Las Golondrinas de Kabul

‘Las Golondrinas de Kabul’ es una sorprendente y emotiva película de animación con una feroz crítica y representación del Kabul de finales de siglo XX.

Título original: Les hirondelles de Kaboul
Dirección: Zabou Breitman y Eléa Gobbé-Mévellec
Guion: Zabou Breitman, Patricia Mortagne, Sébastien Tavel (Libro: Yasmina Khadra)
Música: Alexis Rault

Fotografía: Animación.
Reparto: Animación.
Fecha de estreno: 21/02/2020
País: Francia. Duración: 80′. Género: Animación, Drama.
Distribución: Night Drive. Cines: 17. Tráiler.

Sinopsis: explica la historia de Mohsen y Zunaira, dos adolescentes que viven en Kabul y se han enamorado pese a vivir en un entorno repleto de violencia y miseria. Paralelamente, explica la historia del matrimonio de Atiq, un trabajador en una cárcel de mujeres y Mussarat, una mujer enferma.

Es una pena que Las Golondrinas de Kabul no haya tenido más recorrido internacional porque bien podría ser una firme candidata en muchos premios, sobre todo por el componente crítico de los efectos de la llegada de los talibanes a Afganistán. Y es que el libro de Yasmina Khadra, pseudónimo de Mohamed Moulessehoul, enmarca dos relaciones de amor en ese Kabul destrozado y sin rumbo, gobernado por la angustia de la guerra. El film plasma muy bien los escenarios de la novela con la ayuda de una magnífica y luminosa animación de acuarela que, acompañada de una música orchestral, adentran al espectador de lleno en la historia.

La historia de Atiq Shaukat recuerda a El Alquimista de Paulo Coelho, un hombre sin alma, pensativo, que anda por las calles de la ciudad, con una vida rutinaria y una mujer enferma de cáncer. Paralelamente, se contrapone a la historia de Mohsen Ramat y Zunaira, dos jóvenes llenos de vida que tienen planes de futuro pese a vivir en un país cerrado, que no les deja salir y con pocas aspiraciones. Ambos relatos se combinan muy bien para que se vaya creando un clímax final lleno de tensión, dejando una sensación amarga en el cuerpo por la crudeza de los hechos, un factor que en la novela no se vive tanto. Eso sí: hay instantes en la película que podrían estar mejor explicados y que, por suerte, la novela los expone más claramente. 

Por lo tanto, el trabajo de Zabou Breitman y Eléa Gobbé-Mévellec es digno de alabar y demuestra que hay largometrajes que con animación pueden llegar mucho más lejos que con acción real. Este es un ejemplo que, por supuesto, no sería recomendable que niños y niñas la viesen ya que contiene momentos muy duros. Al final, por eso, se logra una sorprendente y emotiva película de animación con una feroz crítica y representación del Kabul de finales de siglo XX.

Lo bueno: aunque se haya leído la novela, emocionará mucho.
Lo malo: hay partes mal explicadas que con la novela se entienden mejor.

Nota: 8/10

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