Los zombis se comen la historia. El género postapocalíptico de los muertos vivientes está más que exprimido, pero siempre hay cabida para algún argumento original y es aquí donde el director Colm McCarthy se deja ver.
La película es la adaptación de la novela de Mike Carey y cuenta la historia de un mundo distópico asolado por un hongo que convierte en zombies a las personas y, en él existe una segunda generación de niños que son mitad humanos y mitad zombies con los que investigan.
La historia se va desarrollando poco a poco y no tiene ningún problema hasta su última media hora que se hace pesada, larga y se va del argumento inicial. Su comienzo es misterioso y curioso con el que conectas de inmediato, pero, por desgracia, el argumento se desvía de su hilo argumental principal y cae en la previsibilidad, la convencionalidad y en los errores evitables perdiendo, así, todo el valor que había conseguido. Una idea original fallida.
Lo bueno: su comienzo.
Lo malo: su final y excesivo metraje.