas con los personajes principales y la acción que explican, perfectamente bien compenetrado. Además, esta manera de explicar la historia se agradece para alejarse de tópicos y agilizar la trama.

La película está interpretada magníficamente por Margot Robbie quien se pone en el papel de Tonya Harding de manera creíble y nos hace empatizar con el personaje. A parte de Robbie, quien también está formidable es Allison Janney que interpreta el papel de madre y le da toques de humor negro al film. Siempre que sale pone contra las cuerdas a su hija y, con ella, al público; no se sabe con qué te saldrá.

Así pues, con un montaje diferente y adecuado, y unas actuaciones excelentes, hay que añadirle el fuerte componente crítico a los Estados Unidos que no le da mucha importancia, pero que forma parte de la película. Parece que el patinaje sobre hielo es la excusa idónea para retratar esa sociedad y esa podredumbre que forma el país norteamericano de los años 90. ‘Yo, Tonya’ podría haber sido un biopic más, pero gracias a Robbie, Janney, Gillespie, entre otros, se consagra como una película fresca, entretenida, emotiva y durísima. Muy recomendable.

Lo bueno: su elenco actoral (destacando a Allison Janney) y la agilidad que le dan a la trama.

Lo malo: pensar en lo mal que lo pasó Tonya en según qué momentos.

Nota: 7’5/10

Distribuida por Entertainment One Spain
Estreno en 207 cines