[Cobertura] Berlinale 2019

Por primera vez, Cinezin estuvo acreditado en el Festival Internacional de Cine de Berlín, más conocido como La Berlinale. Se celebró del 7 al 17 de febrero y fue la 69ª edición. Durante 1o días estuvimos informando sobre todas las películas que veíamos y sobre todo lo que sucedió en uno de los festivales más importantes de cine del Planeta. En esta publicación encontraréis las crónicas de los días en el festival.

Palmarés final

Oso de Oro: Mejor película: Synonymes
Oso de Plata – Gran Premio del Jurado: Gracias a Dios
Oso de Plata – Mejor director: Angela Schanelec por I Was at Home, But
Oso de Plata – Mejor actor: Wang Jingchun por So Long, My Son
Oso de Plata – Mejor actriz: Mei Yong por So Long, My Son
Oso de Plata – Mejor guión: Claudio Giovannesi, Roberto Saviano y Maurizio Braucci por Pirañas
Oso de Plata – Premio del jurado: System Crasher
Oso de Plata – Contribución artística sobresaliente: Rasmus Videbæk por la fotografía de Out Stealing Horses
FIPRESCI – Premio Internacional de la Crítica: Synonymes
Sección Panorama – Premio del Público (Film): 37 Seconds
Sección Panorama – Premio del Público (Documental): Talking About Trees
Generation Kplus – Crystal Bear mejor película: A Colony
Generation Kplus – Crystal Bear mejor cortometraje: Juste moi et toi (Just Me and You)

Día 9 (15/02/2019)

Foto: Berlinale

Ha salido. Por fin. Durante el noveno día de la Berlinale me acompaña un sol tímido. Pero ahí está. Y, al ser el último día, me permito dar un paseo hasta la primera película que la tengo a las 14:30h en el CineStar Cubix de Alexanderplatz. Cuando llego allí me quedo sorprendido por lo genial que es este multicine. No solo en proyección y sala sino por su decoración cinéfila. Me he enamorado. Finalmente, entro a ver ‘Stupid Young Heart’ de Selma Vilhunen. Una película finlandesa sobre una pareja adolescente de 15 años que deciden tener un hijo. Una premisa muy interesante sobre un tema necesario y, además, tratado desde la perspectiva de los jóvenes. La directora y la guionista hacen un trabajo correcto y los protagonistas están bien, pero no es una película para tirar cohetes porque tiene muchos momentos inverosímiles. Toda en su conjunto cuesta de creer y, por mucho que se intente poner en la piel de los personajes, es difícil de entenderlos. Asimismo, hay una trama creada para mostrar la existencia del racismo radical en el país que queda algo descolgado del argumento principal. En su conjunto, es una película que le falta garra, energía, fuerza e intensidad.

Foto: Berlinale

Al salir de esta proyección me voy una planta más arriba del cine para entrar en la sala de la película ‘Divino Amor’ de Gabriel Mascaro. Debo avanzar que había leído alguna crítica ya de este film y la sensación al terminarla ha sido positiva. El director presenta un mundo futurista, con el que el mismo espectador se va relacionando a medida que avanza la trama, y hay una protagonista que quiere tener un hijo con su pareja. La historia se explica bien, no es difícil de entender, y está perfectamente bien hilvanada y filmada, con un tono onírico y conjunto de colores curioso. Es original, con el personaje de Dios siempre presente, y muy bien actuada por Dira Paes que le da credibilidad al personaje para que el público entre en una espiral de “erotismo divino”. Asimismo, está constantemente proponiendo reflexiones sobre la fe, el cielo, lo espiritual, el amor, las relaciones personales, entre otros temas, siempre con el mundo distópico que presenta.

Foto: Berlinale

Para terminar mi paso por la Berlinale 2019 entro a ver una película documental titulada ‘Khartoum Offside’ de Marwa Zein. La directora sudanesa-egipcia empieza su filmografía con un trabajo ambicioso por el relato que cuenta, centrado en mostrar la condición femenina en Sudán. En este caso se centra en un grupo de chicas que juegan al fúbtol, deporte prohibo a las mujeres, para adentrar al espectador en el país africano y hacer pensar sobre las tradiciones familiares, la influencia de la religión y la política en sus vidas diarias. Un documental de 74 minutos muy valioso y necesario para poder ver una realidad totalmente diferente a la nuestra, hecho con la intención de rectificar las percepciones estereotipadas del país.

