Una estocada al pasado. El director finlandés Klaus Härö vuelve a la gran pantalla con un drama ambientado en la Guerra Fría sobre esgrima en el cual los valores que prevalecen son la humanidad, relaciones sociales, el pasado y la ideología.
Con esto, nos explica la historia de Endel Nelis, un esgrimista que huía de Leningrado y fundó una escuela de esgrima gracias a unos niños de un colegio de Estonia, por lo que nos encontramos en un país que estuvo dividido en dos ideologías -la película ‘1944’ lo explica muy bien-. El protagonista es interpretado muy bien por Märt Avandi que nos pretende transmitir sus pensamientos al huir de Leningrado, cuando ejerce esgrima y cuando se comunica con los niños.
Técnicamente, es una película buena porque tiene detalles interesantes y curiosos, unas actuaciones buenas, una fotografía correcta y, el desarrollo del argumento es preciso y deja trozos para pensar y llorar. Sin embargo, podemos encontrar elementos típicos de estas cintas y algún que otro momento innecesario que le quita mérito así que no termina de ser perfecta. Aun así, la habilidad del filme es hacer jugar al público con la película para que se adentre más a la trama y consiga conectar.
Así que, el director consigue contar una historia necesaria mediante una buena banda sonora, un ritmo dinámico y transmitiendo al espectador reflexiones y mensajes. Huir del pasado nunca es fácil y Klaus Härö lo sabe muy bien.
Nota: 7’5/10
La película empieza -como siempre- con Scrat haciendo de las suyas para conseguir la bellota. Y, también, con esa costumbre suya de clavarla en el suelo y liarla que sirve para dar comienzo al resto de la historia.
El tiburón de Collet-Serra. No encontraréis el mismo tiburón de Spielberg sino el recuerdo de éste y el de Jaume Collet-Serra, un director polifacético que sabe manejar cada situación con habilidad.
El ambiente carnavalesco. Jack Clayton creo en 1983 una historia sobre la llegada de un carnaval misterioso a un pueblo.
El gigante de Spielberg. Steven Spielberg deja la Guerra Fría para empezar a soñar con Roald Dahl y adaptar su cuento.