Errementari (El herrero y el diablo)

Viaje al infierno. Paul Urkijo, novel director de cine, se ha juntado con Alex De la Iglesia para dirigir su primera película, una leyenda vasca sobre un misterioso herrero en lo profundo de un frondoso bosque.

El argumento de la película es original y curioso, y desde el principio se hace interesante e incita a seguir y descubrir lo que ocurre con este herrero. De este modo, nos adentramos en una historia fantástica e intrigante siguiendo las inquietudes de la pequeña Usue -Uma Bracaglia-, quien lleva magníficamente el ritmo del film.

En un primer momento, la historia parece que nos quiere llevar por la reflexión sobre los prejuicios, el miedo a lo desconocido y enigmático, dejándonos una representación de la primera guerra carlista espléndida, y un retrato de cada personaje claro y preciso. No obstante, a medida que avanzan los minutos y llega la mitad de la película, el argumento se desvía por completo haciendo un viaje entre demonios, ruidos y exageración totalmente innecesario.

Lo que empezaba siendo un drama fantástico interesante, se tuerce y se transforma, para mi gusto, en un despropósito con el que no contaba.

Lo bueno: Eneko Sagardoy

Lo malo: sus minutos finales.

Nota: 5/10

Distribuida por Filmax
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El Bar

Sobrepasando el límite. La vuelta a los cines del director español Álex de la Iglesia pasa por un bar, unas personas dentro, un atentado delante del local y muchas incógnitas que se irán contando a lo largo de los minutos -o no-.

El film tiene un comienzo trepidante, ágil, entretenido, intrigante y original, pero todo buen inicio tiene un final y éste llega demasiado temprano. La idea de encerrar a un grupo de personas en un bar para hacer un “experimento psicológico” y saber cómo reacciona el ser humano en una situación límite es inteligente y curiosa. Pero es ese límite que se pone el director lo que no funciona en la cinta porque contiene escenas demasiado descabelladas y, en ocasiones, innecesarias.

Su desarrollo es medianamente bueno y no te pierdes en ningún momento lo que provoca un intenso entretenimiento durante sus 102 minutos de metraje. Sin embargo, cuando empiezan a surgir errores, momentos disparatados, actuaciones sobreactuadas y, todo lo que forma la película sobrepasa un límite -que cada uno se pondrá según su gusto-, la película hace aguas.

Si es bien cierto que destaca en sus denuncias y críticas a la sociedad actual, todas ciertas y literales, sin prejuicios y, también, en la dirección de los intérpretes -ninguno falla en sus papeles-. Pero es indignante su conclusión que, por desgracia, dura demasiado.

Lo bueno: su elenco de personajes -el mejor, Jaime Ordóñez- y sus denuncias sociales.

Lo malo: su conclusión.

Nota: 5’5/10

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