Y hasta aquí la cobertura diaria de la Berlinale 2019. ¡Muchas gracias a todas las personas que nos habéis seguido! Publicaremos algunos artículos sobre el festival a modo recopilatorio. Hasta el año que viene que ya será la edición 70 que se celebrará del 20 de febrero al 1 de marzo.

Día 8 (14/02/2019)

Foto: Berlinale

Parece que el gris se va alejando de Berlín. Por fin. ¿Será cosa de San Valentín? Eso no significa que el día vaya a mejorar. De hecho, para mi empieza mal porque llego tarde al pase del Berlinale Palast. Iba a ver un melodrama chino de tres horas pero, al final, me espero hasta las 11h para ver un thriller político coreano titulado ‘Woo Sang (Idol)’ de Lee Su-Jin. Película perfecta para el Festival de Sitges porque tiene escenas violentas, sangre e intriga. No obstante, no os esperéis nada diferente, ya que es el mismo tipo de thriller al que estamos acostumbrados. Lo único es que dura 140 minutos, empieza siendo un caso policial con política de por medio y, a mitad de metraje, se lía mucho y te va presentando personajes hasta que tu, como espectador dices basta. No es una mala película y tiene lo que debe tener un trabajo de este género, pero hay que estar muy atento para ir atando cabos y es fácil perderse.

Foto: Berlinale

Después de dos horas y media, como algo rápido para entrar a las 15h en otra película de dos horas y media. Esta vez es ‘Marighella’ de Wagner Moura. Film brasileño que cuenta la historia de Carlos Marighella, activista revolucionario y comunista que quiso hacer frente al régimen dictatorial en los años 60’ en Brasil. Aunque parezca imposible, el director es capaz de mantener la atención del espectador durante los 150 minutos de metraje, siguiendo a los personajes que rodearon a Marighella. La película, como tal, está bien explicada y filmada, con un pulso enérgico y nervioso, pero es su punto de vista el que me falla pues da la sensación que hace propaganda comunista. Aun así, tiene un buen planteamiento y da la talla, además de ser una historia interesante. No obstante, se hace repetitiva porque, a partir de la hora y media de film, se dedica a explicar la ‘caza de brujas’ que hizo la policía con todos los seguidores de Marighella y siempre termina siendo lo mismo: persecución, tortura, disparos y muerte. En líneas generales, Wagner Moura no da mala impresión en su ópera prima y lo cuenta con entretenimiento, pese algunas irregularidades.

Día 7 (13/02/2019)

Foto: Berlinale

¿Cómo empieza el día en Berlín? Efectivamente, gris. Pero hoy más gris de lo normal. Deduzco que se avecina tormenta. Pero deduzco mal. Una llovizna me acompaña todo el día. Va mojando, poco a poco. Y el día empieza con ‘Retrospekt’ de Esther Rots. La directora holandesa presenta su segunda película, un rompecabezas emocional y moral que te deja un poco loco. Explica la historia de Mette y sus problemas con su marido, el trabajo y la maternidad. Pretende ser un viaje psicológico por la mente de la protagonista muy bien interpretada por Circé Lethem, pero se convierte en algo raro, desconcertante y muy agobiante. Asimismo, es una experiencia cinematográfica dura por sus momentos de violencia, toxicidad, entre otros temas que van juntando las piezas mediante un montaje muy lioso. No es un mal trabajo, pero la angustia que transmite puede que el espectador la rechace.

Foto: Berlinale

Después de Holanda me voy a España para asistir a la proyección de una de las películas más esperadas del festival: ‘Elisa y Marcela’ de Isabel Coixet. La catalana vuelve a la Berlinale después de ‘Nadie Quiere la Noche’ para explicar una historia real. Elisa y Marcela fueron dos maestras gallegas que se conocieron en una escuela el año 1885 y establecieron una relación amorosa. Con esta premisa, Coixet dedica 129 minutos a relatar este hecho mediante una fotografía en blanco y negro y un ritmo lentísimo que, evidentemente, hace posible tener sueño. Además, tanto Greta Fernández como Natalia de Molina, las protagonistas, están muy sobreactuadas y, en según qué escenas, muy forzadas. La primera hora de película es insufrible pero, por suerte, la segunda se anima porque es cuando más convencional se convierte. No digo que la historia no se tuviera que contar pero sales del cine con la sensación de aburrimiento al ver un film que no cautiva ni absorbe, probablemente, porque no explica nada que no sepamos. Una pena.

