Sully

sullyLa veteranía de Eastwood y Hanks. No existe la película perfecta, pero si la historia correcta para el director adecuado y el actor preciso. Y así es lo último del gran actor y director Clint Eastwood que se propuso contar la historia del piloto y copiloto que tuvieron que aterrizar en el río Hudson en 2009.

Sin ninguna duda, esta historia está contada de la mejor manera posible porque desde un principio te esperas el típico montaje: accidente de avión y posterior juicio al piloto y no es así. Es esta su gran virtud: contar esta historia desde el mejor punto de vista con el mejor montaje posible. En ocasiones, puede llegar a ser fría con algunas actuaciones inverosímiles que no acabas de creerlas, pero, en su conjunto, podríamos decir que es perfecta.

Si es verdad que deja a los Estados Unidos muy bien con sus mejores equipos de rescates, pero gracias al diálogo correcto, las interpretaciones precisas -Tom Hanks enorme-, un montaje adecuado y una música con piano apropiada a cada instante, Eastwood nos regala una película excelente que entretiene, emociona, conecta con el público -crea sensaciones de injusticia- y un final abrupto, pero también, lógico y conveniente.

Esta historia no podría haberse contado mejor y para ello cuenta con la veteranía de Clint Eastwood y Tom Hanks que ambos hacen una dupla perfecta -¿como la película?-. Imperdible.

Nota: 9/10

El Hijo de Saúl

hijosaulLa sangre de Auschwitz. El argumento basado en la Segunda Guerra Mundial y el horror en los campos de concentración durante el holocausto está muy exprimido a estas alturas, pero siempre hay alguna película que destaca por su originalidad u otro modo de enfocar la historia. Eso es ‘El Hijo de Saúl’ de László Nemes, director húngaro que consiguió llevar a lo más alto este filme intimista, psicológico y moral sobre un prisionero judío encargado de limpiar las cámaras de gas.

La vida de la película es la supervivencia moral que el protagonista debe encontrar para tener algo por lo que luchar y no morirse de pena. La virtud está en la originalidad del filme por tener como hilo conductor esta búsqueda moralizadora en un niño, supuestamente hijo del principal. Y, la gloria de la cinta sería compaginar esta idea original con la explicación mediante el horror de Auschwitz de la psicología del protagonista y su lucha por no morir moral ni físicamente. Con todo esto, tenemos una película bien interpretada por Géza Röhrig y perfectamente ambientada, una fotografía realmente buena y, en general, dispuesta a explicar una historia sin hacer un ‘dramón’ de lo que es la crueldad y la barbaridad en los campos con un aire desgarradoramente silencioso e intimista.

No obstante, pienso que abusa demasiado con el tema del niño y acaba perdiéndose en su forma de hilvanar la historia así como su final ambiguo. Aun así, es digna de reflexionar y pensar en ella más allá de lo que muestra y gozar de algunos detalles agradables como su conclusión misma.

Nota: 7’5/10