La pintora y el ladrón

‘La pintora y el ladrón’ es un paseo por el cielo de la condición humana, con su belleza iridiscente y su sombrío velo.

Título original: The Painter and the Thief
Dirección: Benjamin Ree
Guion: Benjamin Ree
Música: Uno Helmersson
Fotografía: Kristoffer Kumar, Benjamin Ree
Reparto: Documental (intervenciones de: Barbora Kysilkova)
Fecha de estreno: 05/02/2021
País: Noruega. Duración: 102 min. Género: Documental, Pintura.
Plataforma: Filmin. Cines: 13. Tráiler.

Sinopsis: explica la historia de Barbora Kysilkova, una pintora naturalista checa, y la relación que entabla con uno de los ladrones de sus obras de arte, Karl-Bertil Nordland. Kysilkova le pregunta si está dispuesto a que realice un retrato sobre él, y Nordland acepta. Lo que viene después (una serie de retratos a lo largo de los años) es una extraordinaria historia sobre la conexión humana y la amistad.

Benjamin Ree dirige uno de los mejores trabajos que se pudieron ver en el pasado Atlántida Film Fest. The Painter and the Thief no es la narración de un robo en una pinacoteca de las obras de la artista y naturalista checa Barbora Kysilkova, sino el encuentro de dos almas a la deriva que tienen al arte como testigo y como punto de unión. Picasso dijo una vez que el arte limpia el polvo de la vida cotidiana. Es posible que el ojo del artista (en este caso la protagonista femenina, Barbora) lograra contemplar en Karl-Bertil, un criminal, algo que nadie más supo, desprendiéndose de cada lámina de su piel denigrada y explorar en sus profundidades con un pincel y un lienzo. Es ahí donde el arte realiza su mejor función, actuando a modo de nigromante, limpiando toda una vida autoimpuesta y disoluta, bailada al son del diablo.

De esta manera, estamos ante un film de muchas capas, por lo que su capacidad para la seducción es intrínseca, inefable. Quizás sí se puede explicar que explora la naturaleza del ser humano, y que aquél que se atreva a verla no va a poder desengancharse, experimentando por al menos 102 minutos la atracción inherente del ser humano por lo desconocido, por querer ver más allá, como un pintor, de lo que la mera fachada enseña. Y es que no solo la figura del ladrón, Karl-Bertil, ofrece un oscuro pasado. El rostro de Barbora refleja la serenidad y cortesía de aquella que domina los gajes de su oficio. Sin embargo, pinta cuadros, pero no los habita; vive en el mundo real y cotidiano, lleno de peligros que frecuenta y que no parece percibir.

En definitiva, el espectador verá una película llena de símbolos, una historia compleja, cáustica y obscena, pero también brillante y lumínica: un paseo por el cielo de la condición humana, con su belleza iridiscente y su sombrío velo.

Lo bueno: la capacidad del film para desentrañar psicológicamente a los protagonistas y reflexionar sobre la condición humana.
Lo malo: contiene pasajes de excesa lentitud, que si bien pueden profundizar en el dramatismo del filme, confunde la pausa con la parsimonia.

Nota: 8/10

Escrita por Sergio Gavilán.

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