Foto: Berlinale

Una vez terminado el “sufrimiento” me dirijo a la sala de prensa para escuchar qué dice Coixet y las artistas. Nada trascendental aunque me gusta el tono con el que habla la directora. Más tarde, me voy al CinemaxX para ver ‘Synonymes’ de Nadav Lapid. Sigo sin poder soportar las películas de las 15h. Mala hora. Aun así, esta película francesa-israelí cuenta la vida de un chico que huye de su país para renegar de su nacionalidad mientras intenta vivir en París. Lo que, aparentemente, parece un drama reivindicativo, en realidad es una tragicomedia desequilibrada en la que es difícil seguirle el hilo. Va saltando de escena en escena siguiendo al protagonista muy bien interpretado por Tom Mercier y sus historias personales. Personalmente, me pierdo, desconecto, vuelvo a conectar, sigo la historia, me interesa y crea interés, vuelvo a perderme. Y no estoy bajo el efecto del alcohol, pero es que tiene momentos vibrantes y otros decepcionantes. En resumen, me han dado una cosa que no era.

Foto: Berlinale

Para terminar el día me voy al Haus der Berlinale Festspiele a ver la ópera prima de Chiwetel Ejiofor titulada ‘The Boy Who Harnessed The Wind’. El ya célebre actor dirige, escribe y actúa en su primer largometraje en el que da la talla explicando una historia real sobre el chico que creó una turbina en Malaui para ayudar a su pueblo a conrear. Ejiofor crea un drama social convencional con pocas sorpresas para el espectador, pero la forma en la que la cuenta es la que enaltece el argumento. Es de esas historias que merecen ser contadas y, tanto Ejiofor como sus protagonistas, logran sacarle mucho poderío emocional al relato, creando un clímax final a la altura. Es cierto que tiene momentos típicos y ya vistos en el cine, pero deben contarse para que el espectador empatice con los personajes, sobre todo con el protagonista Maxwell Simba, y disfrute de un film sincero, tierno, duro e inteligente.

Día 6 (12/02/2019)

Foto: Berlinale

Parece que en Berlín solo conocen el color gris. O así les obligan las condiciones meteorológicas. El sexto día en el festival ha sido corto para un servidor porque solo ha tenido tiempo para ver dos películas. Se hace difícil entrar en una película, salir de ella y volver a entrar en otra. Tuve que hacer un reset en mi rutina. Aun así, a las 15:30h entraba a ver ‘L’adieu à la nuit’ de André Téchiné. Un drama sobre un chico que decide irse a Canadá pero miente a su familia porque, en realidad, quiere irse a Siria. Mientras, su abuela hace lo posible para que no se vaya. Y, con este argumento, tenemos delante una película que se desarrolla bien y engancha a mitad de metraje. Trata temas actuales y pretende cautivar al espectador, pero contiene momentos realmente penosos y previsibles. En resumen, nada destacable ni a tener en cuenta.

Foto: Berlinale

Unas horas más tarde entré a ver otra de las películas que más ganas le tenía: ‘Photograph’ de Ritesh Batra. El director indio vuelve a su país después de películas como ‘El Sentido de un Final’ o ‘Nosotros en la Noche’ para mostrar la que puede ser la película más tierna del festival. Una historia de amor entre un fotógrafo y una chica, ambos de Bombay, que deciden hacerse pasar por novios delante de la abuela de él. A partir de aquí, la película cuenta cómo se va creando esa relación de amistad y, quizás, amor entre dos desconocidos. Nada nuevo en el mundo del cine y ya un argumento muy trillado, pero es en la manera de filmar y guionizar la historia lo que impulsa este relato. La música es perfecta e idónea, los diálogos concretos y simples y la fotografía excelente. Además, el film se nutre de pequeños detalles que endulzan la historia de amor, sin pasarse, siendo suficiente en cada escena. Una película hecha con silencios, sensibilidad, emoción y tacto, con toques de humor encantadores. De verdad, Ritesh Batra y sus protagonistas, Sanya Malhotra, Nawazuddin Siddiqui, hacen que el espectador crea en el amor y hay que aplaudir su trabajo. Cualquier descripción de queda corta. Y con esta dulzura termina el sexto día. Pocas películas, sí, pero una grata sensación en el cuerpo.

