Entrevista a Anouk Whissell, François Simard y Yoann-Karl Whissell

“A nuestro parecer, en los ochenta, se contaban unas historias mucho más reales, las cosas eran de verdad” – François Simard.

Nunca había realizado una entrevista. Y jamás pensaba que, en algún momento de mi vida, iba a encontrarme en dicha situación. Pero ahí estaba. Era uno de esos días nublados en los que no hacía falta que lloviera para que el ambiente mejorara. Recuerdo aquel 6 de octubre de 2018 como si hubiera tenido lugar hace una eternidad. Tampoco había estado nunca en el Festival de Sitges, y tan sólo estábamos en la tercera jornada del evento. Digamos que Sitges tiene un aura especial que hace demasiado hincapié en joderte la vida una vez finalizan sus casi dos semanas de vida anuales. Motivo principal de la nostalgia constante que convierte en lejanos el paso de los meses.

Salí a los jardines del Hotel Melià sobre las seis y algo de la tarde. Comenzó a chispear, pero nada serio. El aire se volvió más encantador si cabe. Recordemos que no soy periodista ni tengo nada que ver con el gremio. Tomé la opción de entrevistar a distintos personajes relacionados con la industria con el objetivo de poder aprender de ellos, nada más. Aunque admito que el hecho de escribir estas líneas me está suponiendo un pequeño placer que, todo hay que decirlo, no esperaba. En la zona de entrevistas me esperaba el responsable de prensa de A Contracorriente Films encargado de organizar el trabajo de los periodistas, artistas y, al parecer, también el mío. Agradecí mucho esa ayuda de su parte, al igual que agradecí la esencial gratitud de la traductora que tuvo la bondad de traducir mis preguntas a los invitados, así como sus respuestas. Me defiendo bien con el inglés, pero no quería correr riesgos. El caso es que allí me esperaban Yoann-Karl Whissell, Anouk Whissell y François Simard (mejor conocidos por sus siglas RKSS) para ser entrevistados con motivo del estreno de su nueva película titulada Verano del 84, cuya crítica tenéis disponible aquí en Cinezin. Me acerqué a ellos con un simple (pero eficaz) “Nice to meet you” y así di por concluida mi presentación. Por un momento pensé “Vaya trío de frikis. Son peores que yo. Me caen bien, joder”. Y, en efecto, me encontré con buena gente y eso es algo que se denota en la siguiente entrevista y, de forma más visible, en la fotografía de aquí abajo. Espero que la disfrutéis. La entrevista, digo. Si disfrutáis también de la foto, eso ya es cosa vuestra.

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(Fer Zaragoza, Yoann-Karl Whissell, François Simard y Anouk Whissell)

– Primero de todo, muchas felicidades por la película. La he podido ver esta mañana y me ha encantado. Enhorabuena.

RKSS: Gracias, muchas gracias.

– ¿Cómo y cuándo surge la idea de realizar el film?

Anouk Whissell: Después de una premiere de ‘Turbo Kid’ en el año 2015 en la ciudad de Los Ángeles nos reunimos con el guionista y nos contó una historia muy personal para él, nos dijo que era un gran fan de ‘Turbo Kid’ y que nosotros éramos las personas perfectas para llevar a cabo esta película.

– ¿Por qué creéis que existe, en la actualidad, esa necesidad de recuperar la cultura y la esencia de los años ochenta en el cine y la televisión?

Yoann-Karl Whissell: Para nosotros no es una necesidad y, en realidad, tampoco es algo nuevo. Cada uno toma las referencias de las cosas de cuando era pequeño y eso es algo que otros directores también hacen. No es que nos queramos comparar con los grandes directores, pero Spielberg, por ejemplo, también hace referencia a todo aquello que amaba cuando era un niño: a los cómics, a las pelis… Los directores, en general, suelen hacer lo mismo. Es decir, vas buscando, directamente, las influencias.

François Simard: A nuestro parecer, en los ochenta, se contaban unas historias mucho más reales, las cosas eran de verdad. Hoy en día, a mí, me cuesta mucho conectar con un tipo de película que utiliza mucho CGI o efectos especiales por ordenador porque es algo que no es tan real. Los ochenta eran algo mágico.

– A diferencia de muchas otras películas de este tipo, la vuestra opta por un final trágico y oscuro. ¿Es el final original que teníais pensado desde el primer momento u os planteasteis otro distinto?

