Una Pastelería en Notting Hill

‘Una Pastelería en Notting Hill’ es previsible y convencional pero, también, dulce, tierna e idónea para pasar una tarde deliciosa.

Título original: Love Sarah
Dirección: Eliza Schroader
Guion: Jake Brunger
Música: Enis Rotthoff
Fotografía: Aaron Reid
Reparto: Celia Imrie, Shannon Tarbet, Shelley Conn, Grace Calder, Bill Paterson, Rupert Penry-Jones, …
Fecha de estreno: 25/09/2020
País: Reino Unido. Duración: 97 min. Género: Drama.
Distribución: Filmax. Cines: 31. Trailer.

Sinopsis: explica la historia de Clarissa, una chica que decide cumplir el sueño de su difunta madre y abrir una pastelería en Notting Hill junto a su abuela Mimi y la mejor amiga de su madre, Isabella.

En 2015 se estrenó, en España, Una Pastelería en Tokio, dirigida por Naomi Kawase, que utiliza la repostería para explicar un drama social. Más tarde, en 2018 se estrenaba Una Receta Familiar, de Eric Khoo, la cual también utilizaba la cocina para explicar, en este caso, una situación familiar. Ahora, Una Pastelería en Notting Hill, ópera prima de Eliza Schroeder, consiste en otro ejemplo más (de los muchos que existen) de que se puede exponer un tema dramático en un ambiente pastelero, en el cual el drama es protagonista pero, también, los pasteles o las recetas.

De este modo, Schroader inaugura su filmografía con una ‘feel-good movie’ que presenta un argumento un tanto trillado: cómo se digieran las emociones tras el fallecimiento de un ser querido. Para ello, el guionista Jake Brunger y la directora pretenden tratar dicha historia desde una perspectiva esperanzadora y positiva, alejándose de la tristeza o la oscuridad emocional que comporta la pérdida de una hija-amiga-madre. Con este film quieren demostrar que la muerte también puede comportar unión y prosperidad, siempre y cuando entre las afectadas haya comunicación y respeto.

El trabajo de los personajes de Isabella, Mimi y Clarissa, las tres interpretadas a la perfección por Celia Imrie, Shannon Tarbet, Shelley Conn, consiste, precisamente, en asociarse para cumplir uno de los sueños de la hija-amiga-madre fallecida: abrir una pastelería. Por ello, la historia enfrenta tres generaciones de mujeres que, al principio les cuesta relacionarse pero que, al final, deciden juntarse para un mismo propósito y objetivo. Todo ello adornado con una banda sonora edulcoradora y unas imágenes de pasteles que abrirán el apetito a cualquier amante del azúcar.

De este modo, Schroader y su equipo no arriesga demasiado y presenta una historia convencional y previsible que, por momentos, pierde ritmo y se deja llevar por un romanticismo demasiado edulcorado. Sin embargo, su objetivo final es que el público pase 97 minutos a gusto, disfrutando de una deliciosa y tierna historia con un tema de multiculturalidad de fondo en tiempos de Brexit.

Lo bueno: la naturalidad y el carisma del elenco actoral.
Lo malo: sus convencionalismos y su previsibilidad.

Nota: 6’5/10

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