Día 5 (11/02/2019)

Día 4 (10/02/2019)

Foto: Berlinale

No hay manera. Y no hay señales de que cambie. Lluvia. Va cayendo y va mojando. Por suerte, hoy cambio de escenario y me voy al Cine Star de Potsdamer Platz. Allí entro a ver una de las películas que más ganas le tenía: ‘Mid 90s’ de Jonah Hill. El conocido actor por comedias desenfrenadas y que vimos en un papel dramático excelente en la película ‘No te preocupes, no llegará lejos a pie’ presenta su ópera prima. Y bastante buena. En ella hace un retrato callejero, urbano y muy auténtico de los años 90’ centrado en un grupo de ‘skaters’. Durante sus 85 minutos, que pasan volando, viajamos por un drama notable, bien explicado y filmado, con un guión que llega al corazón. Asimismo, el joven elenco actoral hace un trabajo formidable, sobre todo, el protagonista Sunny Suljic quien se encarga de demostrar la difícil etapa de la adolescencia. Toda la película es un homenaje que desprende sentimientos y pensamientos dignos de valorar.

Foto: Berlinale

Salgo contento de la película de Jonah Hill para entrar en otra en el mismo cine y sala. Y sí, nos hacen salir. Antes, pero, compro una agua de 4’90€. Sablazo. Y ya por fin, entro a ver ‘Monos’ de Alejandro Landes. Pensaba que no pasaría pero veo una película en castellano en la que no debo hacer un gran esfuerzo para entenderla. Y tampoco lo hago mientras el metraje ya que el director colombiano presenta un trabajo ambiguo, raro y desconcertante. Trata sobre un grupo paramilitar de adolescentes en lo alto de una montaña donde deben demostrar disciplina y cuidar a una vaca. El argumento se va complicando y me da la sensación que no sabe qué contar. Sí sabe cómo contarlo porque los protagonistas se dejan llevar por la ferocidad y el placer para construir su historia. No obstante, durante sus 102 minutos asistimos a un viaje sobre el liderazgo tribal de una manera extraña en la que, como espectador, no sabes qué quiere decir con todo lo que muestra. Por suerte, no soy el único que se siente así porque nadie aplaudió.

Foto: Berlinale

Al salir del Cine Star me dirijo a la zona de confort: los CinemaxX. Allí voy a ver la película que más ganas tengo de ver: ‘Mr. Jones’ de Agnieszka Holland. Directora polaca muy interesante que vuelve en el relato histórico para contarnos la historia del periodista Gareth Jones. Una historia que merece ser contada porque este hombre descubrió lo poco conocido del ‘Holodomor’, la gran hambruna ucraniana perpetrada por el régimen soviético en 1933. La película que construye Holland es acertada, interesante y la convierte en un auténtico thriller. Dura 140 minutos y este factor puede jugar en su contra, pero si el espectador entra en la historia viajará por los terrenos de la verdad y la mentira, el horror y el debate moral. En resumen, Agnieszka Holland hace un trabajo muy importante al contar esta historia que debe ser conocida y, pese a que puede ser pesada por su duración y densidad, el público tiene delante un drama-thriller a la altura de ‘El Puente de los Espías’.

Foto: Berlinale

Al salir de ‘Mr. Jones’ dejo reposar y digerir la película hasta que entro a las 18:15h a ver ‘From Tomorrow On, I Will’ de Ivan Markovic y Wu Linfeng. Dos directores se han necesitado para hacer una película de 60 minutos (y se agradece que sea así) sobre un hombre que, pese a vivir en un lugar horroroso, tiene un IPhone. Éste trabaja como guardia de seguridad y le gusta probarse camisas nuevas y trajes. Lo que el espectador ve es su rutina, sin más. Vuelvo a decir: dura 60 minutos y se agradece porque mucho tiempo más con la calma como está grabada y me voy. Eso sí, pretende hacer pensar sobre los pequeños detalles de nuestra rutina, las prioridades y la búsqueda de nuestros placeres. Termina así una jornada más en la Berlinale en la que se ha visto, quizás, la película más interesante del festival (‘Mr. Jones’).

