Pieles

La importancia de la piel. El actor y, ahora, director Eduardo Casanova pone en su filmografía la primera piedra con esta primera película original, atrevida y diferente.

Nos adentramos en una película de historias cruzadas de personas con malformaciones o diferentes físicamente que se han visto obligados a recluirse y esconderse de los demás. El tema principal del film es muy interesante y digno de tener en cuenta porque trata uno de los aspectos más polémicos de la sociedad actual: la apariencia física y cómo nos ven los demás. Tiene diálogos realmente buenos con pinceladas de denuncia o crítica social y momentos admirables, pero debo remarcar que expone el tema sin prejuicios y llevado al extremo.

No a todos gustará porque es lenta, se hace pesada e insoportable, tiene escenas y planos repugnantes y posee dos objetivos para el espectador: crear asco o emoción. Vomites o llores contiene un humor ácido difícil de digerir, se queda pegada en la retina durante días y es totalmente subjetiva ya que cada uno sacará una conclusión distinta según sus prejuicios. Personalmente, no me gustó nada y no la volvería a ver, pero reconozco que tiene virtudes. Vuelve a salir Carmen Machi y vuelve a lucirse en su papel.

Lo bueno: el tema que trata y cómo lo trata. También su reparto.

Lo malo: quizás sea para un público reducido.

Nota: 6/10

Distribuida por Premium Cine y DyP Comunicación
Estreno en 32 cines

El Bar

Sobrepasando el límite. La vuelta a los cines del director español Álex de la Iglesia pasa por un bar, unas personas dentro, un atentado delante del local y muchas incógnitas que se irán contando a lo largo de los minutos -o no-.

El film tiene un comienzo trepidante, ágil, entretenido, intrigante y original, pero todo buen inicio tiene un final y éste llega demasiado temprano. La idea de encerrar a un grupo de personas en un bar para hacer un “experimento psicológico” y saber cómo reacciona el ser humano en una situación límite es inteligente y curiosa. Pero es ese límite que se pone el director lo que no funciona en la cinta porque contiene escenas demasiado descabelladas y, en ocasiones, innecesarias.

Su desarrollo es medianamente bueno y no te pierdes en ningún momento lo que provoca un intenso entretenimiento durante sus 102 minutos de metraje. Sin embargo, cuando empiezan a surgir errores, momentos disparatados, actuaciones sobreactuadas y, todo lo que forma la película sobrepasa un límite -que cada uno se pondrá según su gusto-, la película hace aguas.

Si es bien cierto que destaca en sus denuncias y críticas a la sociedad actual, todas ciertas y literales, sin prejuicios y, también, en la dirección de los intérpretes -ninguno falla en sus papeles-. Pero es indignante su conclusión que, por desgracia, dura demasiado.

Lo bueno: su elenco de personajes -el mejor, Jaime Ordóñez- y sus denuncias sociales.

Lo malo: su conclusión.

Nota: 5’5/10

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