El Sacrificio De Un Ciervo Sagrado

el-sacrificio-de-un-ciervo-sagrado-posterLa tragedia griega contemporánea, por Yorgos Lanthimos. Recuerdo que, antes de ver ‘Canino’ (2009) por primera vez, sentía una enorme curiosidad debido al gran revuelo y exaltación que la película había provocado en numerosos festivales. Después de verla ya no sentía curiosidad, sino fascinación. Luego vino ‘Alps’ (2011), un film que, a pesar de ser menos poderoso que su antecesor, transmitía la misma sensación de fascinación dentro de mi.

Esta semana, y con motivo del inminente estreno de la nueva película de Yorgos Lanthimos en nuestro país, sentí la necesidad de visionar su anterior obra: ‘Langosta’ (2015), la cual supuso la confirmación total y absoluta de que me encontraba, sin ningún género de dudas, ante uno de los directores más llamativos, retorcidos, diferentes e interesantes del panorama cinematográfico actual.

Finalmente, un servidor ha tenido la oportunidad de “disfrutar” de ‘El Sacrificio De Un Ciervo Sagrado’ (2017), de la cual os hablaré a continuación.

INCISO: Escribo la palabra ‘disfrutar’ entre comillas para evitar parecer un enfermo.

He empezado hablando de la fascinación que siento por este cineasta balcánico. Pero, ¿por qué me fascina? O mejor dicho, ¿qué es lo que me fascina? Muy simple: la capacidad de dominación absoluta de una realidad sumamente perturbadora la cual se convierte, de manera automática, en una realidad cotidiana y normalizada donde todo lo que vemos y oímos nos resulta tan frecuente como el hecho de abrir los ojos cuando nos despertamos a la mañana siguiente. ¿Cómo os habéis quedado? Hasta rima y todo. En fin, hablemos de tragedias griegas.

Y es que de eso va ‘El Sacrificio De Un Ciervo Sagrado’. Lanthimos construye, a través de una estructura preciosista, una tragedia griega contemporánea explorando, antropológicamente, temas como la religión, la ciencia, la negación de la fe (representada en el personaje de un magnífico Colin Farrell), los lazos familiares, el sexo… En definitiva, todos los temas que abarcan la obra del director griego aderezados, como no, con grandes dosis de violencia y sadismo marca de la casa.

Destacar las geniales interpretaciones del ya mencionado Colin Farrell, Nicole Kidman, y mención especial para Barry Keoghan que, cada vez que hace acto de presencia, se come la pantalla. En líneas generales, todo el reparto está más que correcto.

Dentro del apartado técnico, su fotografía preciosista nos guía de manera lujosa durante sus 120 minutos de duración gracias, en gran parte, a su grandiosa banda sonora que recuerda, irremediablemente, a esa obra maestra que es El Resplandor’ (1980) de Stanley Kubrick.

Ya por último, decir que algunos espectadores pueden sentirse estafados después de visionar este filme. Y puedo llegar a entenderles, de verdad que sí. Pero yo, y esto creo que es irreversible, estoy totalmente entregado a la fascinación que Yorgos Lanthimos ejerce sobre mi persona.

Lo bueno: el hipnotismo de sus imágenes, el reparto, y su banda sonora.

Lo malo: que el espectador pueda desesperarse buscando “algo más”.

Nota: 9/10

Escrita por Fer Zaragoza

Distribuida por Diamond Films
Estreno en 48 cines
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