Día 3 (09/02/2019)

Foto: Berlinale

Otro día gris. Ahora con lluvia y viento. Por suerte no tengo pase a las 9h si no media hora más tarde. No significa nada porque he llegado tarde igual. ¿Por qué será que cuando sabemos que tenemos tiempo es cuando llegamos tarde? En todo caso, a las 9:35h llegaba al primer pase en el CinemaxX, con algunos minutos de retraso y la película empezada. Ésta se titula ‘A Russian Youth’, de Alexander Zolotukhin, sobre un chico que queda ciego tras el gas utilizado por los alemanes en la Primera Guerra Mundial. Su duración es de 72 minutos, lo suficiente para que el director explique este relato con un tono clásico en su estilo de filmar. Como todas las películas de la Gran Guerra, tiene momentos que recuerda a ‘Senderos de Gloria’ de Stanley Kubrick, ya que mete al espectador dentro de una trinchera. Es un trabajo curioso el de Zolotukhin porque mezcla el argumento con escenas del ensayo del director de orquestra Sergei Rachmaninoff’s quien, además, pone la música al film. En general, la película es interesante y no se hace pesada y sus instantes de bombardeos son duros (o puede ser cuestión del volumen de la sala, normalmente muy alto).

Foto: Berlinale

Después de una inmersión histórica ha sido el momento de escribir y descubrir esa sala de prensa tan frecuentada de gente. He atendido a la radio para hacer mis declaraciones sobre el festival y me he ido al Berlinale Palast (andar no se anda mucho) a ver ‘Out Stealing Horses’ de Hans Petter Moland. El nórdico quiere que el espectador haga un viaje por las entrañas de los recuerdos de un señor de 67 años, tocando temas como el amor, la pérdida, la decepción, la compañía, etc. Todo esto acompañado de preciosos paisajes de árboles y ríos. En mi opinión, lo que ha querido hacer Petter Moland es una especie de experiencia ASMR con el público a través de los sonidos que producen las hojas, el viento, el agua, los pájaros, el silencio… No es un mal trabajo, pero deja mucho que desear.

Foto: Berlinale

A las 15:15h, después de una comida rápida, tocaba entrar a ver una película que ya solo con ver su fotos daba la impresión que sería algo sorprendente. Y con ‘The Golden Glove’ de Fatih Akin llegó el horror a la Berlinale. Este director me interesó en su último trabajo ‘En La Sombra’ y en éste me deja horrorizado. La película es de esas que no dejan indiferente a nadie. O te gusta o no te gusta. El problema es que va sobre un personaje que le gusta tener relaciones sexuales con señoras mayores para, luego, matarlas y, para soportar esto hay que tener estómago. Si sois fans de Lars Von Trier, adelante, es vuestra película. Si no, evitadla. Lo mejor de ella es la naturalidad con la que trabajan los actores y actrices. Todo lo que sucede es real. Lo sufres. Y te horroriza. Toda una experiencia.

Foto: Berlinale

Para terminar el día, tenía ganas de ver algo que no me hiciera pensar después de la mala experiencia de la película de Akin. Por ello, entré a ver ‘Who You Think I Am’ de Safy Nebbou, una comedia dramática francesa protagonizada por una insuperable Juliette Binoche. Se encarga de llevar el tempo de la película en su personaje de madre de dos hijos que empieza a chatear por Facebook con un chico mediante un perfil falso, mientras le cuenta a su psicóloga su historia. Con este argumento, el espectador tiene momentos que dibuja una sonrisa y produce alguna carcajada, pero es en sus 20 minutos finales cuando se pierde. El drama empieza a ser rebuscado, no sabe como terminarla y, cuando piensas que ha finalizado, vuelve a empezar con otra historia diferente. El trabajo de Nebbou es hacer reflexionar sobre como una mujer intenta curar sus cicatrices amorosas, pero el resultado final es una ‘dramedia’ muy rebuscada sobre el mal que pueden hacer las redes sociales.