Yoann-Karl Whissell: No, fue intencionado desde el principio. Tanto los guionistas como nosotros queríamos reflejar que, en un mundo real, hay consecuencias reales. Y, por tanto, en un mundo real las cosas acabarían de esta forma. No estábamos interesados en hacer una película que tuviera un final feliz, una peli de aventuras y ya está, sino que optamos por mostrar que cada acto tiene sus consecuencias. Y también es una especie de metáfora de la niñez, a que estamos obligando a los niños a crecer demasiado rápido y, al final, el niño se ve forzado a convertirse en un adulto. Hacemos eso constantemente, estamos pidiéndole a los niños que, con dieciséis años, decidan que van a hacer con su vida y ni siquiera se conocen ellos mismos.

François Simard: De hecho, nosotros dijimos que sí a este proyecto por este final tan oscuro porque sabíamos que iba a ser diferente a todos los demás y que le iba a dar algo a la cinta que la hiciera destacar del resto. También es un homenaje a aquellas películas que nos encantan y, además, estamos haciendo algo nuevo.

– Sé que ahora mismo os encontráis en fase de preproducción con ‘Turbo Kid 2’, la segunda parte de vuestra ópera prima. ¿Os planteáis, en un futuro, realizar una secuela de ‘Verano del 84’ debido a su final tan abierto?

François Simard: La gente nos lo dice mucho (risas).

Yoann-Karl Whissell: La verdad es que al público le encantaría ver una secuela, pero debería ser algo muy muy especial porque, si no, caeríamos en el clásico de los thrillers y eso, con esta peli, no funcionaría en absoluto; tendría que ser algo muy potente. Esto se debe, sobretodo, a que posee un desenlace muy abierto y, con ello, estamos dejando a la audiencia que pueda imaginarse qué pasará en el futuro por su propia cuenta. Y, claro, si hubiera una secuela tendría que estar a la altura con las expectativas generadas por el espectador al acabar el primer film. Por eso una de mis películas favoritas es ‘La Cosa’, porque el final es tan abierto que yo mismo pude crear en mi mente todo lo que podría venir después.

François Simard: En realidad, el final de la película, te deja a ti en la misma situación que David (su protagonista). Pero si los escritores crearan una buena idea y pudiéramos llevarla a cabo, ¿por qué no? Pero a nosotros nos gusta como termina la peli.

– Además de la clara influencia de ‘Noche de Miedo’ en la premisa de vuestra obra, ¿qué otras películas os influyeron, especialmente, a la hora de realizar ‘Verano del 84’?

Yoann-Karl Whissell: Sí, ‘Noche de Miedo’ es otra de mis pelis favoritas. Es la primera película de terror que vi por primera vez en mi vida, no tenía ni diez años (risas). Es un icono de los ochenta y es una película, a mi juicio, perfecta. Me pasa igual con ‘La Ventana Indiscreta’. Al final todos acabamos volviendo a los grandes maestros: a Hitchcock, a Spielberg, a Ridley Scott…

François Simard: Yo añadiría ‘Los Pájaros’ también.

Anouk Whissell: Sí, por supuesto. Están ‘Los Goonies’, ‘Una Pandilla Alucinante’, ‘Los Pájaros’, Carpenter… Pero claro, son referencias que no planeamos, es algo que hemos vivido nosotros y nos sale de manera natural.

– Ya por último, y aprovechando vuestra visita a nuestro país, me gustaría saber ¿cuál es vuestra película de terror española favorita? Si tenéis alguna (risas).

Yoann-Karl Whissell: ¡Oh! ‘El Día de la Bestia’ de Alex de la Iglesia. Y había otra… ¿cómo se llamaba? ¿‘Torrente’? (risas). Hay muchas pelis de terror españolas muy buenas, pero ahora mismo no se me ocurre ninguna otra… Me gusta mucho ‘Airbag’, aunque no es de terror.

– ‘Mil Gritos Tiene la Noche’ de Juan Piquer Simón, ¿la conocéis?

Anouk Whissell: ¡‘Pieces’, sí!

François Simard: Gran película.

Yoann-Karls Whissell: ¡Oh, sí! ¡‘Pieces’! ¡Es buenísima! Uno de los mejores slashers jamás rodados. Pero me quedo con ‘El Día de la Bestia’, sin duda alguna.

Después de agradecerles el tiempo que me dedicaron, me disculpo por no haber tenido la valentía (más bien, la osadía) de no haber hecho gala de mi limitado inglés. Me dijeron que no pasaba nada, y que lo hablaba bastante bien. Todas las personas que poseen el idioma anglosajón como lengua materna me han dicho lo mismo. Este es uno de mis mayores consuelos.

En fin, una vez perdida la virginidad como entrevistador, me despido de ellos y de la incombustible traductora que ha hecho posible que vosotros pudierais serviros de estas palabras.

Aún así, mis aventuras como falso periodista no acabaron aquí. Estad atentos a los próximos meses.

Leed mi opinión sobre ‘Verano del 84’ aquí.

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