Call Me By Your Name

Amor a primer fotograma: una sensación generalizada a lo largo del filme. Luca Guadagnino es el director encargado de darle -y lo consigue- la atmósfera de verano perfecta y el ambiente ideal a este drama sobre la historia romántica entre Elío y Oliver, para que repose el amor y los dos corazones adecuados se fusionen. Ambos personajes están interpretados por Armie Hammer y Timothée Chalamet, los dos magistrales, aunque Chalamet merece mención aparte porque está insuperable.

La manera como se conduce la película, entre chapuzones y paseos en bicicleta, lecturas bajo los árboles y fiestas, baladas al piano y bailes en medio de una ciudad en silencio, permiten que el espectador sienta parte de la historia como suya, haciéndonos olvidar de las butacas y los problemas que nos rodean. La potencia de la historia que se transmite se consigue gracias al importante y bien llevado papel que tienen tanto la fotografía como el guión. Y no olvidar la música, ya que da vida a la película y se convierte en una extensión más de los sentimientos entre Elío y Oliver. La combinación de todo esto nos permite disfrutar de poesías visuales, paisajes y sensaciones rodeadas de palabras.

Así mismo, es una película que no se hace larga en ningún momento, con una química y tensión que se salen de la pantalla y nos deja mensajes y reflexiones sobre, por ejemplo, ese amor de verano que bien nos puede dar alegrías como calabazas. Todo en ‘Call Me By Your Name’ funciona, tiene un motivo, está hecho por algo ya sean los paisajes, la luz, el vestuario, los pequeños detalles que elevan el drama romántico hasta lo más alto. Una idílica y bella preciosidad de historia y película.

Lo bueno: la sensación de vida que transmite y nos regala.

Lo malo: que se trate sólo de una película.

Nota: 9’5/10

Escrita por Milena Munjé.

Distribuida por Sony Pictures España
Estreno en 71 cines
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El Arte de la Amistad

El arte de Giacometti. Cuarta película del actor y director Stanley Tucci que, esta vez, nos viene con un drama ambientado en los años 60 en Paris para explicar un momento de la vida del pintor y escultor Alberto Giacometti. Un buen día, éste invita al escritor y crítico de arte James Lord para hacerle un retrato que, con los años, se hará mundialmente célebre.

Es una película lenta y difícil de soportar en sus 90 minutos porque tiene momentos de poco interés o muy planos, pero logra coger al espectador y colocarlo dentro de la historia para que nos identifiquemos con la frustración y peculiar vida del pintor y, al mismos tiempo, con la desesperación del escritor que está constantemente posponiendo su vuelta a Norteamérica porque el retrato no se termina nunca. Es una historia interesante y buena, pero no da para mucha reflexión más allá de los que muestra.

La gran virtud del film es Geoffrey Rush quien se luce a la perfección interpretando a Giacometti y da un recital de buen actor. Técnicamente es muy atrevida, pero, para mi, sus planos de cámara en mano me descolocan y me hacen desconectar de la cinta. Contiene un humor absurdo y negro que, a veces viene bien y otras veces no conviene. Una buena película que me hubiera gustado que diera más de sí.

Lo bueno: Geoffrey Rush y que se de a conocer más la figura de Giacometti.

Lo malo: que se pueda quedar en un simple biopic de un artista.

Nota: 7/10

Distribuida por Vértigo Films