Día 2 (08/02/2019)

Foto: Berlinale

Nubes. Día gris. Llego tarde al pase de las 9h. Comienzo la jornada con una película en el Berlinale Palast titulada ‘System Crasher’ de Nora Fingscheidt. Entro tarde con la película casi empezada. Me siento en el piso de más arriba y veo la película como si fuera la televisión de casa. Desde lejos. Durante la proyección siento una mezcolanza de emociones porque Fingscheidt explica la historia de una niña muy violenta, incapaz de adaptarse. Ni ella ni el resto de personas que la cuidan. Una historia muy bien contada, llena de gritos y escenas duras, intensas y emocionantes. Dura casi dos horas y me pasan volando pese a tener situaciones algo repetitivas. Gracias a ella descubro el nombre de Helena Zengel, la protagonista, que hace un papelón nunca visto. No obstante, me da la sensación que no sabe como acabar el largometraje pero, hasta el momento, una pequeña joya.

Foto: Berlinale

Al salir de esta película, en el mismo Berlinale Palast entré, ahora ya en platea, a ver ‘Gracias a Dios’ de François Ozon, un director que me maravilló con ‘Frantz’ y me decepcionó con ‘El Amante Doble’. En este trabajo se adentra en los entresijos de la iglesia para relatar la historia de una organización que denuncia los casos de pedofilia de los capellanes. Un tema muy bien tratado y filmado que indigna, interesa y llega al espectador mediante tres historias de tres personajes diferentes. Una cosa curiosa del film es la demostración de que un movimiento así es impulsado por gente que tiene dinero, mientras que la llamada ‘clase baja’ no está por contratar abogados ni ir a juicios. No obstante, la película se hace larga ya que 137 minutos son innecesarios para explicar una historia así que recuerda mucho a ‘Spotlight’, pero desde otro punto de vista. Finalmente, salió el sol en Berlín.

Foto: Berlinale

Al salir, me voy corriendo al McDonald’s a comer una hamburguesa rápida porque a las 15h tengo el primer experimento del festival: ‘Öndög’ de Wang Quan’an, un film de Mongolia con una fotografía espectacular, pero una historia deficiente. Tiene sus toques de humor y giros argumentales que te dejan un poco tocado, pero su ritmo se hace interminable y hay muchas escenas en las que no sucede nada. Puede ser que no fuera el mejor momento para verla. Después de ésta me cambio de sala para ver el segundo experimento: ‘Aidiyet’ de Burak Çevik, una película turca que el director dedica a su madre  y que su primera media hora es una voz en off complementada con imágenes y el resto de metraje es una historia de chica conoce a chico. Nada nuevo.

Foto: Berlinale

Por fin, ya a las 21:30h veo la que es la mejor película del festival hasta el momento: ‘Light of My Life’ de Casey Affleck. Además, la veo en la premier mundial con el equipo presente y me quedo sorprendido por el humor que tiene Affleck. Su película distópica plantea un mundo en el que las mujeres no existen o se han mercantilizado después de una epidemia. En este contexto, Affleck debe proteger a su hija (que la hace pasar por niño) de todas las amenazas que puede tener, convirtiéndose en una película de supervivencia original y entretenida. Por momentos, recuerda a ‘Bird Box’ o ‘La Carretera’ y lo mejor de ella es que su pequeña actriz Anna Pniwosky regala una actuación soberbia. Con lo cual, el segundo día de la Berlinale regala tres joyas de oro a tener en cuenta con dos jóvenes interpretaciones femeninas extraordinarias y, dos aventuras curiosas, sin más.

Día 1 (07/02/2019)

FOURTEEN de Dan Sallitt

¿Cómo se pueden describir las sensaciones y emociones de una relación de amistad? Este es el tema principal que trata el director estadounidense Dan Sallitt en este drama con toques de comedia. En él se centra en explicar la amistad entre Jo y Mara, ambas amigas desde los catorce.

Tallie Medel y Norma Kuhling son las dos actrices protagonistas que bordan unos papeles llenos de expresiones y emociones. Asimismo, el film contiene escenas larguísimas con mucho diálogo sobre los quehaceres de los dos personajes que aumentan el valor del trabajo actoral.

Sin embargo, cabe decir que sus 94 minutos se pueden hacer largos y es un trabajo muy personal por lo que o bien te interesa o bien te aburre. Personalmente, tiene momentos en los que me ha hecho reír e interesado, pero muchos otros interminables.

Lo bueno: las dos protagonistas.
Lo malo: se puede hacer interminable.

Nota: 6/10

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