Normandía al Desnudo

Un pueblo unido por un desnudo. El director frances Philippe Le Guay viaja al pueblo normando Mêle-sur-Sarthe para contar una historia sobre una villa unida por un desnudo y defender sus derechos.

El argumento nos centra en el pequeño pueblo de Normandía donde se están produciendo unas movilizaciones por culpa de la crisis agrícola. Todo cambiará cuando la llegada de un fotógrafo norteamericano decidirá fotografiar el pueblo desnudo en un precioso campo verde normando. Es en esta sencillez de historia donde reside la virtud del filme porque de este argumento, el director y sus guionistas nos brindan una comedia dramática muy natural y actual.

Los personajes entrañables del filme están capitaneados por el alcalde querido del pueblo que es interpretado por François Cluzet y se encargará de organizar e incentivar a que el pueblo vaya a desnudarse para hacer la fotografía. Toby Jones se encarga de dar vida al fotógrafo norteamericano que hace una actuación correcta, sin más. Gracias al conjunto de secundarios, la película coge fuerza para dar sentido a un argumento con el que se le puede extraer muchos debates: la satirización de la fotografía artística, la timidez de los vecinos, la protesta contra la crisis social, la unión de un pueblo por una causa, los prejuicios entre conciudadanos, entre otros.

De este modo, ‘Normandía al desnudo’ es una simpática comedia recomendable que pasa muy deprisa (105 minutos), invita a pensar y no pretende ser ambiciosa, con lo cual le favorece mostrar lo que es.

Lo bueno: sus personajes.

Lo malo: que la simpatía que presenta se convierte en una estupidez.

Nota: 6’5/10

Distribuida por Vértice Cine
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Testigo

El ‘macanografiador’. El veterano actor francés François Cluzet vuelve a la gran pantalla junto al director Thomas Kruithof para adentrarnos en una historia de espionaje con detalles de un auténtico ‘thriller’ que inquietan al espectador.

Cluzet es el protagonista que encarna a Duval, un hombre que entra a trabajar en una misteriosa empresa donde tiene que transcribir llamadas telefónicas con unas normas muy estrictas. Con este misterio desde el inicio, la película nos involucra rápidamente en la trama gracias a una estética inmejorable, una tensión que va en aumento con los minutos, unos guiños y críticas al sistema político del país y un final razonable, pero que, para mi, está hecho con prisas.

Técnicamente es correcta y la historia está muy bien explicada por lo que son unos 88 minutos entretenidos y bonitos aunque angustiosos que te mantienen conectado todo el metraje.

Lo bueno: Cluzet y su original y ágil historia.

Lo malo: su final.

Nota: 7’5/10

Distribuida por Surtsey Films
Estreno en 41 cines