Alien: Covenant

El ‘Covenant’ debe quedarse quieto. Vuelve a las pantallas de cine el xenomorfo más famoso llevado al cine por Ridley Scott en 1979 con una nueva misión diez años después del contexto de la película “Prometheus” -ambas muy parecidas-.

La expedición es la misma de siempre: unos científicos -siempre representados como ignorantes- ponen un rumbo a un objetivo hasta que se dirigen a otra dirección por haber escuchado una señal misteriosa e investigar de donde procede. Scott se olvida del guión para dedicarse a la puesta en escena -un inicio genial- y demostrar que es un veterano. No obstante, esto le lleva muchos problemas pues la película está plagada de errores e incoherencias sin sentido que dificulta creerse la historia que cuenta y, como espectador, desconectas por completo. Si es verdad que algún susto y momento inquietante hace reconectarte a la trama, pero a ratos se hace pesada, aburrida y previsible.

Pretende sorprender al público con algún giro argumental o escena impactante, pero todo es obvio y termina por ser una simple película de gran presupuesto con efectos visuales, sin tensión ni terror con aumentadas dosis de sangre perdiendo la verdadera esencia de la saga. Este ‘Alien’ no resucita la franquicia ni da más miedo que sus predecesoras. Más bien perjudica la saga, pero dudo que no guste a los fans del xenomorfo.

Lo bueno: las actuaciones creíbles y su fotografía.

Lo malo: sus errores y la pérdida de la esencia ‘Alien’.

Nota: 4/10

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